LA SABIDURÍA EDIFICA SU CASA - Christian Chen

Una aproximación al libro de Proverbios
Christian Chen
Ediciones «Aguas Vivas»
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LA SABIDURÍA EDIFICA SU CASA
Christian Chen
Primera edición: Septiembre 2008
Las citas de las Escrituras corresponden a la versión Reina-Valera 1960,
salvo donde se indique otra cosa.
Transcripción y edición: Equipo de «Aguas Vivas» y Jairo dos Santos.
EDICIONES «AGUAS VIVAS»
Temuco - CHILE
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PRESENTACIÓN
Los mensajes que conforman este libro fueron impartidos en la Tercera
Jornada de Entrenamiento Bíblico para Jóvenes, efectuada en septiembre
de 2006, en la ciudad de Temuco, Chile.
A los seis mensajes originalmente impartidos en Temuco se agrega en
este volumen uno –el capítulo 3– que fue impartido por el autor en una
Conferencia similar en Curitiba (Brasil), por tratarse del mismo tema, a fin
de ampliar su desarrollo.
Según el autor, con estos mensajes se completa la serie que comenzó
en Chile con la palabra de la Primera Jornada de Entrenamiento, en el año
2004.
Aquel primer año, el tema de la Jornada fue la Palabra de Dios, a la luz
del Salmo 119 y el libro de Lamentaciones; el segundo año, el tema fue la
Palabra de Vida, tomando como base Filipenses y el Evangelio de Juan. En
esta ocasión, el autor desarrolla su tema sobre la base del libro de Proverbios,
en conexión con el Salmo 119 y el libro de Lamentaciones.
En este contexto, el libro de Proverbios es analizado, no como un mero
texto de sabiduría natural, sino como un texto inspirado de sabiduría específica,
donde cada elemento debe ser interpretado a la luz de la revelación
del Nuevo Testamento. De esta manera, la Sabiduría es Cristo y la casa
edificada por la Sabiduría es la Iglesia, donde las columnas (los creyentes)
son labradas para que lleguen a tener el carácter de Cristo. Finalmente, la
“mujer virtuosa” de Proverbios es la “iglesia gloriosa” de Efesios, que muestra
la belleza del carácter de su Señor.
Esperamos que, por la gracia de Dios, estos mensajes sirvan de inspiración
y guía para los muchos jóvenes –y no tan jóvenes– que buscan agradar
y servir al Señor Jesucristo.
Los Editores
Temuco (Chile), septiembre de 2008.
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INDICE
Presentación ..................................................................................... 5
1. Una aproximación a Proverbios ................................................ 9
2. El testimonio de Salomón ........................................................ 27
3. La vida y los libros de Salomón .............................................. 43
4. La sabiduría y sus hijos ............................................................ 65
5. La sabiduría edifica su casa ..................................................... 91
6. Las siete columnas de la sabiduría ....................................... 107
7. La casa de la sabiduría ............................................................ 123
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UNA APROXIMACIÓN A PROVERBIOS
“La reina del sur se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará;
porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí
más que Salomón en este lugar” (Mateo 12:42).
Vamos a prestar atención a una frase muy importante aquí:
«la sabiduría de Salomón». En griego, específicamente, la frase es
«la palabra de sabiduría de Salomón».
Por la gracia del Señor estaremos juntos, y en esta ocasión
especial nos concentraremos en el libro de Proverbios. Este es un
libro muy importante para los jóvenes. Hemos pedido al Señor
que nos bendijese especialmente con uno de los libros de la Biblia,
y es por esto que hemos escogido el libro de Proverbios.
Como ustedes saben, todos los que vinieron a esta Conferencia
tenían que cumplir un requisito para asistir; es decir, cada
uno debía haber leído el libro de Proverbios seis veces. Por lo
tanto, todos los que están aquí sentados estén tranquilos si ya
leyeron por lo menos seis veces Proverbios, porque fue un compromiso
ante el Señor.
Nadie revisará si leíste o no las seis veces. En justicia, si
alguien no ha terminado las seis veces, no debería estar aquí. Sin
embargo, Dios es un Dios de gracia, así que la buena noticia es
que por esa gracia puedes estar aquí. Pero tienes que comprometerte
una vez más si no has terminado de leer las seis veces.
Todavía puedes hacerlo. Puedes estar en paz, tu conciencia no
debería molestarte. Sin embargo, debes comprometerte ante el
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Señor una vez más, que dentro del mes siguiente lo harás. Es un
compromiso entre ustedes y el Señor. Entonces, todos pueden
tener libertad y sentirse en paz de estar aquí.
Nuestra incapacidad de leer y recordar la Biblia
¿Por qué tenemos que leer el libro de Proverbios de esta
manera? Porque, después de la caída del hombre, nosotros somos
capaces de leer cualquier clase de libro, excepto la palabra
de Dios. Estamos calificados para estudiar en la Universidad,
para estudiar física, química, economía. Aunque nuestra mente
humana haya caído, aun así somos capaces de aprender todas
estas ciencias humanas.
Sin embargo, por el hecho de que hemos caído, nuestra
mente ya no está más adecuada para estudiar la palabra de Dios.
Es por eso que mucha gente cree que la Biblia no es la palabra de
Dios. Cuanto más ellos usan su intelecto, más piensan que la
Biblia viola las leyes naturales, que es contraria a la ciencia. Pero
no hay nada errado con la Biblia; lo que pasa es que hay algo
errado con nuestra mente.
Cuando quieres cortar una clase de carne y descubres que
no puedes hacerlo, entonces puede que digas que la carne es
muy dura; pero es posible que sea el cuchillo que no está suficientemente
afilado. Siempre nos quejaremos diciendo que la
carne está muy dura, sin embargo nunca nos preguntamos si el
cuchillo está lo suficientemente afilado.
Debido a que tienes una memoria muy buena es que puedes
aún estar en la universidad o en la enseñanza media. Ustedes
necesitan memoria para aprender; es uno de los requisitos
básicos. Pienso que ustedes no tienen problemas de memoria,
pero es muy curioso que cuando vas a la palabra de Dios, descubres
que tienes muy mala memoria.
Quizás seas capaz de leer una novela muy gruesa en una
noche o de una sentada; sin embargo, no estoy seguro de que
seas capaz de leer la Biblia de una sola vez. Nuestra mente es
buena para hacer muchas cosas, pero no es adecuada para estudiar
la palabra de Dios. Es por esto que siempre tendemos a olvidar.
Intenta memorizar Mateo capítulo uno; si después de diez
minutos te pregunto de qué trata el capítulo, probablemente ya
lo habrás olvidado.
Si usas el mismo tiempo para estudiar física o química,
después de diez minutos lo más probable es que recuerdes mu11
cho. Esto prueba que después de la caída del hombre, debido a
que nuestra mente ha sido corrompida, el poder de la mente se
debilitó y nuestra memoria ha disminuido. Nosotros podemos
acordarnos de muchas cosas, pero no nos acordamos de la palabra
de Dios.
Otro ejemplo son tus padres. Aunque ellos puedan haberte
hecho diez cosas buenas, a menudo las olvidas; pero si tu padre
te ofende una vez, te acuerdas claramente y quedas tan enojado
que sólo recuerdas esa ofensa, y no recuerdas aquellas diez cosas
buenas. ¿Por qué? Porque hemos caído; es por eso que siempre
recuerdas los errores de otras personas. Cuando alguien hiere
tus sentimientos, cuando alguien te desprecia y no le importa
tu dignidad, lo recordarás muy bien, aun después de uno, dos o
tres años. ¿Por qué? Nuestra mente ha caído y hay algo errado
con nuestra memoria. Nuestra memoria es selectiva, no confíes
en ella. Si algo te gusta, entonces te acuerdas; si no te gusta, lo
olvidas.
Vamos a ver una ilustración. En Daniel 2, tenemos la historia
del sueño de Nabucodonosor. El rey tuvo un sueño terrible,
pero de alguna forma él se olvidó del sueño. Él sentía que
ese sueño era muy importante, por lo cual quería que los sabios
lo interpretaran. Los sabios estaban en ese momento en el palacio
y Nabucodonosor los desafió a que descifraran su sueño; si
no, tendrían problemas. El rey no fue capaz de decir de qué se
trataba el sueño, ya que lo había olvidado por completo. No obstante,
el rey exigió a los sabios que de todas maneras lo interpretaran.
Por supuesto, ninguno fue capaz de hacerlo.
Entonces vino Daniel, quien no sólo interpretó el sueño,
sino que también le contó de qué se trataba el sueño. Daniel dijo
a Nabucodonosor que el sueño era una gran estatua con la cabeza
de oro, pecho de plata, vientre de bronce y piernas de hierro.
Aquello fue una profecía acerca de la historia de los imperios
humanos, y un día esta profecía deberá cumplirse.
Recuerden que Daniel fue escrito 600 años antes de Cristo.
En aquel tiempo sólo existía el imperio babilónico. El imperio
persa no existía aún, tampoco el imperio de Alejandro Magno,
ni el imperio romano. Sin embargo, Daniel predijo que habría
tres grandes imperios después del imperio babilónico. Esta es
una maravillosa profecía de la Biblia. ¿Cómo podemos probar
que la Biblia es efectivamente la Palabra de Dios? El libro de
Daniel es una evidencia importante.
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Antes del surgimiento de aquellos imperios, Dios predijo
a través de Daniel que un día habría cuatro imperios: Cabeza de
oro, pecho de plata, vientre de bronce y piernas de hierro. Daniel
dijo a Nabucodonosor: ‘Tú eres la cabeza de oro’. La cabeza
de oro representa el imperio de Babilonia, el pecho de plata al
imperio persa, luego el imperio griego y finalmente el imperio
romano. Aquí hay dos piernas, una representa el lado occidental
del imperio romano, y la otra el lado oriental. Y cuando llegamos
a la parte de los pies, antes del regreso de nuestro Señor,
están los diez dedos.
Aquí tenemos un organigrama de la historia humana. Un
imperio representa las conquistas colectivas de la humanidad.
Por lo tanto, al mirar la estatua verás el organigrama completo
de la historia de la humanidad en gloria y esplendor. Eso fue lo
que Nabucodonosor vio en su sueño. Sin embargo, a él no le
gustó esa escena, y es por eso que la olvidó. Porque si algo no te
gusta, simplemente no lo puedes recordar.
¿Cómo sabemos eso? Porque Nabucodonosor era muy
ambicioso, y aunque él era la cabeza de oro, él no estaba conforme.
Después de la cabeza de oro, ésta se transformaría en plata.
Ya no sería más oro, ya no existiría más el imperio de Babilonia,
sino que vendría el imperio persa. Esta parte del sueño no le
gustó a Nabucodonosor, pues él quería que su imperio durara
para siempre. Él quería que no sólo la cabeza fuera de oro, sino
también el pecho, el vientre y las piernas. Él no podía soportar
eso, no lo podía sobrellevar. Porque de acuerdo con la voluntad
de Dios él sería sólo la cabeza de oro.
Nabucodonosor sabía que tarde o temprano su imperio
sería dado a otro. Pero él se rehusaba a creer que eso sería verdad.
Por esa razón, se olvidó completamente del sueño; no podía
recordarlo. Luego, cuando se despertó, él ordenó que su gente
le construyera una enorme estatua, y que desde la cabeza hasta
los pies fuera hecha de oro. Desde muy lejos uno podía ver aquella
estatua de oro. Ese era el deseo de Nabucodonosor, pero esa
no era la voluntad de Dios. La cabeza de oro, llena de gloria, era
el comienzo, ellos eran los pioneros. Nadie fue como
Nabucodonosor. Cuando uno habla de los imperios mundiales,
siempre comienza con el imperio babilónico.
Ahora entendemos que nuestra memoria es siempre selectiva.
Si tu corazón está en algo, te vas acordar, pero si tu corazón
no está en ello, te vas a olvidar. Ahora, cuando uno lee la
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Biblia, ¿cómo aprendemos de ella? Uno de los secretos es la memoria.
Pero desafortunadamente, cuando lees una vez te olvidas,
la segunda vez te olvidas, y la tercera vez te olvidas nuevamente.
Es por eso que siempre vamos a animar a los hermanos
que cuando estudien la Biblia encuentren el secreto para que, de
alguna manera, puedan recordar. No estoy hablando de su interpretación,
sino de los hechos de la Biblia.
Cuando leemos el evangelio de Marcos, vemos solamente
16 capítulos. La pregunta es: ¿Cuántos hechos que están en el
libro de Marcos puedes recordar? ¿Cómo Dios puede hablarte si
no recuerdas sus palabras?
Yo sé de algunos jóvenes, especialmente cuando llegan a
una cierta edad, que andan buscando su otra mitad. Entonces
quieres saber cuál es la voluntad de Dios. Es por esto que los
jóvenes deben conocer la voluntad de Dios, porque si no son cuidadosos,
sus emociones les harán tomar una decisión equivocada,
porque muchas de esas emociones son solamente pasiones.
Por esto siempre hacemos elecciones equivocadas y muchas personas
sufren toda su vida por ellas.
¿Quieres conocer la voluntad de Dios? ¿Cómo podemos
conocer la voluntad de Dios? La Biblia es muy voluminosa. Desde
Génesis hasta Apocalipsis, son 66 libros. Entonces algunos
cierran la Biblia, luego cierran sus ojos y oran. Después abren la
Biblia, apuntan un versículo con el dedo y dicen: ‘Esta es la voluntad
de Dios’. Muchos estudian la Biblia de esta forma.
Un hermano hizo eso. Fue a Mateo capítulo 27, que habla
de cuando Judas se ahorcó. Entonces dijo: ‘Esta no puede ser la
voluntad de Dios’. Luego fue a otro lugar de la Biblia, esta vez
en Lucas capítulo 10, que dice: «Ve, y haz tú lo mismo». El combinó
estos dos versículos, y se preguntó: ‘¿Será esta la voluntad de
Dios para mí?’, y dijo: ‘No, voy a buscar otro pasaje’. Esta vez
llegó a Juan capítulo 13, y ahí hay una frase que dice: «Lo que vas
a hacer, hazlo más pronto». Estos versículos eran para Judas. Ahora
si pones estos tres versículos juntos, ¿piensas que esa es la
voluntad de Dios? Por supuesto que no, eso es superstición. Se
supone que los cristianos no deberían usar estos métodos.
La palabra more en abundancia
Entonces, ¿cómo Dios va hablarte, cómo conocer la voluntad
de Dios? El secreto es el siguiente: según Pablo, tenemos que
permitir que «la palabra de Cristo more en abundancia en noso14
tros en toda sabiduría».1 Cualquier método funcionará. Sólo deja
que la palabra de Dios more en tu corazón. Si tienes buena memoria,
memorízala.
Ahora, hermanos, ustedes son salvos, el Espíritu Santo
habita en sus espíritus. Según el evangelio de Juan, ¿cuál es la
misión del Espíritu Santo? Es recordarles lo que el Señor ha dicho.
Él siempre nos vuelve a la palabra de Dios. En otras palabras:
Dios ha hablado una vez contigo a través de la Biblia, pero
ahora, basado en la Palabra, el Espíritu Santo vivifica tu memoria
para que puedas recordar, y así el Señor habla contigo. Es así
como el Espíritu Santo habla con cada uno de nosotros.
Supongamos que no dejas que la palabra de Dios more en
abundancia en ti, ¿cómo podrá el Espíritu Santo obrar? El Espíritu
Santo está en ti; por lo tanto, la Biblia tiene que estar en ti,
porque Dios te habla solamente cuando la Palabra está en ti. Entonces,
si tú eres rico en la Palabra, el Espíritu Santo podrá hablarte.
Entonces él te dirá: ‘No hagas eso; apaga la televisión; no
vayas a ese lugar; esa no es la persona adecuada para ti; o esa sí,
es la persona para ti’.
¿Cómo el Espíritu Santo te podrá revelar la voluntad de
Dios? Solo existe un único camino, a través de la palabra de Dios.
¿Cómo conocer la palabra de Dios? Debes permitir que la palabra
de Dios more abundantemente en ti.
Si tienes buena memoria, puedes memorizar un libro entero;
esta es sólo una de las muchas formas de hacerlo. Sin embargo,
la mayoría de nosotros no tenemos tan buena memoria.
¿Qué puedes hacer? Lee una, dos, tres veces; este es un método
de memorización. Sin embargo, algunos leen tres veces y pueden
recordar, otros pueden leer cien veces y no se acuerdan.
Lo importante no es el número de veces que lees; si has
leído seis o diez veces, eso no es lo importante. Esto es un buen
comienzo porque cada uno de nosotros somos diferentes. ¿Cuándo
estás conforme? Cuando has leído algunas veces y dices: ‘Ahora
puedo recordar, tengo una idea general de los contenidos’.
Tenemos 31 capítulos en el libro de Proverbios. Entonces,
después de haber leído, tienes una idea de lo que dice en el primer
capítulo, en el capítulo 8, o en el capítulo 31. Aunque tú
tienes todavía una impresión vaga del libro, eso es suficiente.
Este será el comienzo en que Dios te hablará, es por eso que te
1 Referencia a Colosenses 3:16.
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hemos animado a que lo leas por lo menos seis veces, así por lo
menos sabrás de qué trata todo el libro.
Entonces, cuando intentes compartir algo, entenderás; de
otra forma te sonará extraño, no recibirás mucho. Es por eso que
los animo a cada uno de ustedes. Cuanto más leas la Biblia, más
fuerte será la impresión de ella en ti. Léela hasta que tengas tal
clase de impresión, como de qué trata el libro de Mateo, qué hay
en los capítulos 5, 6 y 7.
¿Sabes cómo se divide todo el libro de Mateo? Los primeros
25 capítulos son las palabras de nuestro Señor, donde descubrirás
los cinco discursos del Señor. Empezando en los capítulos
5, 6 y 7 encontramos el primer discurso; en el capítulo 10, el segundo
discurso; en el capítulo 13, el tercer discurso; en el capítulo
16, el cuarto discurso; y finalmente en los capítulos 24 y 25, el
quinto discurso.
Luego que terminas de leer estos cinco discursos, puedes
compararlos con los cinco libros de Moisés. A través de estos
cinco libros Dios habló por medio de su siervo; sin embargo,
desde el capítulo 1 al 25 de Mateo, Dios habló por medio de su
Hijo. Entonces entenderás de lo que trata este libro, o por lo menos
tendrás una impresión. Es muy importante.
La Palabra primero
Déjenme compartirles acerca de un maestro de la Biblia muy
famoso llamado G. Campbell Morgan; él era considerado el príncipe
de los expositores. Un día el hermano Austin-Sparks le preguntó:
«Dinos el secreto de cómo puedes predicar así». Cuando él
compartía acerca de algún libro, todos los viernes, dos mil personas
en la ciudad de Londres se reunían para oírlo; él trataba un
libro cada vez: Mateo, Lucas, 1 y 2 Corintios, Jeremías. Por ejemplo,
él tomaba un libro, y muchos londinenses iban a oírlo.
Él escribió muchos libros; sin embargo, su comentario de
Lucas es el mejor. Si tu dinero te alcanza para comprar un solo
libro, deberías comprar el que habla de Lucas. El hermano Austin-
Sparks era uno de sus discípulos. Éste le preguntó al hermano
Morgan: ‘¿Cuál es su secreto? ¿Por qué puede usted abrir la palabra
de esa manera?’. El hermano Morgan dijo: ‘Cada vez que
voy a compartir acerca de un libro de la Biblia, antes de hacerlo,
al menos lo he leído cincuenta veces’.
De hecho, esta era una costumbre antigua. Cuando él fue
salvo, siendo joven, tomó la decisión de conocer la Biblia, y cuan16
do él se proponía estudiar cualquier libro, supongamos el libro
de Mateo, ¿cuál era su secreto? Él se rehusaba a leer cualquier
comentario antes de haber terminado de leer el libro por lo menos
50 veces; así hacía con cada uno de los 66 libros de la Biblia.
Por lo tanto, como el hermano Morgan había leído por lo menos
50 veces todos los libros, había dejado que la palabra de Dios
morara abundantemente en él.
Nuestro problema es éste: si nosotros queremos conocer
acerca del libro de Mateo, vamos a la biblioteca, buscamos algún
libro de referencia, los autores más famosos, como John
Darby, por ejemplo. Su libro sobre Mateo es maravilloso; él era
un gran siervo de Dios. Entonces lees el libro de Darby, pero si
no sabes nada acerca de qué trata el evangelio de Mateo, después
de leer a Darby, piensas que es un erudito de la Biblia. De
hecho, luego de leer su libro has conocido mucho acerca del
Evangelio.
Pero, si tú dices que conoces el evangelio según Mateo, de
hecho lo que conoces es el evangelio de Mateo según la interpretación
de Darby. Entonces pensarás que el evangelio de Mateo
es igual a la interpretación que él le dio. Y si alguien no concuerda
con la interpretación de John Darby, pensarás que las personas
no concuerdan con la Biblia.
Hermanos y hermanas, ese es el peligro. En vez de dejar
que la palabra de Dios venga directamente a nosotros, siempre
vamos a la interpretación de grandes siervos de Dios, y entonces
nuestra mente se verá influenciada por esa interpretación. La
primera impresión a menudo es la impresión definitiva; ese es
nuestro problema.
Muchos hijos de Dios estudian la Biblia de esa manera.
¿Hay algún problema con eso? Por supuesto que lo hay, porque
según John Nelson Darby, los capítulos 5, 6 y 7 de Mateo fueron
dados para los judíos, no para los cristianos. Según él, Jesús quería
establecer su reino en la tierra, así que el Señor ofreció el reino
primeramente a los judíos, y la palabra en los capítulos 5, 6 y
7 se convertiría en la ley de ese reino; sin embargo, los judíos
rechazaron ese ofrecimiento. Entonces, según Darby, el Señor
pospuso ese reino para el final de los tiempos. No era una norma
para los cristianos, era una ley para cuando el imperio mesiánico
viniera al final de los tiempos. Entonces esa sería la ley.
Hermanos, ese es el problema. El libro de Darby será una
semilla plantada en tu mente y luego no sabrás cómo discernir.
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Darby creía que el reino había sido postergado y ahora
Jesús tendría que ir a la cruz porque había sido rechazado. Creer
esa interpretación es decir que la voluntad original de Dios era
un reino en la tierra, y como fue rechazado, tuvo que buscar otro
camino; o sea, ahora el Señor tendría que ir a la cruz, y luego
ofrecer el reino a la iglesia. Según esta manera de pensar, la cruz
no estaba en el plan eterno de Dios. Sin embargo, si lees la Biblia
cuidadosamente, verás que Darby estaba equivocado, puesto que
la cruz es una cruz eterna. Por esta razón, a pesar de que respetamos
mucho a John Darby, descubrimos que esta idea de que el
reino ha sido pospuesto no está en la Biblia.
Consecuentemente, los capítulos 5, 6 y 7 del Evangelio de
Mateo fueron dados para los cristianos. ¿Cómo sabemos?
Cuando llegamos al capítulo 28 de Mateo, el Señor dijo:
«... Bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu
Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado».
Hermanos y hermanas, el Señor no dijo: ‘Enséñenles todos los
mandamientos que he dado, excepto los mandamientos de los
capítulos 5, 6 y 7’. Eso no es lo que dijo. Es por eso que cuando
lleguemos a la carta a los Romanos, que de hecho nos recuerda
el sermón del monte, tengamos presente que esta es una buena
ilustración.
Si estudias la Biblia de esta manera, el entendimiento no
será tuyo, sino que será el de John Darby, tomarás del entendimiento
de John Wesley, de Martín Lutero, de Austin-Sparks o de
Watchman Nee. Si realmente quieres ayudar a algún hermano,
aquello debe pertenecer a ti, ya que tú eres el predicador, tú eres
el ministro de Cristo. Es cierto que las enseñanzas de Darby,
Watchman Nee u otro hermano son de gran ayuda, pero en tu
corazón la palabra de Dios tiene que estar en el primer lugar.
Yo pienso que el hermano Morgan estaba en lo correcto,
de que antes de que todos los comentarios e ideas entren en tu
corazón no deberías leer nada, sino solamente la palabra de Dios.
Él dejaba que la palabra de Dios fuera su primera impresión, y
después de haber leído 50 veces entonces empezaba a escribir su
impresión respecto a lo leído. Sólo después de esto, él consultaba
otros textos de referencia.
Nosotros no debemos ir a los extremos. Cuando el hermano
Morgan leía otros libros, éstos comenzaban ser de ayuda porque
no eran su primera impresión, así el hermano Morgan podría
interpretar lo que la Biblia dice. Eso es muy importante.
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Si tratas de recibir una impresión del Espíritu Santo, descubrirás
–a causa de que sólo eres un miembro del cuerpo de
Cristo– que las riquezas de Cristo están depositadas en todo el
cuerpo. Yo soy sólo un miembro del cuerpo. Por ejemplo, aquí
encuentras las riquezas de la cabeza; sin embargo, es sólo una
parte de todo el cuerpo. Es por esta razón que debes estar abierto
al cuerpo de Cristo; por un lado, debes encontrarte con los
hermanos, ir a las reuniones de la iglesia, y por otro lado, debes
buscar ayuda de los libros. Solo así las riquezas de Cristo depositadas
en su cuerpo se convertirán en tuyas. Este es el secreto.
Es por eso que el hermano Morgan fue un gran siervo de Dios.
Sugerencias metodológicas
Yo no quiero decir que el número 50 sea un número mágico.
Probablemente no necesitarás 50 veces. Si eres mucho más
inteligente que el hermano Morgan, quizás diez veces serán suficientes
para ti. Por lo tanto, no se trata de un número mágico,
sino que es para alentar a algunos hermanos. ¿Por qué sugerimos
que leyesen el libro de Proverbios por lo menos seis veces
como preparación para esta Conferencia? Es sólo el comienzo,
para que puedas conocer un secreto para entender la palabra de
Dios. Yo pienso que es una práctica muy buena. Tengo la esperanza
de que todos apliquen su corazón a leer toda la Palabra
por lo menos una, dos y tres veces.
Recuerdo que en China continental hablaron con el hermano
Nee para que les ayudara a entender el libro de Apocalipsis.
Sin embargo, él siempre se rehusó. Una hermana volvió a
preguntarle, pidiéndole por favor que les ayudase. Entonces el
hermano Nee dijo: ‘De acuerdo, lo haré, si tan sólo lees el libro
de Apocalipsis cien veces’. En otras palabras, si realmente deseas
entender el libro de Apocalipsis tienes que pagar el precio.
Algunas personas nunca pagan el precio; ellos obtienen
información de aquí y de allá, en especial a través de Internet. La
información más dañina que pueda existir viene a través de
Internet. Así no entenderás nada acerca del libro de Apocalipsis.
El hermano Nee dijo: ‘Lee cien veces el libro’, porque él mismo
lo había leído más de 500 veces. A veces admiramos a algunos
árboles porque son tan grandes, pero ignoramos que la raíz es
muy profunda, y que el árbol es sólo la parte visible. Vemos la
parte visible de un gran siervo de Dios, ¿pero conoces la parte
invisible?
19
¿Cuánto tiempo estás dispuesto a ocupar delante del Señor?
¿O piensas que puedes entender el libro porque eres tan
inteligente? Porque al tratar de entender la Palabra, al final la
malentendemos y después nos paramos queriendo enseñar. Es
por eso que el Señor dijo: «Si un ciego guía a otro ciego, ambos
caerán en el hoyo». Algunas de aquellas hermanas realmente leyeron
el libro cien veces, así que el hermano Nee no tuvo otra
alternativa que ayudarles.
Hermanos, menciono esto para que el Espíritu Santo pueda
grabar su Palabra en nosotros. Debemos preparar la tierra
para que así el Señor pueda plantar la semilla. Es por eso que
teníamos esa regla de que participarían sólo las personas que
hubieran leído seis veces el libro de Proverbios; entonces serías
bienvenido aquí.
Ahora, si ya has leído seis veces el libro, deberías conocer
Proverbios bastante bien, así que me autorizarás para hacerte
algunas preguntas. Entonces, si te hago una pregunta, sabré si
realmente has leído seis veces. Mi pregunta será tan simple que
si no pudieras contestarla te avergonzarás; por lo cual no preguntaré
sino cosas muy simples. Por ejemplo, ¿Cuántos capítulos
tiene el libro de Proverbios? Esa es una pregunta muy fácil.
Hermano, pero no te preocupes. Cuando alguien viene a estas
Conferencias, primero debería estar preparado, segundo debería
estar a tiempo, participar de cada una de las sesiones y, además,
autorizarme para hacerle algunas preguntas muy simples.
De hecho, no es necesario tomar notas, ya que existen las
grabaciones en audio que podrán ayudarte. Es suficiente con estar
concentrado. La razón por lo que explico esto es porque aquí
hay muchos que no han estado en los entrenamientos anteriores,
para que sepan por qué lo hacemos así. No queremos poner
a los hermanos en una situación difícil, queremos protegerlos.
Sin embargo, no me gustaría que los hermanos se fueran con las
manos vacías.
Mi expectativa es que en estos días juntos, el Señor pueda
hablar con cada uno de nosotros. Por eso hemos pedido leer varias
veces el mismo libro. Para aquellos que tienen buena memoria,
aquí está el desafío: siempre pedimos que memoricen algún
libro del Nuevo Testamento – claro que no el libro de Filemón ya
que es casi sólo un capítulo. Escoge un libro de un buen tamaño,
luego intenta memorizarlo. Yo pienso que este es un buen tiempo
para reunirnos y animarnos unos a otros a finalizar la tarea.
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Hicimos esto en Brasil, y más de cien hermanos jóvenes
recibieron el mismo desafío. Nuestro hermano Jairo es uno de
ellos, él ya ha memorizado el libro de Hebreos. Esto significa
que si el Señor tarda en volver, más gente podrá memorizar un
libro completo. Espero que los jóvenes se puedan animar unos a
otros. Yo sé que hay algunos hermanos de Brasil aquí que los
desafiarán y ustedes podrán desafiarlos también, y hay también
muchos hermanos en todo el mundo. Nosotros oramos para que
puedan animarse unos a otros.
En un principio pensamos que el Señor iba a levantar a 27
jóvenes y que cada uno de ellos memorizaría un libro, comenzando
por Mateo, luego Marcos, hasta terminar todo el Nuevo
Testamento. La idea es la siguiente: Supongamos que un día venga
una persecución que llegue a esta parte del mundo y se torne
imposible leer la Biblia, y un día incluso ésta desaparezca, por lo
menos en Brasil habría 27 personas que habrán memorizado desde
Mateo hasta Apocalipsis.
Esto era un sueño, pero gracias a Dios muchos jóvenes respondieron
a este llamamiento. Yo sé que esto debe ser la obra
del Espíritu Santo. Oramos para que el Espíritu Santo haga también
una obra en esta parte del mundo. Entonces, cuando estés
delante del Señor, comprométete con el Señor sobre cuál libro de
la Biblia vas a memorizar.
El año pasado invitamos a algunos jóvenes que habían
memorizado para que recitaran. Entonces, el Señor ya ha hecho
algo. Por un lado, enfoquémonos en el libro de Proverbios, y por
otro lado, alentémonos unos a otros permitiendo que la palabra
de Dios more en nosotros abundantemente. Cada uno escoja un
libro para animarse unos a otros. Esto sería un gran desafío. Que
el Señor pueda hablar a nuestros corazones.
Una aproximación a Proverbios
Cuando llegamos al libro de Proverbios, necesitamos leer
antes 1 Reyes 4:29: «Y Dios dio a Salomón sabiduría y prudencia
muy grandes, y anchura de corazón como la arena que está a la orilla
del mar. Era mayor la sabiduría de Salomón que la de todos los orientales
y que toda la sabiduría de los egipcios, aún fue más sabio que todos
los hombres, más que Etán ezraíta, y que Hemán, Calcol y Darda, hijos
de Mahol; y fue conocido entre todas las naciones de alrededor. Y compuso
tres mil proverbios, y sus cantares fueron mil cinco».
Aquí se nos dice que Salomón compuso tres mil prover21
bios, pero si uno cuenta el número de proverbios que escribió en
el libro, son menos de mil. Todos los que Salomón compuso fueron
tres mil proverbios; sin embargo, menos de mil fueron preservados
en el libro.
¿Qué significa Proverbios? Antes de hablar de los proverbios,
debemos entender cómo el Espíritu lo explica. El Espíritu
habla de los proverbios de Salomón y la Biblia nos habla acerca
de la sabiduría de Salomón, de que Dios dio a Salomón sabiduría
y prudencia muy grandes. Salomón tenía una visión para
nuestra vida, él tenía un conocimiento muy grande acerca del
universo, porque Dios le dio sabiduría.
Según la Biblia, Salomón era el hombre más sabio sobre la
tierra, excepto nuestro Señor Jesucristo. ¿Por qué? Porque él una
noche pidió sabiduría y el Señor le dio sabiduría. Entonces, si
quieres descubrir quién fue el hombre más sabio sobre esta tierra,
sin duda fue Salomón. Tenía una sabiduría muy grande y
conocimiento acerca de todos los temas. La Biblia describe que
tenía anchura de corazón como la arena que está a la orilla del
mar y su sabiduría era mayor que la sabiduría de Egipto, y mayor
que la sabiduría de todos los hombres del oriente.
En aquella época ya existían muchos hombres sabios. No
sólo Salomón era sabio, sino que también había sabios en Egipto,
otros en el oriente y a través de ellos se habían escrito muchas
palabras de sabiduría, y éstas se convirtieron en proverbios y a
su vez se convirtieron en una guía para nuestras vidas refiriéndose
a cada aspecto de la vida. En otras palabras, si uno va a
Egipto descubrirá algunos proverbios, y si va al oeste también
descubrirá otros proverbios, todo esto representan palabras de
sabiduría. Pero recuerda, solamente Dios es sabio. Dios es la fuente
de toda sabiduría.
Nosotros hemos sido creados de acuerdo a la imagen de
Dios. Todo lo que recibimos es como una chispa de sabiduría.
Cuando fuimos creados, no pudimos recibir toda la sabiduría,
porque sólo Dios es sabiduría; por lo que sólo recibimos una
chispa de sabiduría. Así que, en este aspecto, nosotros somos la
imagen de Dios. Cuando la gente ve nuestra sabiduría ve a Dios
mismo; sin embargo la sabiduría de Dios es como el océano, y la
nuestra es como una gota; pero aunque sea sólo una gota, ésta
trata de reflejar todo el océano de la sabiduría de Dios.
Ahora pueden ver, hermanos, que así fuimos creados y
que en esta chispa de sabiduría nosotros empezamos a buscar el
22
sentido a nuestra vida, empezamos a investigar algunas verdades.
Si Dios no nos revela su Palabra, aunque investiguemos la
verdad, es en vano; y si descubres la verdad, es porque a él le
complació revelarse a sí mismo.
Cuando la mamá y su bebé juegan a las escondidas, si la
mamá de verdad se escondiera, el bebé nunca podría encontrarla,
pero como están jugando, el bebé se alegra al encontrar a su
mamá. El bebé podría empezar a pensar: ‘Ah, yo logré eso, yo
descubrí dónde estaba mi mamá’. Sin embargo, fue la mamá
quien se reveló a su hijo. Eso es lo que ocurre. Dios estaba jugando
con la humanidad incluso antes de la caída del hombre, porque
fuimos creados a la imagen de Dios.
Algunas veces decimos: ‘¡Lo encontré!’. Existe una frase
muy famosa en griego, –¡Eureka!– cuya traducción es: ‘¡Lo he
encontrado!’. Esa era la alegría del descubrimiento. Recuerden
que algunos hombres sabios en Egipto, otros en el oriente, en su
búsqueda de la verdad descubrieron algo de sabiduría, la recolectaron,
la escribieron y esos son los proverbios.
Recuerda, sin revelación no descubrirás sabiduría, porque
ella viene de Dios mismo. Ahora está muy claro que cuando Dios
estaba jugando a esconderse de los hombres le complació a él
revelar algunas verdades en este universo, verdades relacionadas
con nuestras vidas. Por eso descubrimos revelación aquí, revelación
allá, alguna revelación en Egipto, alguna en el oriente,
y entonces encuentras algunos proverbios aquí y otros allá.
Esta revelación es llamada revelación natural, porque cuando
tenemos algo de verdad, detrás de la verdad siempre hay
una revelación, y a eso llamamos revelación natural. Salomón
también recibió revelación. Él era el hombre más sabio; él tenía
unos ojos que podrían penetrar, tenía una gran visión. Él podía
ver el corazón de las cosas, y su sabiduría era mayor que la de
Egipto y del oriente. Así, él escribió tres mil proverbios, pero el
secreto de su sabiduría es la revelación.
Sin embargo, si uno estudia el libro de Proverbios descubrirá
menos de mil proverbios. ¿Qué pasó con los otros dos mil?
Cuando uno estudia el libro de Proverbios descubre otra
clase de revelación, y esta es llamada revelación específica. Recuerden
que cuando Dios se revela a sí mismo, algunas veces utiliza
la revelación natural, pero más importante es la revelación específica.
¿Pero cómo Dios nos concede la revelación específica? A
través de la Palabra.
23
Existen dos tipos de palabras de Dios. Primero la palabra
de Dios encarnada; esto se refiere a Cristo porque la Palabra se
hizo carne. ¿Cómo uno conoce a Dios? «En el principio era la Palabra
y la Palabra estaba con Dios y la Palabra era Dios». La Palabra se
hizo carne. Entonces, hermanos, así es como Dios se revela a sí
mismo; es específico.
Ningún filosofo, ningún sabio, fue capaz de descubrir la
verdad. Sócrates era un gran filosofo, Platón otro gran filosofo y
muchos egipcios también fueron grandes filósofos. Ellos eran
sabios y escribieron muchos proverbios, pero esta es revelación
natural, ya que a pesar de que trabajaron muy duro, ellos no
fueron capaces de llegar a una conclusión de que Jesucristo es el
Hijo de Dios. Esto, en cambio, es revelación que viene de la Palabra
encarnada.
Es por eso que tenemos este conocimiento. Muchos científicos
sólo conocen la revelación natural. Para ellos, Dios creó dos
ventanas, una es la ventana óptica y la otra es la ventana de radio;
a través de estas dos uno puede ver el universo. Detrás de
estas dos ventanas tenemos telescopios, radares y muchos instrumentos.
Los científicos son suficientemente sabios para crear
todas estas dimensiones, pero si Dios cierra estas ventanas no
hay verdad ni revelación.
¿Quién dijo que la ciencia es todopoderosa? Algunos dicen
que el computador es muy potente. Sin embargo, si lo desconectas
de la electricidad será sólo un pedazo de metal. Damos
gracias a Dios por todos los descubrimientos científicos, pero
detrás de esto hay una historia de revelación, la revelación a través
de estas dos ventanas.
Recordarán que cuando todos los animales fueron enviados
al arca de Noé, Dios creó una ventana allí. Significa que a
Dios le complació revelarse a sí mismo; por lo tanto, si deseas
conocer el secreto del universo, si quieres descubrir el enigma
del universo, es por eso que estás en la Universidad y estudias
toda clase de disciplinas. Ahora, si Dios cierra esas dos ventanas,
no sabríamos nada, estaríamos en oscuridad. Entonces el
conocimiento viene de la revelación.
Los científicos piensan que la revelación natural es la única
fuente de conocimiento. Ahora, si eso fuera verdad, ¿quién
estaría calificado para revelar los misterios del universo, los filósofos
o los científicos? Gracias a Dios por ellos, pero la verdad es
que todo lo que ellos reciben es revelación natural, pero esa no
24
es nuestra única fuente de conocimiento. Gracias a Dios, él no
sólo creó esa ventana, sino que creó otra ventana más y a través
de ésta somos capaces de ver a Dios mismo.
¿Cómo puedes conocer a Dios? Por medio del Hijo de Dios
encarnado. Esta es sólo una manera, pero existe otra. En el mundo
material hay dos ventanas, en el mundo espiritual también
hay dos ventanas: una ventana es el Hijo de Dios que se hizo
carne, y la otra ventana es la palabra de Dios escrita, que es la
Biblia. Entonces, cuando llegamos a la palabra de Dios que se
hizo carne, es revelación de Dios específica, y cuando vamos a la
Biblia también se trata de una revelación específica. Por lo tanto,
no sólo conocemos a Cristo, sino que también conocemos la voluntad
eterna de Dios.
Ahora entendemos por qué el libro de Proverbios es uno
entre los sesenta y seis libros de la Biblia – aunque en él sólo
encontramos menos de mil proverbios de los tres mil que
Salomón escribió. La diferencia entre los dos grupos de proverbios
está en que los que están en el libro de Proverbios pertenecen
a la revelación específica. Los que están fuera del libro de
Proverbios, aunque son proverbios que Dios reveló a Salomón,
son revelación natural.
Ahora, es claro que al estudiar el libro de Proverbios no
deberías estudiarlos como si fueran proverbios de Egipto. Cuando
estudiamos los Proverbios descubrimos algo muy similar a
los proverbios de Egipto, y semejante a algunos del oriente, porque
éstos vinieron de la misma fuente, ya que vinieron de Dios
mismo. Esa es la verdad. Pero recuerden, sólo los proverbios que
están en el libro de Proverbios fueron inspirados por el Espíritu
Santo, por lo cual fueron separados para un propósito específico.
Por esta razón no puedes estudiarlos como cualquier otro.
De hecho, podrás encontrar algo de Sócrates, o de algún
gran filósofo griego, o de alguien del Oriente. Sin embargo, cuando
vamos al libro de Proverbios vemos una diferencia. Aquí están
los Proverbios donde encontramos palabras de sabiduría, pero en
un nivel diferente, en un nivel más alto. Por medio de estos Proverbios,
Dios no sólo nos da sabiduría, ya que aquella sabiduría
se aplica a nuestra vida, pero ese no es el fin, sino un medio para
llegar al fin, porque aunque sigas estas palabras de sabiduría, te
beneficiarás con ellas, vivirás una vida maravillosa.
Sin embargo, eso no es suficiente, porque no has alcanzado
la meta aún. Sólo cuando llegas a un nivel superior tus ojos se
25
abrirán, y entenderás por qué Dios nos ha dado este maravilloso
libro de Proverbios. Por eso éste es un libro tan difícil de estudiar.
Si intentas leer cualquier comentario acerca de Proverbios,
descubrirás un problema muy simple: que es todo muy difícil,
que está todo como esparcido. Puedes encontrar un resumen de
todo el libro de Proverbios con un mensaje detrás de él. ¿Piensas
que Dios nos dio este libro para que lo leamos como cualquier
otro? Hay un secreto. Para encontrar o descubrir por qué Dios
nos ha dado el libro de Proverbios, debe haber algo en un nivel
superior para que podamos conocer el Evangelio aún más. Ese
es nuestro objetivo.
Entonces, cuando leamos el libro de Proverbios, sabremos
que es un libro muy importante que nos hablará de verdadera
sabiduría, una sabiduría en un nivel más alto, en un nivel espiritual,
que de alguna forma está conectada con la voluntad eterna
de Dios. Por esta razón, tenemos que rogar al Señor que nos revele
este libro, y para ello necesitamos la interpretación del Nuevo
Testamento.
En el Antiguo Testamento encontramos figuras, pero sólo
cuando llegamos al Nuevo Testamento descubrimos su interpretación.
Queremos saber por qué Dios reveló este maravilloso libro
a Salomón. A menos que lleguemos a la conclusión de que,
por ser una revelación específica, de alguna manera tocamos el
corazón de Dios y su eterna voluntad, no entenderemos este libro.
Si los hermanos jóvenes son efectivamente ayudados por
este libro y si sus vidas son gobernadas por este libro, entonces
descubrirán que él les conducirá por toda su vida.
Creo que hay muchos jóvenes aquí que nacieron para estar
aquí este fin de semana, y que de alguna forma el Señor les va a
mostrar algunas cosas mucho más profundas. Así que, hermanos,
el Espíritu Santo es el que interpreta, es el Maestro, es el único
calificado para explicarnos todas las cosas. Es por esa razón que
estamos aquí hoy. Sólo disponemos de algunas sesiones; tenemos
un tiempo limitado, no alcanzaremos a cubrirlo todo.
Sin embargo, nos gustaría dar una visión panorámica de
todo el libro, pues éste será sólo el comienzo para entender este
libro. Luego tendrás el desafío durante todo el próximo año o
los próximos tres años y cuando más te sientas atraído por el
libro y encuentres la llave para entenderlo, será atractivo, será
fascinante.
26
Entonces, hermanos, pedimos al Señor que por su gracia
no sólo permanezcamos en un nivel de revelación natural, porque
el libro se transformaría en filosofía y nos daría apenas una
ética cristiana de cómo comportarse, de cómo debemos conducirnos,
de cómo tratar con el dinero, con el matrimonio, de cómo
ser padres.
Hermanos, estas cosas son importantes. No hay duda que
es bueno. Pero, para tener una revelación específica, necesitamos
otra ventana, no para entender la filosofía de Sócrates o para
conocer la sabiduría humana. Necesitamos del Espíritu de sabiduría
y revelación para tomar de las riquezas de este libro, por
lo que tenemos que recordar que este es el secreto y el comienzo.
27
2
EL TESTIMONIO DE SALOMÓN
“Para entender sabiduría y doctrina, para conocer razones prudentes, para recibir el
consejo de prudencia, justicia juicio y equidad; para dar sagacidad a los simples, y a los
jóvenes inteligencia y cordura. Oirá el sabio, y aumentará su saber, y el entendido adquirirá
consejo, para entender proverbio y declaración, palabras de sabios, y sus dichos
profundos. El principio de la sabiduría es el temor a Jehová; los insensatos desprecian la
sabiduría y la enseñanza” (Proverbios 1:2-7).
Cuando estudias filosofía en la universidad y lees algunos
de los proverbios de los egipcios, o de los chinos –o de los
chilenos– al estudiar todo eso sabrás cómo interpretarlos. Sin
embargo, en este caso, por ser revelación espiritual, la manera
para interpretar debe ser espiritual. Gracias a Dios, nosotros encontramos
una manera para interpretar: necesitamos la palabra
de Dios para interpretar la palabra de Dios.
¿Cómo interpretamos las palabras del Antiguo Testamento?
La clave la encuentras en el Nuevo Testamento. Ahora vamos
a intentar empezar la búsqueda de aquellas claves. ¿Cómo
vamos a interpretar este libro de Proverbios? Una de las claves
nos es dada en el capítulo 12 del libro de Mateo: «La reina del Sur
se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará; porque
ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he
aquí más que Salomón en este lugar».
La reina del Sur era la reina de Sabá. Si miramos hoy día
en el mapa descubriremos la ciudad de Jerusalén. Si viajas al sur
por cerca de 1.400 Km. llegarás a Etiopía. Probablemente, la reina
de Sabá vino de Etiopía. Ahora, cuando alguien llegaba a Etiopía
significaba que llegaba al fin de la tierra. Lo que el Señor dijo
fue que ella vino de los fines de la tierra. Si has leído el Antiguo
28
Testamento, sabrás cómo la reina de Sabá vino y visitó Jerusalén,
y estaba tan sorprendida, y tenía muchas preguntas para las cuales
no tenía respuesta. Sin embargo, Salomón fue capaz de resolver
todos sus problemas. ¿Es eso todo acerca de la sabiduría?
Si estudias la Biblia cuidadosamente, ella no sólo se sorprendió
por las palabras de sabiduría, sino que también vio la
manera cómo Salomón subía a la presencia de Dios. Había una
escalera, quizás con 15 peldaños, ella vio a Salomón subir esa
escalera, y la manera en que él andaba delante de Dios causó
una profunda impresión en la reina.
La Biblia usa una forma para describir eso, la reina de Sabá
casi «perdió su alma», ella no podía saber dónde estaba su alma,
tan fascinada estaba. La sabiduría no es sólo palabras; sabiduría
es también un modo de ser, es una manera de andar, pero no
sólo entre los hombres, sino también en la presencia de Dios.
Entonces, cuando nuestro Señor usa ese pasaje, él toma este pasaje
del Antiguo Testamento, una historia verdadera, y habla
acerca de esta reina del Sur.
Las palabras de sabiduría de Salomón
Ahora, ¿por qué vino ella a Jerusalén viajando desde el
sur? A ella le costó mucho lograrlo. ¿Cuál era su propósito? El
Señor dijo: «Ella vino desde los fines de la tierra para oír las palabras
de sabiduría». En el Antiguo Testamento sólo hay tres libros donde
están registradas las palabras de sabiduría: el libro de Proverbios,
Eclesiastés y Cantar de los Cantares. Estos tres libros son
las palabras de sabiduría de Salomón. Recuerden, Salomón es el
autor; las palabras que allí están son las palabras de Salomón.
Entonces en el Antiguo Testamento, cuando ha sido revelado a
nosotros como revelación específica, significa que estos proverbios
son espirituales, son celestiales, tienen un propósito especial.
Por medio de estos tres libros Dios quiere enseñarnos algo.
Entonces, cuando el Señor habla de las palabras de sabiduría de
Salomón se refiere a estos tres libros.
Escuchen cuidadosamente: tenemos Proverbios,
Eclesiastés y Cantar de los Cantares. Estos representan las palabras
de sabiduría de Salomón. Pero entonces nuestro Señor continúa
diciendo: «He aquí más que Salomón». Ahora tienen el secreto.
En el Antiguo Testamento encuentras tres libros, pero ¿cómo
entiendes esos tres libros? ¿Cómo vamos a interpretar esos tres
libros? El secreto es quién es ese Salomón. Salomón no es sólo
29
Salomón. Él estaba representando al verdadero Salomón, y Cristo
es aquel que es mayor que Salomón.
Por medio de esos tres libros, el verdadero Salomón es revelado.
Si lees los tres libros, pero sólo ves a Salomón, no entenderás
los libros, puesto que la clave es aquel que es mayor que
Salomón. Entonces, ahora tenemos la clave: Salomón aquí no se
representa a sí mismo, sino a alguien mayor que él mismo.
Salomón no era nada más que un tipo, Cristo es el antitipo.
Salomón era sólo una sombra, Cristo es la realidad. Entonces,
¿quieres conocer la respuesta a esos tres libros? ¿Quieres conocer
la verdadera interpretación de esos tres libros? Toma a Cristo
contigo. Esa es una sugerencia de Martín Lutero. Él dijo: «Si
quieres conocer tu Biblia, si no sabes cómo interpretarla, toma a
Cristo contigo». Hermano, si tienes esta llave, esta llave abrirá
estos libros. Inmediatamente sabrás que esos libros no están en
el nivel que nosotros conocíamos.
Hay un peligro cuando las personas estudian el Cantar de
los cantares, por ejemplo, porque ellos no entienden el tema de
ese libro. Ellos hallaron en Egipto algo similar, entonces intentan
bajar este libro a ese nivel, o bien no creen que Cantar de los
cantares sea parte de la palabra de Dios, o lo entienden mal.
Ahora, si vas a cualquier librería, difícilmente encontrarás
una interpretación correcta del libro de Cantar de los Cantares.
¿Por qué? Porque se olvidaron de la palabra de nuestro Señor.
Cuando llegas al Antiguo Testamento, llegas a las palabras
de sabiduría de Salomón. Porque Salomón es un hombre sabio,
él hablaba palabras de sabiduría. Pero el Señor dijo: «He aquí
hay alguien mayor que Salomón».
Nuestro Señor es mayor que Salomón. Si Salomón tiene
palabras de sabiduría, nuestro Señor también tiene palabras de
sabiduría. ¿Dónde se pueden encontrar? En el evangelio según
Mateo. El evangelio según Mateo contiene 28 capítulos; del capítulo
1 hasta el capítulo 25: «He aquí uno mayor que Salomón».
Los últimos tres capítulos, 26 al 28: «He aquí uno que es mayor
que Jonás». ¿Qué hizo Salomón? Habló palabras de sabiduría.
¿Qué hizo Jonás? Estuvo tres días y tres noches en el vientre del
gran pez. En los primeros 25 capítulos, tenemos las palabras de
sabiduría de Aquel que es mayor que Salomón. Y en los últimos
tres capítulos, está Aquel que es mayor que Jonás: tres días y tres
noches en el centro de la tierra. Esta es la interpretación de todo
el libro de Mateo.
30
Si uno estudia Mateo, y nunca ve a Aquel que es mayor
que Salomón, no ha entendido Mateo. Si tú enseñas acerca de
ese libro, serás como un ciego conduciendo a otros ciegos. Si
hacemos una votación: ¿Cuál es el libro más difícil en toda la
Biblia?, yo creo que la mayoría estaría de acuerdo en que es el
libro de Apocalipsis. Mas, ¿cuál es la impresión del hermano
Watchman Nee? Un día él dijo que el evangelio según Mateo es
diez veces más difícil que el libro de Apocalipsis. ¿Por qué? Porque
muchas personas han estudiado el libro de Mateo y no han
visto a Aquel que es mayor que Salomón. Ellos no entienden que
los primeros 25 capítulos son, de hecho, las palabras de sabiduría
de Salomón.
Por eso es que tenemos esas cinco partes en Mateo, y cada
parte de Mateo puede ser comparada con los cinco libros de
Moisés. Moisés era sólo el siervo de Dios, por medio del cual los
cinco primeros libros de la Biblia fueron escritos. Sin embargo
Jesucristo el Hijo de Dios, dice: «Ya han oído los antiguos, han
oído lo que fue dicho en el Antiguo Testamento, ahora dejen que
yo hable con ustedes». Aquí es el propio Hijo de Dios quien habla.
Así, desde el capítulo 1 hasta el 25, descubrimos quién está
hablando: Aquel que es mayor que Salomón. Y ¿cuáles son sus
palabras? Las palabras de sabiduría de Salomón. Es muy interesante.
Si analizamos las palabras de sabiduría de Salomón, él usa
tres tipos de estilos literarios para expresarlas: primero proverbios,
luego cantares y también parábolas. Él usa parábolas del
mundo vegetal y del mundo animal.
Ahora, si estudiamos los 25 capítulos de Mateo descubriremos
que hay proverbios. Busque los proverbios en los primeros
25 capítulos de Mateo. Descubriremos que también hay parábolas.
En el capítulo 13 por ejemplo, hay 7 parábolas. Ahora, si estudias
Mateo, te recordarás de que hay alguien mayor que
Salomón. Y también hay cantares, probablemente vas a decir: ‘Yo
no veo ningún cántico en Mateo’. Es porque no conoces la lengua
hebrea. Recuerden, Mateo fue escrito en griego, pero cuando
el Señor habló, lo hizo en hebreo y en la lengua hebrea hay
otra manera de expresar.
Sí, en la literatura inglesa o en la literatura española tenemos
poesía. ¿Qué es la poesía? Cuando uno escribe un poema,
¿por qué es distinto de una prosa? La razón es muy sencilla, una
de ellas es que todo poema tiene rima. Cuando uno hace una
31
rima, es una rima con palabras, la técnica es un juego de palabras.
Cuando uno tiene una rima tiene simetría, belleza. Al tratar
de leer un poema, si sabes cómo leerlo, podrás expresar la
hermosura del mismo. ¿De dónde se obtiene esa hermosura? De
la simetría. ¿Cómo se explica la simetría? De la rima. Entonces,
la rima muestra la hermosura, y la simetría es un tipo especial
de literatura.
Ahora, la literatura de los hebreos es diferente. Ellos también
tienen poesía, pero su poesía no tiene nada que ver con las
palabras, sino con los pensamientos. Uno encuentra simetría entre
dos pensamientos, encuentra una comparación entre los pensamientos
y no entre dos oraciones. Entonces, hermanos, si ustedes
estudian, por ejemplo, el Salmo 19: «Los cielos cuentan la gloria
de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos». ¿Pueden
ver el paralelo entre las dos frases? ‘Los cielos’ corresponden a
‘firmamento’; ‘cuentan’ corresponde a ‘anuncian’; ‘la gloria de
Dios’ corresponde a ‘la obra de sus manos’. Ahora, recuerda, esa
es una rima de pensamientos, no de oraciones.
Hay algo muy bueno acerca de la poesía de los hebreos.
Aunque seas un inglés, un chino, no importa tu lenguaje, si haces
la traducción de la poesía de los hebreos a cualquier idioma,
las palabras son distintas, sin embargo la rima de pensamiento
es la misma. En otras palabras, aunque no conozcas hebreo, puedes
ver la hermosura de la poesía y por esa razón en el Antiguo
Testamento hay tantas poesías. Aunque uno no conozca el idioma,
se puede apreciar.
Entonces, la poesía de los hebreos es casi como si fuera
universal, es algo muy común. Si sólo conoces español, puedes
apreciar la poesía española. Si la traduces al portugués, va a perder
la hermosura. Si la traduces al chino, va a perder su hermosura;
pero no es así con la poesía de los hebreos. Entonces, cuando
uno estudia los primeros 25 capítulos del evangelio según
Mateo, oirá lo que el Señor compartió. Cuando nuestro Señor
habló él lo hizo en hebreo, y empleó la poesía de los hebreos.
Aunque habló en hebreo, y luego fue traducido al griego o a tu
idioma, gracias a Dios, la hermosura de aquella simetría nunca
se pierde. ¿Por qué? Porque es una rima de pensamientos, no de
palabras. Entonces, hermanos, ahora en los 25 primeros capítulos
de Mateo, encontrarás poesías y cánticos en todas partes.
Cuando leemos Mateo 6, la oración del Señor, es un cántico.
Cuando Jesús dijo: «Jerusalén, Jerusalén» esa es una canción
32
de Lamentaciones; te hace recordar el libro de Lamentaciones
del Antiguo Testamento. Cuando nuestro Señor dijo: «Las zorras
tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del Hombre no
tiene dónde recostar su cabeza», esa es una poesía. No tenemos tiempo
para entrar en eso.
He intentado demostrarles que cuando uno estudia el
evangelio según Mateo hay tres estilos: proverbios, parábolas y
poemas, cánticos. Aquí tenemos a alguien que es mayor que
Salomón. ¿Cómo Salomón utilizó esos tres estilos? Cuando Aquel
que es mayor que Salomón habló según Mateo, descubrirás en el
evangelio según Mateo las palabras de sabiduría del Señor.
Entonces, gracias a Dios, cuando llegamos al Nuevo Testamento
sabemos que técnicamente son las palabras de Aquel
que es mayor que Salomón. En el Antiguo Testamento encontramos
tres libros de una manera muy específica, y en aquellos tres
libros somos capaces de ver a Aquel que es mayor que Salomón,
y podemos ver las palabras de Salomón de una manera muy especial.
En una manera típica, aquellos tipos se refieren a los
antitipos; aquellos que son sombras se refieren a la realidad. Entonces,
al estudiar Proverbios, si entiendes algunos de ellos, preguntarás
cuál es la verdadera representación, cuál es la aplicación
más elevada. Es verdad, las palabra de proverbios se aplican
a mi vida de familia, pero si aquel que está hablando está
representando al Salomón celestial, entonces aquella aplicación
no está sólo limitada a mi vida familiar. Tienes que ir un poco
mas allá, si quieres descubrir el significado espiritual. Esta es la
parte más difícil.
Les estoy desafiando: Si ustedes van a las bibliotecas y leen
todos los comentarios, por un lado darán gracias a Dios por ellos,
pero por otro lado no estarán satisfechos. Es como si faltase algo.
¿Cómo podemos ver en este libro a Cristo? ¿Cómo podemos ver
al verdadero Salomón? Entonces, con las palabras de nuestro
Señor, él habló de Aquel que es mayor que Salomón, él habló de
las palabras de sabiduría de Salomón.
Ahora sabemos: en aquellos tres libros nosotros deberíamos
ser capaces de ver algo. Hoy leemos esos tres libros de modo
distinto a los judíos. Si uno va a los rabinos, cuando ellos interpretan
esos tres libros, ellos sólo reinterpretan y eso es todo. Ellos
nunca han visto a Cristo. Ellos no reconocen que Jesús es el
Mesías. Cuando ellos tiraron esta llave lejos, entonces estos tres
33
libros se tornaron cerrados para aquellos rabinos que eran tan
inteligentes. Aunque tengan mucha erudición, ellos no ven.
Hermanos, nosotros somos hijos de Dios como bebés, somos
como niños pequeños, es por eso que complació al Padre
revelarlo a nosotros. Cuando vemos al Salomón celestial, cuando
vemos a Cristo en estas páginas de la Biblia, entonces descubriremos
que el libro de Proverbios es un libro abierto; Cantar
de los Cantares es diferente; Eclesiastés tiene una dimensión totalmente
distinta. Esto es muy importante.
El templo de Salomón: la casa de la sabiduría
Ahora vamos a volver para intentar descubrir cuáles son
las características de Salomón. Sabemos que en la vida de
Salomón, claro, están las palabras de la sabiduría –él era el hombre
más sabio– por eso Dios usa a Salomón para escribir esos
tres libros. Pero más que eso, Dios también usó a Salomón para
edificar el templo de Dios. Por un lado están las palabras de sabiduría,
por otro lado, el templo de Dios.
Ahora, ¿por qué el templo de Dios? El templo de Dios simplemente
nos da el patrón de cómo podemos acercarnos a Dios.
El templo es una sombra, una figura, para decirnos cómo nosotros,
los seres humanos, podemos acercarnos a Dios.
Es por eso que el templo fue dividido en tres partes. Tenemos
el atrio exterior. Allí la cosa más importante es el altar. Ese
es el comienzo de toda la historia. Si te quieres acercar a Dios,
primero está el patio exterior. Ahí hay un altar. Luego entramos
en el Lugar Santo, ahí está el candelero, la mesa con los panes de
la proposición y también el altar del incienso. Cuando llegas al
Lugar Santísimo, descubrirás algo más profundo: el arca, los
querubines, el trono de misericordia. Entonces, ¿por qué la Biblia
nos habla acerca del templo? ¿Por qué hay tantas páginas en
el Antiguo Testamento acerca del tabernáculo y el templo? Porque
es solamente una figura para mostrar el camino a Dios.
Después de la caída del hombre, se creó una distancia entre
el hombre y Dios, y esa distancia es una distancia infinita. Ahora
Dios está muy lejos de nosotros, pero hay un camino para que
podamos acercarnos a él. El templo en sí mismo es nada más que
una figura que nos dice cómo acercarnos a Dios. En la parte exterior
hay mucho ruido, siempre bajo la luz del sol; la luz en el patio
exterior es la luz natural, pero si entras en el Lugar Santo ya no
hay más luz natural, no hay mucho ruido, todo es quieto.
34
Si vas más profundo, al Lugar Santísimo, no hay voz y no
está la luz de los candeleros. La fuente de luz en el patio exterior
es el sol; en el Lugar Santo, los candeleros; pero en el Lugar Santísimo,
para nuestros ojos carnales, sólo hay tinieblas. Dios habita
en tinieblas. Pero estamos equivocados; en realidad, la gloria
de Dios está allí, pero esa luz está más allá del espectro visible.
Los rayos gamma están más allá del espectro visible y son muy
reales, pero tú no los ves y por eso dices que son tinieblas. No,
no, está lleno de gloria. ¡Donde está la presencia de Dios está
lleno de gloria!
Nosotros somos seres humanos, somos pecadores, no es
posible que veamos la luz de Dios. Si quieres acercarte a Dios,
primero tienes que llevar el sacrificio, el cordero o el buey, hasta
el altar, y la sangre del animal tiene que ser derramada. Ese es
un animal inocente. Nosotros somos pecadores. ¿Cómo uno se
atreve a acercarse a Dios? Es el pecado que creó la distancia.
Ahora, ¿cómo vas a tratar con el pecado? Si Dios ve el pecado,
no puedes aproximarte. Entonces ¿de qué manera Dios
puede no ver el pecado? El pecado tiene que ser cubierto, entonces
Dios nunca lo verá. En el Antiguo Testamento la sangre de
los animales nunca quitó el pecado, nunca removió el pecado,
sino que éstos eran cubiertos. Es como si Dios no pudiera verlos.
¿Ven eso? Pero eso es el Antiguo Testamento.
Es por eso que en el tiempo del Antiguo Testamento las
personas siempre hacían una pregunta: ‘¿Dónde está el cordero?’.
Esa es la pregunta de Isaac. Pero Isaac representa a todos
los santos del Antiguo Testamento. ‘¿Dónde está el cordero?’. Necesitamos
aquel cordero para que sean quitados nuestros pecados.
Vemos que todos esos animales solamente cubrían los pecados.
Sin embargo, ahora eres capaz de acercarte a Dios porque
Dios no ve más tus pecados, como si estuvieras justificado. Tienes
la posición, así que no morirás.
Entonces, ¿cuál es el secreto? El altar es el secreto. ¿Por
qué el altar es tan importante? Porque ahí descubrirás que los
pecados son cubiertos por la sangre. Ese es el primer paso. Entonces
vas al Lugar Santo. Allí una vez al año, sólo una persona,
el sumo sacerdote, representando a toda la nación de Israel, entraba
con sangre en el Lugar Santísimo. El camino a la presencia
del Señor es la sangre.
Entonces todos quedaban muy nerviosos. Si el sumo sacerdote
iba a la presencia de Dios, ¿qué ocurriría si Dios le qui35
taba la vida? Si de repente tenía un ataque al corazón, ¿cómo
podían sacarlo? Es por eso que en el Antiguo Testamento el
sumo sacerdote tenía campanas en su vestimenta. Cuando se
oían las campanas, se sabía que el sumo sacerdote aún estaba
vivo.
Pero supongamos que por dos o tres horas no se oían las
campanas, era porque quizás él había muerto. ¿Quién iba a buscarlo
al Lugar Santísimo? La tradición dice que él entraba al Lugar
Santísimo no sólo con campanas, sino también con una cuerda
en sus pies, para que de este modo, si él tenía un ataque al corazón,
las personas de afuera podían arrastrarlo, porque nadie se
atrevería a entrar a la presencia de Dios.
Entonces, por causa de la sangre nuestros pecados son
cubiertos, por causa de la sangre alguien nos va a representar.
Ese es el Antiguo Testamento. Ahora, eso es la sombra, eso no
puede ser realidad, pero nosotros queremos algo real. ¿Dónde
podemos encontrar la realidad? Jesucristo murió por nosotros
en la cruz. Ése es el altar. Él mismo se convirtió en nuestro sacrificio:
He aquí el Cordero. Su sangre es distinta de la sangre de
los animales, pues no solamente cubre nuestros pecados, sino
que quita nuestro pecado, lo elimina.
Ese es el comienzo, hermanos y hermanas. Comenzamos
en el patio exterior, pero ese es solamente el comienzo. Nosotros
fuimos salvados de una manera maravillosa, y has creído que
Jesús es tu Salvador. Esa es la historia del patio exterior. Gracias
a Dios. Pero recuerden, el significado del templo se refiere al
llamamiento de Dios. Él desea que nosotros nos acerquemos a
él. Entonces, ahora somos llamados a entrar en el Lugar Santo.
No más la luz del sol, no más la luz natural; aquí es mucho más
silencioso, mucho más profundo, pero gracias a Dios, allí ves
una luz: la luz de los candelabros; hay aceite de oliva en aquel
recipiente, y un pabilo. Entonces la luz es producida, una luz
que proviene del aceite. El aceite de oliva siempre representa el
Espíritu Santo.
Entonces, gracias a Dios, todos somos salvos. Pero no puedes
permanecer siempre en el patio exterior. Hay mucho ruido.
Hay muchos cristianos que aman tanto al Señor, sin embargo, el
Señor quiere que vayamos más profundo. No más vivir bajo la
luz natural, tu intelecto representa la luz natural. Si usas tu mente
natural para estudiar la Biblia, vas a entender; sin embargo,
Dios nos llama a ir un paso más adelante.
36
Cuando estás en el Lugar Santo, gracias a Dios, y lees la
Biblia, vas a ver la luz. ¿Por qué? Porque el Espíritu Santo nos va
a conducir a toda verdad. La luz del Lugar Santo significa que
has ido más profundo. Cuando estudias la Biblia recibes luz, pero
la Biblia no necesita solamente luz. En el desierto, tu luz necesita
ser sostenida. Con un estómago vacío no puedes continuar, por
eso está la mesa con los panes de la proposición.
Cristo es siempre nuestra satisfacción, pero más que eso,
también está el altar del incienso y eso representa nuestras oraciones.
Después de que eres salvo, no sólo estás en el patio exterior,
sino que has pasado por el patio exterior. Antes del sacrificio éramos
extranjeros, éramos pecadores, pero gracias a Dios, por la
obra consumada en la cruz del Calvario sabemos que ahora podemos
acercarnos a Cristo. Él quitó todos nuestros pecados. Pero no
puedes permanecer allí, tienes que ir al Lugar Santo.
Cuando entras en el Lugar Santo recibirás la luz del Espíritu
Santo, ofrecerás tus oraciones y eres alimentado con Cristo.
Eso significa que estás creciendo. Entonces, la vida del templo es
un camino de crecimiento desde el patio exterior hasta el Lugar
Santo, y finalmente al Lugar Santísimo.
En el Antiguo Testamento había un velo y nadie podía romper
aquel velo. Aquel velo representa el cuerpo físico de nuestro
Señor Jesucristo. Cuando nuestro Señor estaba en la tierra, él fue
el Justo, él fue el Santo, él fue el hermoso, así como aquel velo. Si
aquel velo nunca hubiese sido roto, habría sólo un hombre en la
presencia de Dios. Pero cuando el Señor murió por nosotros, aquel
velo fue roto de arriba abajo. El cuerpo de nuestro Señor Jesucristo
fue partido por nosotros en la cruz y entonces se creó un
camino, el camino hasta el Lugar Santísimo.
Entonces, ahora es real. En el Antiguo Testamento aquello
fue solamente una dramatización, como un show, no era una realidad
todavía. Ellos nunca pudieron entrar en el Lugar Santísimo.
Estaba Aarón allí, el sumo sacerdote. Aarón estaba allí como
nuestro representante. Era sólo una representación.
Pero ahora es muy verdadero, nosotros estamos allí por la
sangre de nuestro Señor Jesucristo. El velo ha sido roto, su cuerpo
fue partido. Gracias a Dios. Ahora podemos acercarnos a Dios.
Ahora estamos justificados en Su presencia, estamos santificados
en su presencia. Ahora podemos vivir en la presencia de
Dios. Por causa de su sangre podemos contemplar Su gloria. Es
por eso que Juan dijo «y vimos su gloria, gloria como del unigénito
37
del Padre». ¿Es eso una representación? ¿Es sólo un ideal? No,
hermanos, por la obra de Cristo, se tornó en realidad.
Ahora uno entiende que el templo en la Biblia nos habla
del camino hacia Dios, cómo podemos acercarnos a Dios. Especialmente
después de que somos salvos. Primero, tenemos la justificación,
tenemos la posición celestial. Desde aquella posición
podemos estar en Su presencia. Entonces seremos transformados
de gloria en gloria, entonces viviremos una vida santa. No
sólo somos justificados, somos también santificados. Hermanos,
esto es la casa de Dios.
Como dos caras de una misma moneda
La vida de Salomón puede ser caracterizada por dos cosas.
Primero, escribió tres libros: «las palabras de sabiduría»; y
edificó el templo. ¿Por qué edificó el templo? Porque solamente
un hombre sabio puede edificar el templo. Su padre quiso edificar
el templo, pero Dios dijo: «No, no estás calificado». ¿Por qué?
Porque necesitas de alguien que hable las palabras de sabiduría
para edificar el templo de Dios, porque el templo de Dios es parte
de la sabiduría de Dios.
Cuando ves el templo, sabes que Dios tiene planeado un
camino por donde podemos acercarnos a Él. Ahora entendemos
por qué la reina de Sabá casi como que perdió su alma. Cuando
Salomón se acercaba a Dios subiendo a la presencia de Dios. ¡Oh
hermanos y hermanas, esa es sabiduría! Aunque hoy tengamos
toda la sabiduría del mundo, si estás lejos de Dios, eres la persona
más necia.
Hay muchos grandes filósofos griegos que han dado mucha
revelación natural; sin embargo, ellos estaban lejos de Dios.
No los vemos andar en la presencia de Dios. Es distinto con
Salomón, él también tuvo sabiduría natural, y estuvo entre los
grandes filósofos; sin embargo, eso no es la sabiduría más alta.
Él anduvo en la presencia de Dios. Esa sí es sabiduría. ¿Cómo
conoces las palabras de sabiduría? Es necesaria una estructura
de Dios para expresar esa sabiduría. En otras palabras, la sabiduría
no tiene dos dimensiones, ella tiene tres dimensiones. No
solamente eso, tiene tres partes: el patio exterior, el Lugar Santo
y el Lugar Santísimo. Esas son las palabras de sabiduría.
Ahora, cuando descubres las palabras de sabiduría y el
templo de Dios, esas son dos caras de una misma cosa. Cuando
tienes una moneda, ves dos caras. Ahora, ¿qué es la sabiduría?
38
Hay dos caras, en una está la palabra de sabiduría y en la otra
cara está el templo de Dios. Esa es una característica de Salomón
y es también la característica de Aquel que es mayor que Salomón.
Es por eso que en el capítulo 9 «la sabiduría edificó su casa». La
sabiduría no sólo habla las palabras, la sabiduría también edifica
una casa, y esa casa es la expresión de la sabiduría. Muy claro.
«Las palabras de sabiduría» y «la casa de la sabiduría». Entonces,
en la vida de Salomón, por un lado está la palabra de sabiduría,
y por otro lado la casa de la sabiduría. Pero no podemos
separarlas, porque la una explica a la otra.
Eclesiastés, Proverbios y Cantares
Ahora, cuando uno lee el libro de Eclesiastés, encuentra
«vanidad de vanidades, todo es vanidad». ¿Por qué? Porque está debajo
del sol. Cuando se está debajo del sol hay vanidad de vanidades.
Ahora, al estudiar el libro de Eclesiastés, muchas veces
ves que se repite la expresión: «vanidad de vanidades», y también
«todo lo que está debajo del sol es vacío, es vanidad». Hay
solamente una excepción que te va a dar la llave para el libro de
Eclesiastés.
A veces cuando leemos el libro de Eclesiastés nos sentimos
muy negativos, especialmente los jóvenes. Algunos ancianos
dicen: «Vanidad de vanidades, el mundo está lleno de vanidad
». Sin embargo, los jóvenes dicen: «Somos muy jóvenes todavía
». Pero cuando tú ya eres anciano y tus manos están temblando,
tienes problemas con los ojos, con los oídos, es fácil para
ti decir: «Vanidad de vanidades». Pero hay otros que son jóvenes,
y para ellos hay tantas atracciones en este mundo.
Piensen esto: ¿quién está calificado para decir «vanidad
de vanidades»? Tú no estás calificado, no eres lo suficientemente
rico, no has experimentado todo todavía. ¿Cómo podrás decir:
«vanidad de vanidades»? No eres lo suficientemente sabio,
ni rico y no tienes poder o autoridad suficiente. Ahora, se necesitó
al más poderoso y más rico para decirlo. Salomón experimentó
casi todo, y ahora tiene un mensaje: «Vanidad de vanidades».
Su testimonio debe ser verdadero.
Ahora, ¿por qué el era tan negativo? Porque es verdad.
Debajo del sol todo es vanidad, ¿Por qué? Hay una razón aquí.
El secreto o el pensamiento más importante en el libro de
Eclesiastés, está en el capítulo 9. Los desafío a que cuando estudien
el libro de Eclesiastés cuenten cuántas veces usa la expre39
sión «debajo del sol». Cuando la Biblia habla de «debajo del sol»
y tú lees el contexto, debe ser algo negativo.
Ahora, aquí hay una única excepción y esta única excepción
nos dará la clave para este libro: «También vi esta sabiduría
debajo del sol, la cual me parece grande» (9:13). La versión en inglés
dice: «También vi ese ejemplo de sabiduría debajo del sol, la cual
me impresionó muchísimo». Entonces aquí, debajo del sol, hay
un único ejemplo de sabiduría que me parece grande. Aquí hay
algo positivo.
Ahora, si ustedes leen a través de todo este libro, esta es la
única excepción. Así que algo ocurrió debajo del sol en la historia,
y eso nos va a dar la clave para todo el libro de Eclesiastés.
«Una pequeña ciudad, y pocos hombres en ella; y viene contra ella un
gran rey, y la asedia y levanta contra ella grandes baluartes; y se halla
en ella un hombre pobre, sabio, el cual libra a la ciudad con su sabiduría
» (Ecl. 9:14). Esta es la única parábola en este libro; sin embargo,
esa es una figura de nuestro Señor, nuestro Salvador.
Ustedes recuerdan a un hombre pobre. Nuestro Señor Jesucristo
se hizo pobre por ti y por mí. Y se acuerdan cómo aquel
rey poderoso vino contra nosotros y fuimos atacados por el enemigo;
sin embargo, había en la ciudad un hombre pobre pero
sabio, quien libra la ciudad con su sabiduría. Si lees los escritos
de Pablo, ¿qué es la cruz? La cruz de Cristo es locura para los
griegos, y es debilidad para los judíos; sin embargo, Cristo crucificado
es siempre poder de Dios y sabiduría de Dios.
Entonces, aquí se nos dice que sólo en una condición nosotros
no viviremos en la «vanidad de las vanidades». Debido a
la obra de la cruz, él nos ha salvado, él se convirtió en nuestro
Salvador. ¿Qué pasó aquí? Él es nuestro Salvador, él murió por
nosotros en la cruz. Ahora, cuando murió por nosotros en la cruz,
nuestro planeta, la tierra, por primera vez se convirtió en el patio
exterior.
¿Por qué «vanidad de vanidades»? Porque nosotros estamos
debajo del sol, y estar debajo del sol significa estar en el
patio exterior. Cuando estás en el patio exterior, si sacas la cruz
de Cristo, quitas a Dios de tu ecuación. Eso es vanidad de vanidades.
Entonces, cuando llegamos al final del libro de Eclesiastés
descubrimos que Dios es la única respuesta. ¿Qué desea decirnos
Salomón? Nosotros vivimos en esta tierra, y ella es solamente
la mitad de una esfera, la parte más baja del universo. Sin
embargo, hay otra mitad del universo, la parte de arriba.
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Cuando estamos debajo del sol, sólo vivimos en esta parte
del mundo. Por eso nuestra vida no es una vida plena. Por eso
no puedes usar una parte para explicar el todo. Pero si tenemos
a Cristo como nuestro Salvador, si tenemos temor de Dios, ése es
el principio de la sabiduría. Cuando hablamos de Eclesiastés,
estamos en el patio exterior. Antes de ser salvos, si no hemos
recibido la salvación, el resumen es: vanidad de vanidades.
Pero, gracias a Dios, recibimos la salvación, somos llamados
al Lugar Santo. Y al estudiar el libro de Proverbios, este libro
nos hace recordar el Lugar Santo. Es por eso que Proverbios es
una revelación específica. Es el Lugar Santo quien nos habla de
revelación específica. Por eso sólo en el Lugar Santo tenemos la
luz del candelero. Eclesiastés nos recuerda el patio exterior, pero
cuando estudiamos el libro de Proverbios, somos llamados a entrar
en el Lugar Santo.
Y entonces cuando llegamos al Lugar Santísimo, ahí tenemos
el Cantar de los cantares. Patio exterior: «Vanidad de vanidades
»; Lugar Santo: «Proverbios»; Lugar Santísimo: «Cantar de
los cantares». ¿Ven la simetría aquí? ¿Ven la estructura aquí? Sólo
cuando estás en el Lugar Santísimo, entonces tendrás el Cantar
de los cantares.
Nosotros estamos sentados con Cristo en lugares celestiales.
Si estamos en los lugares celestiales, ya no estamos bajo el
sol. El sol está debajo de nosotros, entonces ya no más vanidad
de vanidades. Así que, si deseas tener una vida como la del Cantar
de los cantares, el secreto está siempre en el Lugar Santísimo.
Cuando llegamos al templo de Dios, la parte dominante
es el Lugar Santísimo. Cuando hablamos de las palabras de sabiduría,
las más elevadas son el Cantar de los cantares. Cuando
estamos en el patio exterior, tenemos la luz del sol, debajo del
sol. Pero gracias a Dios ya no vivimos en la vanidad de vanidades,
sino que somos llamados a entrar al Lugar Santo. Sólo aquellos
que ya están en el Lugar Santo tendrán sabiduría. Esa es la
razón por la cual tenemos que estudiar este libro.
Cuando llegamos al fin del libro de Proverbios, descubrimos
que es el Cantar de los cantares el que nos va a conducir al
Lugar Santísimo. Entonces, vemos la estructura aquí, las palabras
de sabiduría: Eclesiastés, Proverbios y Cantar de los cantares.
La casa de Dios o casa de sabiduría: el patio exterior, el Lugar
Santo, y el santísimo. Ahora está muy claro.
Al estudiar este libro vamos a hacernos una pregunta: ¿Qué
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es sabiduría? ¿Dónde podemos encontrar la sabiduría? La respuesta
es muy clara: tenemos la palabra de sabiduría, la casa de
sabiduría, de Eclesiastés hasta Proverbios, y hasta el Cantar de
los cantares. ¿Por qué? Porque somos llamados desde el patio
exterior hasta el Lugar Santo, y hasta el Lugar Santísimo. Ahora
entendemos por qué Dios nos ha dado esos tres libros.
De hijos de la insensatez a hijos de la sabiduría
Vamos a limitar nuestro estudio al libro de Proverbios.
Recuerden, todo lo que vamos a oír aquí es sólo el principio.
Que el Señor cree en ustedes hambre por querer saber más.
Nosotros somos necios. Siempre nos arrepentimos de lo
que hemos hecho. En tu vida has pasado por muchas crisis, pero
cuando miras atrás sólo piensas: ‘Oh, cómo quisiera haberlo hecho
mejor. Hice una elección impulsiva y hoy sufro las consecuencias.
Si pudiera volver atrás, tomaría una ruta distinta’.
Hermanos, nosotros somos insensatos y necios. Gracias al
Señor, somos llamados para abrazar la Sabiduría, para que podamos
ser verdaderamente transformados en Su imagen. Cristo
es la sabiduría, y nosotros somos los hijos de la Sabiduría. Por
esta razón deberíamos ser sabios como él es sabio.
Cuando alguien pierde la cabeza, está actuando como un
insensato. Cuando un esposo y una esposa pelean, la esposa corta
su abrigo, y el marido intenta estropear todos los muebles de
la casa. Entonces los platos de la cocina vuelan por los aires. Eso
es necedad. Pero después, cuando están juntos otra vez, y hay
que ir a las tiendas a comprar todo de nuevo, ellos miran atrás y
dicen: ‘¿Por qué hemos sido tan necios?’.
Hermanos, nosotros hemos nacido para ser hijos de la insensatez,
hemos nacido para ser necios; pero gracias Dios, fuimos
llamados para salir del patio. Si vives en la carne, todo es
vanidad de vanidades; pero somos llamados al Lugar Santo, a
ser transformados a Su imagen. Entonces nos convertiremos en
hijos de la sabiduría. Este es el corazón de este libro. Este libro
va a transformar nuestras vidas. No sólo cambiar tu mente: ‘Ah,
yo no veía antes y ahora veo’. No, eso no es nada. Lo importante
es esto: Aquella luz tiene que gobernar tu vida, y una vez que
has sido atrapado por ella, nunca más vas a escapar.
Que el Señor hable a nuestro corazón.
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43
3
LA VIDA Y LOS LIBROS DE SALOMÓN
¿Cuál es el secreto para los tres libros que Salomón escribió?
¿Cómo el libro de Proverbios se relaciona con Eclesiastés y
también con el Cantar de los cantares? Para saberlo, necesitamos
ver la vida de Salomón.
Hay dos grandes características de Salomón. Primero, la
sabiduría, y la segunda es que él construyó el templo. David deseaba
construir el templo de Dios, pero Dios le dijo que él no era
la persona adecuada, porque mucha sangre había sido derramada
por sus manos, y las manos ensangrentadas no son capaces
de construir la casa de Dios. Así, Dios escogió a Salomón entre
los hijos de David y él construyó la casa de Dios.
Aquí tenemos las dos características en la vida de Salomón:
la sabiduría y la casa de Dios. De hecho, su sabiduría significa
estos tres libros. Nosotros solamente vamos a hablar de sabiduría
inspirada, de revelación específica.
Salomón construyó la casa de Dios según la voluntad de
Dios. Si tú piensas en Salomón también recordarás su fracaso y
sus innumerables esposas. Ese no es un buen ejemplo, aunque
también sea una característica de Salomón. De hecho, aún más
serio que eso, por poseer tantas mujeres extranjeras él siguió a
otros dioses, los dioses de sus esposas.
44
En la Biblia, la adoración de ídolos es la cosa más necia
que alguien puede hacer. ¡Piensen eso! Si alguien adora un ídolo
debe ser una persona necia, y es la mayor necedad de todas. Ahora
tú no te vas a sentir tan mal si los necios cometen necedades,
porque él es la necedad personificada. Considere: Salomón debería
ser el hombre más sabio de toda la tierra y ahora cometió
la mayor necedad de todas. ¡El hombre más sabio y el hombre
más necio se reúnen en una sola persona!
Cuando Salomón recibió la sabiduría, él alcanzó el punto
más alto; mas cuando adoró a los ídolos él se hundió, llegó al
punto más bajo. Esta es la trágica vida de Salomón.
Es claro que cuando nosotros hablamos de los rasgos de
Salomón, hablamos de las características positivas, pero si hablamos
del aspecto negativo, esto nos muestra que somos como
Salomón. Algunas veces descubrimos que, por la gracia de Dios,
creemos en el Señor Jesús, y nos tornamos más sabios. Mas, cuando
adoramos ídolos, cuando pecamos, aquellos pecados necios
simplemente muestran cuán necios somos.
La ironía está aquí: Salomón es el más sabio y Salomón es
el más necio. Por eso cuando estudiamos estos tres libros, en cierto
sentido nos identificamos con él porque él aprendió una lección
muy amarga. Es de su fracaso que él nos da el libro de Eclesiastés.
Eclesiastés
Salomón escribió este libro cuando era ya viejo. Él deseaba
que los más jóvenes no siguieran su ejemplo. Este es el mensaje
para los jóvenes. ¡Él escribe su propia experiencia! A pesar
de tantos años de fracaso, él tuvo una experiencia muy rica, él
fue el hombre más poderoso, el más sabio, un gran pensador, un
gran filósofo. Él era el rey, y todas las reinas y reyes venían a
Jerusalén a aprender de él.
¿Qué esperas tú? ¿Por qué vas a la escuela? Tú deseas ser
culto, anhelas sabiduría, ¡mas Salomón lo tenía todo! Él tenía
todos los tipos de experiencia, él es el más calificado para tener
algo o para decir algo a los jóvenes. Si él fuese tan perfecto y tan
sabio, los jóvenes dirían: ‘Tú no entiendes el tipo de tentación
que yo tengo’, o dirían: ‘Tú no conoces a mis padres’, ‘Tú no
conoces el ambiente en que yo vivo’, ‘Si tú estuvieses en mi lugar,
probablemente lo harías peor de lo que yo he hecho’.
Salomón comienza a hablar de su experiencia, y comienza
hablando sobre el dinero (él tenía todo el reino), sobre el prestigio
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(él era el rey), sobre la sabiduría (él era el más sabio), sobre el
disfrutar (Salomón hizo todo lo que le daba placer). Hoy los jóvenes
no pueden hacer eso, tú no estás tan bien equipado como él.
Mi hijo mayor, Esdras, cuando tenía 2 ó 3 años de edad,
dijo: ‘Un día yo me voy a ir de casa, no voy a vivir más aquí’. Yo
lo conozco muy bien, algo lo irritó, y yo le dije: ‘¿Tú piensas algún
día irte de casa?’, y él dijo: ‘Sí’. Yo le pregunté: ‘Pero ¿por
qué no te vas ahora de casa?’. Y él me respondió: ‘No sé cómo
atravesar la calle’. Él quería irse de casa, pero no sabía cómo
atravesar la calle; si él lo supiese hacer, ya se habría ido. Esta es
una experiencia verdadera.
En los Estados Unidos, muchos jóvenes en la costa Oeste
se inscriben en las universidades de la costa Este, lo más lejos
posible de los padres. Por otro lado, los que están en la costa Este
se matriculan en las universidades de la costa Oeste. Los jóvenes
pasan por muchas cosas, pero nadie está más calificado que
Salomón. ¡Ninguna experiencia, ninguna riqueza, ninguna posición,
ninguna gloria, ningún esplendor, nadie, se compara con
Salomón! Él es el más calificado, y él cayó en un pozo muy profundo.
Jóvenes, ustedes deberían estudiar no sólo el libro de Proverbios,
sino también el libro de Eclesiastés, porque ustedes no
necesitan pasar por la misma experiencia de Salomón. Cuando
tú pasas por el mismo ciclo de fracaso, o caes en la misma trampa,
o coges la misma enfermedad, ¿por qué no ser más sabio?
¿Por qué no aprender con el fracaso de otros? Por un lado,
Salomón es grande; por otro, él cayó en un profundo pozo.
Había un artista que quería pintar un concepto abstracto,
mostrar a las personas lo que es la belleza. Él quería mostrar lo
que es la belleza y lo que es la fealdad. Entonces él necesitaba
hacer dos pinturas, una representando la belleza, y otra representando
la fealdad, de modo que si alguien viese la pintura pudiese
identificarla: ‘¡Oh, esto es la belleza!’, y cuando viese la
otra pintura: ‘¡Oh, esto es la fealdad!’.
Él comenzó a trabajar, y viajó por todo el mundo. Un día
él descubrió un modelo que debería reflejar lo que era la belleza.
Él fue a un templo donde había un grupo de jóvenes cantando,
era un coro. Cuando vio a cierto joven, dijo: ‘¡Eso debe ser la
belleza!’. Aquel rostro brillaba como el de un ángel. Si alguien
buscaba un príncipe encantado, ese debería ser él. Entonces él
hizo la pintura de aquel príncipe encantado, y quedó muy feliz.
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Ahora necesitaba continuar buscando algo feo. Un día llegó a
una ciudad y oyó el silbato de un policía que perseguía a un
joven delincuente. Éste, huyendo, intentó trepar a un muro, pero
lamentablemente cayó. El joven cayó cerca de él, y el artista dijo:
‘Ahora tengo algo realmente feo para mi pintura’.
En ese momento él pudo captar lo que era la fealdad, y
estaba muy feliz. Pero, al mirarlo, descubrió que aquel joven era
el mismo que años atrás había usado como modelo de belleza.
¿Puedes creerlo? ¡La belleza y la fealdad en la misma persona!
Joven, recuerda: después de la caída del hombre no necesitamos
cometer ningún pecado; ya somos pecadores. Después que
somos salvos, la vida de Cristo ya está en nosotros. Nosotros somos
sabios, pero antes hacíamos cosas necias. Ahora no somos
más necios, somos salvos, y somos los más felices de todos.
Yo sé que muchos seguirán el placer del pecado y muchas
cosas sucederán. Ustedes sólo verán algo dulce, sin saber que
detrás de esa dulzura hay veneno. Pero ustedes no creían hasta
probar. Así, cuando ustedes cayeron en esa trampa pasaron diez
años, y es como si perdiesen toda su vida.
Hermanos, el pecado, nuestra carne, y también la adoración
de ídolos, son cosas que nos hacen necios. Gracias a Dios,
un día nosotros fuimos salvos y nos volvimos hijos de la Sabiduría.
Pero precisamos ser honestos: aunque seamos salvos, no significa
que el pecado nos va a abandonar para siempre. La carne
todavía está en nosotros.
Cuando mi hija era muy joven, me preguntó cómo era la
apariencia de Eva. Yo le dije: ‘Espera, y un día yo te voy a mostrar’.
Un día ella estaba muy irritada y perdió la paciencia, entonces
yo la llevé a un espejo y le dije: ‘Ahí está Eva’. Todos nosotros
nacemos de Adán y Eva.
Todos saben cuál es su primer nombre, pero el problema
es éste: Si hay dos Rebecas, ¿cómo distinguirlas? ¡Por el apellido!
De esa forma volvemos al origen y eso nos hace una sola
persona. Tú puede compartir el primer nombre con otra persona,
pero todavía existe el nombre de la familia. Por eso los nombres
de los brasileños son tan largos, porque así hacemos la distinción
entre unos y otros. Cuando retrocedemos al origen de
todos, sean chinos, norteamericanos o brasileños, compartimos
el mismo nombre de familia: Adán. Todos nosotros pertenecemos
a la misma familia. Nosotros nacemos en esa familia; no
necesitamos hacer nada, ya somos pecadores.
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Muchos padres miran a sus hijos y se ven en ellos. Cuando
aquel hijo estalla, él aprendió de sus padres. Entonces sabemos
que todos nosotros somos caídos. ¡Así que no diga que aquel
hermano tiene mal genio! ¡Todos compartimos lo mismo!
En 1960, en el sur de Chile, hubo un maremoto que alcanzó
9,6 grados. Fue más fuerte que el del sudeste asiático, que
llegó a 9,0, el equivalente a la caída de un millón de bombas
atómicas como aquellas que cayeron sobre Japón.
Tú puede imaginar cómo los chilenos sufrieron en 1960.
Nosotros viajamos por aquella área y vimos muchos volcanes y
señales de terremotos. Sin embargo, cuando consideramos nuestras
vidas, descubrimos que en cada familia nosotros tenemos
un volcán. Un volcán es más gentil, otro es más violento, pero
todos nosotros nacemos de la misma familia y tenemos que tratar
de no reírnos de otras personas. Todos somos pecadores y
venimos de la misma familia. Si Adán es pecador, nosotros somos
pecadores, nacemos pecadores.
Después que somos salvos, gracias a Dios, la vida de Cristo
está en nosotros y esa vida nos da sabiduría y nos torna gentiles,
nos da humildad. Somos tan sabios como Salomón, pero necesitamos
tener cuidado porque, por causa de que somos pecadores,
sólo después del retorno del Señor la presencia del pecado
será apartada de nosotros. Por eso necesitamos humillarnos.
Salomón escribió algo a partir de su experiencia. En el libro
de Proverbios él habla del hombre sabio. Recuerde que es
Salomón, mas cuando él habla de las necedades, del necio, también
es Salomón.
Hoy, por la gracia del Señor, deseamos ser libertados de
nuestra necedad, deseamos vivir una vida sabia, porque nacemos
para ser hijos de la Sabiduría. Ese es el mensaje que nos da
Proverbios.
Hermanos, por la misericordia del Señor, deseamos tener
una vislumbre de ese libro. Tengan como desafío vivir esa vida
de una manera práctica. Estudiar este libro nunca puede ser algo
abstracto, debe ser algo práctico. Yo te voy a dar sólo el esqueleto
del libro y tú tendrás que rellenar, practicar, actuar sobre eso;
de esa forma conocerás a Aquel que es mayor que Salomón, porque
somos discípulos de Cristo, somos hijos de la sabiduría.
Algunas veces, por causa de nuestra carne, somos llevados
a apartarnos. Muchos de ustedes aún no se han casado, mas
para los recién casados, en los Estados Unidos, las personas siem48
pre dan regalos, cabeceras, sábanas, cosas prácticas. Cuando los
chinos dan regalos a los recién casados, ellos siempre regalan
por docenas, por ejemplo, doce platos. Entonces, cuando ellos se
casan, ponen ese maravilloso presente en la cocina. Un año después,
tú los visitas, vas a a la cocina y te das cuenta que de aquellos
12 platos quedan apenas 2. ¿Qué sucedió con los otros? ¡Se
transformaron en discos voladores!
Nosotros decimos: «Somos hijos de Dios, queremos predicar
el evangelio». Eso no es necedad, pero cuando tú tiras un
disco volador, eso es necedad. El marido y la mujer, cuando están
peleando, por ejemplo, ella corta la corbata de él, y él destruye
el sofá de ella. Es necedad, porque dos días después ellos están
como si fuese luna de miel y van tomados de la mano a comprar
otro sofá. ¿No es eso necedad? Ahora, somos maridos, esposas,
hijos y padres necios, todos somos pecadores. Nadie es
mejor que otro. Si tú amas a tus padres, ora por ellos. Si tú amas
a tus hijos, ora por ellos para que puedan ser sabios. El pecado
nos hace necios, el mundo y la carne nos hace necios, la adoración
de los ídolos nos hace necios. Eso es Salomón.
Gracias a Dios, cuando Salomón alcanzó una edad más
avanzada, Dios lo usó. Él debe haberse arrepentido. No tenemos
tiempo para demostrar que Salomón se arrepintió, pero fue así.
Después que se volvió un adorador de ídolos, él cayó de la gracia
terriblemente. El libro de Eclesiastés nos dice que finalmente
él retornó al propio Dios después de aprender una lección amarga.
Salomón tiene ahora algo que decirnos, como alguien de
edad avanzada, como rey, como hombre sabio. Él es el más calificado
para escribir este libro maravilloso. Si tú lees ese libro es
como si sumases toda la filosofía de este mundo, mas no olvides
que los llamados filósofos, no son filósofos en sí mismos. Tú no
hablas de la filosofía en sí misma, sino que la filosofía pertenece
a cierto filósofo porque eso es su observación, es su experiencia,
es su conclusión. Por causa de tu experiencia limitada, tu observación
será limitada. Él puede vivir 35 años, por ejemplo, su filosofía
es muy limitada. Hoy podemos aprender todos los tipos
de filosofía de muchos filósofos, pero ninguno de ellos es tan
calificado como Salomón.
Al mirar la vida de Salomón vemos lo más glorioso y lo
más horrible, lo más alto y lo más bajo, lo más hermoso y lo más
feo. Él tenía todo el poder, toda la gloria, todas las riquezas. El
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hombre más rico, con las mayores empresas, con el mejor desempeño.
Ahora, ¿qué es lo que tú quieres? En toda tu vida, ¿cuánto
tú puedes conquistar de este mundo? Gracias a Dios, él escogió
a Salomón y él tiene la calificación para mostrar ese libro
maravilloso llamado Eclesiastés.
En Eclesiastés 11:9, Salomón se dirige a los jóvenes. ¡Ustedes
quedarán contentos con ese pasaje, pero sus padres quedarán
un poco nerviosos! «Alégrate, joven, en tu juventud, y tome
placer tu corazón en los días de tu adolescencia; y anda en los caminos
de tu corazón y en la vista de tus ojos...» ¡Hasta aquí está excelente!
¡Todos los jóvenes están felices, todos sus padres están nerviosos,
pero hay un «pero» aquí en este versículo! «... pero sabe, que
sobre todas estas cosas te juzgará Dios».
Entonces, en el capítulo 12:1, dice: «Acuérdate de tu Creador
en los días de tu juventud ...». Salomón describe lo que sucedió
cuando él comenzó a envejecer. Ninguna literatura en esta tierra
podría describir a una persona envejeciendo de una manera tan
vívida.
Salomón concluyó el libro de Eclesiastés sabiendo que no
podría revertir lo que él vivió en su vida. Toda su gloria es también
toda su vergüenza, todo su éxito y todo su fracaso. Pero de
cualquier forma él solamente podría vivir una vida, y ahora ha
llegado a una edad muy avanzada. Él podría tomar todo con él,
como cualquier otro hombre, él tiene que seguir aquel camino
de cualquier forma del polvo al polvo. Pero Salomón dice: «No,
yo no puedo irme de esa forma; yo tengo algo que decir. Yo estoy
viejo, no hay más esperanza para mí. Si yo pudiese revertir mi
vida yo querría 100% gloria, 100% éxito, yo querría 100% para el
Señor». Lamentablemente hay una mancha en su vida, en su vestido.
Claro que él pasó por eso, tuvo tantas experiencias, observó
todo, y ahora debería ser capaz de hablar a los jóvenes. ¿Y
cuál es su conclusión? Entonces, él escribió el capítulo 12 de
Eclesiastés. Ese es el comienzo, y después Proverbios, y, finalmente,
el Cantar de los cantares. ¡Tres libros! Si queremos ponerlos
en orden, entonces tenemos primero Eclesiastés, después Proverbios
y el Cantar de los cantares.
El libro de Proverbios está entre el libro de Eclesiastés (vanidad
de vanidades) y el Cantar de los cantares. Si tú deseas
entender Proverbios, necesitas saber dónde comenzar y dónde
terminar. ¡Aunque aprendas todas las lecciones de Proverbios,
tú puedes ir más profundo! ¡El libro de los Cantares de Salomón
50
está esperándote! Ningún judío puede leer el Cantar de los cantares
antes de completar 30 años de edad. Entonces debe haber
allí un mensaje para los maduros. El libro de Proverbios nos hará
maduros y listos para el Cantar de los cantares.
Eclesiastés: Vanidad de vanidades, todo es vanidad
Proverbios 1:7 dice: «El principio de la sabiduría (conocimiento)
es el temor de Jehová»; en el capítulo 9:10 vemos que «el temor
de Jehová es el principio de la sabiduría». En el primer texto el temor
de Jehová es el principio del conocimiento; según la traducción
inglesa, ya en el segundo versículo tenemos que el temor de
Jehová es el principio de la sabiduría. En Proverbios 14:27 se
nos dice que «el temor de Jehová es manantial de vida».
Estos son los tres aspectos del temor de Jehová: principio
del conocimiento, de la sabiduría, y de la vida. Manantial de
vida. Cuando hablamos de manantial, hablamos de inicio, de
comienzo.
Todo el libro de Eclesiastés comienza con «vanidad de vanidades
». Eclesiastés 1:2: «vanidad de vanidades, todo es vanidad».
Al final del libro, en el capítulo 12:8 tenemos: «Vanidad de vanidades,
todo es vanidad». ¡Estos versículos parecen muy negativos,
pero esta es la conclusión de la vida de Salomón! Este es el mensaje
de todo el libro: «Vanidad de vanidades, todo es vanidad».
Al estudiar Eclesiastés necesitas saber cómo está dividido:
1ª Parte: Capítulo 1:1 al 12:8. En esta parte tenemos una expresión
muy importante: «debajo del sol». ¿Por qué «vanidad de
vanidades»? Porque estamos debajo del sol. Esta expresión «debajo
del sol» es mencionada 29 veces. «Vanidad» es mencionada
37 veces, y durante todo ese lapso el mensaje es «vanidad de vanidades,
todo es vanidad».
¡Hay un contexto aquí! ¿Por qué «vanidad de vanidades»?
Porque estamos debajo del sol. Algunas veces, Salomón escribe
«debajo del cielo» (3 veces), otras veces «sobre la tierra» (7 veces).
Esta es una característica aquí.
2ª parte: Capítulo 12:9 a 12:14. Aquí las cosas cambian. Si
olvidas esta parte, tú vas a pensar que Salomón es muy negativo.
Todo se vuelve gris. De alguna forma, no es algo saludable;
pero es verdadero.
Algo interesante es que en el libro de Eclesiastés no encontrarás
la expresión «Jehová», ¡pero la palabra «Dios» aparece
40 veces! «Dios» en hebreo es «Elohim». Cuando la Biblia men51
ciona a Dios como Elohim significa el Maestro del universo, mas
la palabra «Jehová» implica un relacionamiento entre Dios y el
hombre. Dios no sólo creó el cielo y la tierra, sino que también
creó al hombre. La intención de Dios era que no quedásemos
huérfanos; él deseaba interactuar, tener comunión y relación con
nosotros.
Toda vez que Dios habla de su relacionamiento con el hombre,
él usa la palabra «Jehová». Cuando vamos a Génesis 1:1:
«En el principio creó Dios los cielos y la tierra», ese es el Dios Elohim,
el mismo que es usado en Eclesiastés.
En Génesis 2, cuando Dios creó al hombre según su imagen,
encontramos a Jehová. ¡Eso es muy importante! Jehová significa
«YO SOY», como si Dios no hubiese concluido lo que estaba
hablando. Sí, Dios a propósito habla incluso allí: «YO SOY»,
él no dice nada después de eso. Si tú dices: ‘Yo soy Jairo’, esa es
una declaración completa, mas cuando Dios dice: «YO SOY»,
ese es el significado de «Jehová». Ese nombre significa «Yo soy
el que soy». En otras palabras, si tú pones la palabra Jehová según
la escritura moderna, dirías: «Yo soy...», como si nunca
acabase. ¡Ese es el significado de Jehová! ¡Tú puedes completar
como quieras! Si piensas que necesitas fuerza, Dios dice «Yo soy
la fuerza». Si necesitas luz, Dios dice: «Yo soy la luz».
Piensa lo siguiente: si tú vas a dar cierta cantidad de dinero
a un hermano, por ejemplo, un millón de dólares, pones primero
el nombre de él y después llenas el cheque de un millón de
dólares y entonces firmas el cheque. ¡Ahora Dios nos da un cheque,
él escribe su nombre y firma con Su nombre, y tú pones la
cantidad que deseas! ¡Ese es el significado de Jehová! ¡Yo soy!
Un día, cuando Jesús vino a esta tierra, dijo: «Yo soy el camino,
y la verdad y la vida», «Yo soy la puerta», «Yo soy la resurrección
», «Yo soy la Vid». Él es todo. ¡Entonces cuando Dios dice «YO
SOY» tú tienes que esperar! ¿Quién va a llenar aquel espacio
vacío? ¡Jesús, él completó aquel nombre de Dios cuando él vino
a esta tierra!
Así, vemos la diferencia entre un judío y un cristiano. Para
aquéllos, el nombre aún no está completo, mas para los cristianos,
nosotros tenemos el nombre completo. Esa es la palabra
«Jehová». Este nombre es repetido varias veces. Él no sólo es el
Amo del universo, sino que él nos ama y quiere relacionarse con
el hombre. Ese es su nombre, Jehová.
Eclesiastés 12:13: «Teme a Dios y guarda sus mandamientos».
52
¿Percibes la diferencia entre esta afirmación y la del libro de Proverbios?
¿»El principio de la sabiduría (conocimiento) es el temor de
Jehová», «el temor de Jehová es el principio de la sabiduría», «el temor
de Jehová es manantial de vida»? «Señor», en hebreo, significa
«Jehová», pero cuando llegamos a Eclesiastés, nunca aparece la
palabra Jehová. Él usa la palabra «Dios», «Señor del universo»,
y «Creador». Esta es la característica del libro.
La palabra «hombre» aparece 47 veces mientras que la
palabra «Dios» aparece 40 veces. Pero aquí la palabra «hombre»
en el original, es «Adán». Eclesiastés te lleva de vuelta al huerto
del Edén, la creación de Dios, y ahora tú quieres conocer el significado
del universo, el significado de la vida. ¿Por qué Adán
fue creado? ¿Para qué él está aquí? ¡Hay algo muy importante
aquí! Este libro debería decirnos cuál es el significado de la vida;
aquí descubres que no es mencionada la expresión «Jehová».
De manera aproximada, tú tienes todos los números. Vanidad
aparece 37 veces; debajo del sol, 29 veces; debajo del cielo, 3
veces; sobre la tierra aparece 7 veces; Dios (Elohim) aparece 40
veces, y hombre (o Adán) aparece 47 veces. Si sólo obtienes estos
números, tendrás una idea de qué trata este libro. Si lees sólo la
primera parte del libro, del capítulo 1:1 a 12:8, comenzando con
«vanidad de vanidades», y terminando con «vanidad de vanidades»,
descubrirás que todo el libro se resume entre esos dos términos:
«Todo es vanidad debajo del cielo».
Según la traducción NVI en inglés, encontramos «sin significado,
sin significado, todo es sin significado».1 En el original,
la palabra «vanidad» no solamente habla de vanidad, sino también
como si tú estuvieses intentando golpear al aire.
Aquellos que conocen el original nos dicen que la vanidad
es casi como una pompa de jabón, llena de color. Tú estás
intentando cazar el arco iris, pero él desaparece en el aire. Según
Salomón, la vida es exactamente así «sin significado, sin significado,
todo es sin significado».
Recuerden que él hizo una maravillosa observación, porque
él vivió una vida larga. Él fue capaz de observar todas las
cosas a lo largo de la vida. No solamente observó a distancia,
sino a causa de que él era rico, poderoso, sabio, casi como un
gran filósofo, si deseaba alguna cosa era lo mismo que tenerlo.
1 La NVI, versión española, traduce: «Lo más absurdo de lo absurdo, lo más
absurdo de lo absurdo, ¡todo es un absurdo!».
53
Entonces, ¿cuál es la conclusión de su experiencia? ¿Qué concluyó
con su observación? «Vanidad de vanidades, todo es vanidad
»; «sin significado, sin significado, todo es sin significado».
¡Ese es todo el libro!
Esto es muy interesante. Al comienzo nosotros pensamos
que es un libro muy negativo. ¿Tendrá alguna enseñanza para
nosotros? ¡Por supuesto! Es un libro muy bueno para predicar el
evangelio, mas a veces no es tan fácil para nosotros predicar,
porque a veces somos muy jóvenes, y no hemos vivido una vida
tan larga como Salomón, o no somos tan ricos como Salomón.
Cuando ves las uvas, son muy lindas, pero si están lejos
de ti, y no logras alcanzarlas, tú dices: ‘Al cabo que ... esas uvas
deben ser muy amargas’. A veces porque tú no tienes todo, dices:
«Vanidad de vanidades». A causa de que no logras alcanzarlas,
dices que son amargas. Pero no fue así con Salomón.
Salomón tenía una experiencia de primera mano; es claro,
él temía al Señor, recibió sabiduría, pero lamentablemente él cayó,
así como cualquier otro pecador. Entre sus pecados, él adoró ídolos,
se tornó el hombre más necio en este mundo y ahora él te va
a decir que su vida cubrió un amplio espectro, de la gloria a la
vergüenza, del punto más alto al más bajo. Hermanos, él casi
consiguió abrazar todo, mas después de su arrepentimiento él
tenía algo que decir. Aunque él mirase para atrás, no podía revertir
su vida y arrepentirse de haberse apartado del Señor. Él
sólo podía vivir una vida y estaba llegando al final de ella, pero
de alguna forma él tenía algo que decir y quería hablar a los
jóvenes mientras todavía estaban al comienzo de su jornada y
todavía tenían muchos días por delante.
Ahora él tiene un mensaje y va a dar una conclusión: «Vanidad
de vanidades». ¿Por qué? Porque él estaba debajo del sol.
Ese es el mensaje del libro.
Los primeros 11 versículos de Eclesiastés son simplemente
una introducción. O sea: Ecl. 1:1 al 1:11. Del capítulo 12
versículo 12 al 14 tenemos una gran conclusión, es decir Ecl. 12:12
al 12:14. Ahora, del capítulo 1:12 al 2:26 Salomón nos muestra de
su propia experiencia, la conclusión de ella. Del capítulo 3:1 a
8:15 él va a llegar a la misma conclusión: «vanidad de vanidades
» a partir de su observación. Una es muy subjetiva y la otra
muy objetiva.
La filosofía de hoy se divide en dos ramas, una basada en
la filosofía experimental, y la otra en la observación. Eso incluye
54
toda la filosofía de este mundo. Es cierto que los filósofos usan
otros nombres, pero no vamos a entrar en eso. Entonces la conclusión
es bien simple: «vanidad de vanidades», «sin significado,
sin significado, todo es sin significado». Esta es la conclusión
tanto de su experiencia como de su observación.
La cruz, el ejemplo de sabiduría
En el capítulo 8:16 tenemos el punto de viraje de todo el
libro. Si tú no ves eso, no entenderás el libro. Entonces, entre el
capítulo 8:16 y el capítulo 12:8 tiene un pasaje de viraje, todo
cambió, tú comienzas a ver la luz.
En los primeros 8 capítulos es como si estuviese oscuro,
vanidad de vanidades. Ahora en el capítulo 8:16 los cielos se van
a abrir, comienza un amanecer, hasta llegar 12:9, va quedando
más brillante. Tú necesitas conocer el desarrollo del libro.
En el pasaje que trae el punto de viraje, hay una parábola
muy interesante, es casi la única parábola en todo el libro. Esta
nos da el pensamiento central de todo el libro, de otra forma él
sería muy negativo. A muchos filósofos les gusta el Eclesiastés y
hasta incluso desarrollaron algún conocimiento a partir de él.
¿Por qué es tan importante para nosotros? Porque trae una parábola
y necesitamos conocerla para saber de qué trata este libro.
En el capítulo 9:13 leemos: «También vi esta sabiduría debajo
del sol, la cual me parece grande». Para que tengas una impresión
de esa frase es necesario otro texto para comparar, por ejemplo,
capítulo 1:9: «Nada hay nuevo debajo del sol», en el versículo 14
dice: «He visto todas las obras que se han hecho bajo el sol, y he aquí,
todo es vanidad y correr tras el viento» (La Biblia de las Américas).
Al proseguir la lectura, la expresión «debajo del sol» aparecerá
29 veces y si tú intentas obtener aquellas frases conectadas
con ésta, siempre vas a terminar con un pensamiento negativo.
No hay nada nuevo debajo del sol, todo es vanidad debajo
del sol. Leyendo de esa manera siempre vas a obtener esa impresión
negativa. Hay una sola excepción, que está en 9:13: «También
vi en este mundo un notable caso de sabiduría» (NVI). Entonces,
hermanos, hay esperanza debajo del sol. Entre tantas cosas negativas,
ahora hay debajo del sol un caso de sabiduría.
Salomón dice: «Yo te voy a mostrar un notable caso de
sabiduría», y cuando tú miras ese ejemplo, sabes lo que es la
sabiduría. Ahora tú sabes que hay esperanza para esta tierra,
hay salvación para esta vida. Este pasaje es muy importante.
55
Al leer que debajo del sol no hay nada nuevo, eso se torna
muy negativo, todo queda gris, pero ahora hay una excepción,
un punto de viraje. Por eso tenemos un maravilloso mañana. La
razón es la siguiente: ¿Tú estás debajo del sol? Si estás debajo del
sol, ve esto. ¿Qué va a suceder? ¿Habrá alguna manera de no
vivir más debajo del sol? ¡Eso depende de tu posición!
En Estados Unidos, en esta época hay nevadas muy pesadas,
y veces la nieve es tan pesada que tú te sientes deprimido.
Pero si tomas un avión y penetras en las nubes y vuelas encima
de ellas, todo es diferente. Todo depende de tu posición. ¿Dónde
estás tú?
Según este libro «sin significado, sin significado» debajo
del sol, ahora tenemos el punto de viraje para decir que aún debajo
del sol hay un caso notable de sabiduría. ¿Cuál es este ejemplo?
«Había una pequeña ciudad con pocos hombres en ella. Llegó un
gran rey, la cercó y construyó contra ella grandes baluartes; pero en
ella se hallaba un hombre pobre y sabio; y él con su sabiduría libró la
ciudad; sin embargo, nadie se acordó de aquel hombre pobre»
(Eclesiastés 9:14-15, La Biblia de las Américas).
Este es el ejemplo de sabiduría. Él fue el salvador de aquella
ciudad, él salvó la ciudad con su sabiduría. ¿Qué significa
eso? Ese hombre debe ser un salvador, y de alguna forma él libertó
aquel pueblo de aquel rey poderoso.
Nosotros sabemos muy bien, todos nosotros vivimos en
esa ciudad; el rey poderoso es el propio Satanás. Hace 2.000 años
atrás nuestro Señor Jesús era rico, él se hizo pobre, murió por
nosotros y salvó la ciudad. Los judíos dicen que cualquiera que
muera en una cruz debe ser alguien débil. ¡Si fuera poderoso, él
debería haber crucificado al imperio romano en la cruz! Por eso
los judíos desean apropiarse del imperio romano, no quieren
permanecer bajo esa opresión, ellos están buscando un rey poderoso
que tenga un gran puño y que pueda crucificar al imperio
romano. Es de esa manera cómo los judíos están esperando
al Mesías.
¿Por qué los judíos no creen que Jesús es el Mesías? Porque
para ellos la cruz significa debilidad y el imperio romano es
fuerte, él lo crucificó. Si tú eres fuerte, tú deberías crucificar al
imperio romano en la cruz. Entonces para los judíos la cruz es
algo muy débil; más que eso, para los filósofos, para los griegos,
cualquiera que muera en una cruz debe ser un necio. Ellos de56
sean sabiduría y ¿cómo alguien puede ser tan necio? Él debe ser
necio, puesto que murió en aquella cruz. Pero hermanos, ¿qué es
lo que Pablo dice? Cuando miras hacia la cruz, Pablo dice que
ella es poder de Dios y sabiduría de Dios. Si quieres conocer la
sabiduría, mira la cruz. Ese es un ejemplo maravilloso de sabiduría
que nos dice que ahora hay esperanza debajo del sol.
Hace dos mil años atrás, el Señor Jesús descendió a esta
tierra y se hizo pobre por ti y por mí, y finalmente, él salvó
toda la ciudad, y nosotros sabemos que, de hecho, él es nuestro
Salvador. Lamentablemente, nadie se acordó más tarde de aquel
hombre pobre. Hoy muchos se olvidan de él, ¿por qué? Los
judíos piensan que él es muy débil, los griegos piensan que eso
es necedad, pero nosotros sabemos muy bien que en todo este
libro esa porción nos va a decir que hay esperanza para aquellos
que viven debajo del sol. Si tú estás debajo del sol, tú estás
bajo la tiranía de aquel rey poderoso. No es de admirar: «sin
significado, sin significado, todo es sin significado». Entonces,
después que terminamos esta porción, sabemos que hay esperanza.
¿Por qué? ¡Debajo del sol es vanidad! Es muy claro. Al leer
el capítulo 12:13 tenemos la siguiente conclusión: «Teme a Dios, y
guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre». Cuando
llegamos a esta sección, desde el versículo 9 al 14 de este capítulo,
no estamos más debajo del sol, por causa de aquella salvación,
algo ha cambiado. Entonces, seguimos leyendo a partir
del versículo 8 y llegamos a la conclusión. Salomón lo puso de
tal manera que él dice que esta es la conclusión de todo lo que ha
sido dicho. Después de todo el libro llegamos a la conclusión:
«Teme a Dios, y guarda sus mandamientos».
Ahora, ¿por qué «vanidad de vanidades»? Porque en tu
ecuación de la vida, tú excluiste a Dios de la ecuación. Ella tiene
demasiados parámetros, pero el parámetro más importante lo
dejaste afuera, por eso no encuentras solución. Tú conoces bien
el álgebra x 2 + 2x + 1 = 0. Deberías saber resolver esta ecuación.
Entonces pones el parámetro y resuelves la ecuación, si piensas
que 2x no es muy importante, al quitarlo de la ecuación nunca
vas a resolver el problema.
«Teme a Dios, y guarda sus mandamientos». Salomón dice
que «esto es el todo del hombre». ¿Qué significa eso? Si tú quitas a
Dios, te quedas sólo con la mitad. Ahora, el universo es una esfera,
si tú cortas la mitad de arriba del universo, tienes sólo la tie57
rra, solamente debajo del sol. No olvides que obtienes sólo la
mitad de la esfera, no tienes el todo. ¿Cómo obtener el todo?
Cuando la tierra es coronada con el cielo, entonces se torna un
todo. Cuando Dios y el hombre están juntos ese es el todo. De
otra forma, no vas a obtener la respuesta correcta.
Nosotros vivimos en un mundo tridimensional. Por ejemplo,
si un bebé está gateando, el mundo que él experimenta es
un mundo de dos dimensiones, es una tierra plana; eso, cuando
el bebé es pequeño. Para los insectos y para las larvas, por ejemplo,
ellos solamente experimentan un mundo bidimensional, no
son como los niños que viven en un mundo tridimensional.
Piensa en una hormiga, su mundo es de dos dimensiones.
Solamente una tierra plana, es toda la vida de una hormiga. Ella
nunca piensa que existe una dimensión llamada cielo, porque su
mundo es bidimensional.
Cuando alguien vive en dos dimensiones, su sabiduría
pertenece a dos dimensiones. Su conocimiento es parcial, él simplemente
no puede entender muchas cosas. Vamos a suponer
que aquella hormiga quiera alcanzar un pedazo de carne, la
hormiga camina intentando comer aquella carne, finalmente la
alcanza, ahora ella está feliz, pero si el dueño de aquella casa
de alguna forma pone un círculo de fuego alrededor de aquella
carne, para aquella hormiga es imposible alcanzarla. La carne
está allá adentro, la hormiga está afuera, aunque ella no pueda
alcanzar la carne, ella sabe que está adentro. Ahora, si el niño
de la casa vio aquel pedazo de carne y tiene hambre, él simplemente
va por encima y coge aquel pedazo de carne; la hormiga
no va a entender, ¡la carne desapareció! ¿Por qué? Porque la
hormiga no sabía que su aquel niño vive en un mundo tridimensional
.
Muchas cosas en la Biblia son consideradas imposibles.
Como después de la resurrección de nuestro Señor, él no tocó la
puerta, simplemente entró a aquel aposento a través de la pared.
¿Por qué? Porque él resucitó. Él no está más limitado por nuestro
espacio y tiempo. ¡Entonces tiene otra dimensión!
Cuando decimos «debajo del sol», significa que estamos viviendo
en esta vida plana, somos como esa hormiga. Entonces
llegamos a algún tipo de conclusión, si leemos este libro, cuando
el hombre muere, nada más sucede ¡pero eso no es verdad!
En la Biblia, cada uno tiene que morir, y después de eso el
juicio; la muerte no es el fin de todo. Si tú lees este libro, según lo
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que está escrito, después de la muerte: nada. Por eso él concluyó
que es vanidad de vanidades. ¿Es verdad? Es verdad, porque la
observación de Salomón en Eclesiastés es la de un hombre en
una tierra plana, si él supiese que hay otra dimensión después
de la muerte, sería el juicio. Entonces, debajo del sol tenemos
vanidad de vanidades, todo es vanidad. ¡Ahora entendemos! La
razón por la cual la vida no tiene significado es porque ponemos
a Dios fuera de la ecuación, por eso todo carece de significado.
¡Aún así, hay un ejemplo de sabiduría! ¡Si creemos en Cristo Jesús,
nos sentaremos con él en los cielos!
Según Efesios, estamos sentados con Cristo en lugares celestiales,
no estamos más debajo del sol. ¡Ahora estamos siendo
libertados de la primera parte del libro de Eclesiastés, vamos a la
segunda parte, vamos a entrar en Proverbios!
¿Ustedes entienden por qué tenemos que ir por este camino?
¡Es muy importante! ¡Todo por causa de aquel ejemplo de
sabiduría! ¡La cruz es el ejemplo de la sabiduría! ¡Este es el pensamiento
central de Eclesiastés! ¡Hay buenas noticias para aquellos
que están debajo del sol! ¡Hay esperanza! ¡Hay salvación!
¡No precisas vivir más debajo del sol!
Teme a Dios, eso es el todo del hombre
Eclesiastés 12:13: «El fin de todo el discurso oído es este: Teme
a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre
». Este libro de Eclesiastés tiene una conclusión y no es «vanidad
de vanidades, todo es vanidad». Esa es la conclusión de la
primera parte, pero este libro tiene una conclusión: «Teme a Dios,
y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre».
A partir de ahora, naturalmente tú entrarás en el libro de
Proverbios, porque este libro nos dice que el temor del Señor es
el principio de la sabiduría, y el principio del conocimiento y la
fuente de la vida. Hay una transformación aquí.
¡No entiendas mal! Algunas personas se vuelven muy negativas
respecto del libro de Eclesiastés; eso no es verdadero. A
partir de aquella amarga experiencia que Salomón pasó, cuando
él llega al final de su libro él dice: «Acuérdate de tu Creador en los
días de tu juventud, antes que vengan los días malos» (12:1). Ahora él
ya está en los días malos y él te advierte que antes de que lleguen
esos días malos es necesario acordarse del Creador, ¡colócalo
en la ecuación de tu vida, aún en los días de tu juventud!
Salomón va a intentar explicar lo que son los días malos.
59
El tiempo pasa muy rápido, tú piensas que aquel día está demasiado
lejos, pero vas a descubrir que aquel día va llegar mucho
más rápido de lo que esperabas. Salomón intenta explicar todo a
partir de su experiencia. Aquí tenemos una explicación de lo que
fueron los días malos para él.
«... antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los
cuales digas: no tengo en ellos contentamiento» (12:1b). ¿Están percibiendo?
Un día, cuando tú alcances determinada edad, tú vas a
decir: «No tengo en ellos contentamiento».
«Antes que se oscurezca el sol, y la luz, y la luna y las estrellas»
(v.2). (del esplendor de su vida) ¿Sabes por qué eso? Cuando tú
eres joven, el sol, la luna y las estrellas son brillantes, mas cuando
tú vas envejeciendo gradualmente tu visión comienza a empobrecer,
los más viejos van a tener cataratas, el sol y la luna
quedan más oscuros, las estrellas van quedando más oscuras.
¡En aquella época no había cirugía de cataratas! Probablemente
cuando Salomón escribió este versículo él tal vez haya tenido
problemas con cataratas. No es como en los días de hoy, que
después de una operación todo vuelve a quedar brillante.
De cualquier forma, esos son los días malos. En el versículo
3 dice: «Cuando temblarán los guardas de la casa». ¿Y qué son los
guardas de la casa? Nuestro cuerpo es nuestra casa, nuestras
manos son los guardas de la casa, y ellas comienzan a temblar.
¿Ya vieron temblar las manos del abuelo o la abuela? Es exactamente
eso lo que está sucediendo aquí.
«Y se encorvarán los hombres fuertes» (v.3). El hombre fuerte
son sus espaldas, él puede quedar erguido por causa de sus espaldas,
pero en la medida que envejece él queda encorvado; es
lo que tenemos aquí.
«Se detendrán las molenderas por ser tan pocas» (NVI). ¿Qué
son las molenderas? Nuestros dientes. Cuando tú comes, usas
los dientes para moler la comida. Nuestros dientes son las
molenderas. Ahora, cesan las molenderas porque son pocas. En
los días de Salomón no existían dentaduras postizas; a medida
que alguien envejecía, sus dientes se caían. Esta es una descripción
muy vívida.
«Y se oscurecerán los que miran por las ventanas». Nuestros
ojos son las ventanas del alma. «Y las puertas de afuera se cerrarán
». Las puertas de afuera hablan de nuestros oídos, cuando no
podemos oír las voces. En los días de Salomón, normalmente las
personas tenían sus casas cerca de las calles, ellos podían oír
60
mucho ruido de las calles. Si las puertas están abiertas, tú puedes
oír el ruido.
«... Por ser bajo el sonido del molino, y se levante uno al canto
del ave» (NBLH), los viejos siempre se levantan temprano, a veces
a las 5 ó 6 de la mañana, ¡siempre oyen el canto de las aves!;
«y todas las hijas del canto sean abatidas» (NBLH), habla del problema
de la garganta, ya no tienen más una garganta potente.
«Cuando también temerán de lo que es alto», cuando las personas
se van poniendo viejas tienen miedo de subir las escaleras.
Algunas veces ustedes dejan al abuelo o la abuela en la planta
baja, porque ellos tienen miedo de la altura.
«Y habrá terrores en el camino ...», miedo del peligro en las
calles, por eso ellos no caminan con pasos largos, ellos tienen
miedo de caer.
«Y florecerá el almendro», la flor del almendro es blanca, eso
habla de los cabellos blancos, eso significa que sus almendros
están floreciendo.
«Y la langosta será una carga». Incluso la langosta se torna
en una carga. «Y se pierda el deseo» (RV,1989). Tú quieres visitar
un lugar y él dice: «Yo ya vi todo», él no tiene más deseo. Es fácil
para un joven entusiasmarse, pero para la abuela o el abuelo, no.
«Porque el hombre va a su morada eterna, y los endechadores
andarán alrededor por las calles». Salomón está intentando imaginar
lo que sucede cuando aquel día llega.
«Antes que la cadena de plata se quiebre». ¿Qué es la cadena
de plata? Es el intestino, todo eso es la cadena de plata . «Y se
rompa el cuenco de oro». ¿Qué es el cuenco de oro? ¡Es el estómago!
«Y el cántaro se quiebre junto a la fuente». ¿Cuál es la figura
aquí? ¿Qué es el cántaro? ¡Son los pulmones!
«Y la rueda sea rota sobre el pozo». Ahora, ¿cómo se consigue
el agua? Tús necesita de una bomba para sacar agua del pozo,
eso significa el corazón. Es una bomba, que bombea la sangre
desde la punta del pie. Esta es una descripción muy científica.
Salomón era un hombre muy sabio.
Finalmente, el versículo 7: «Y el polvo vuelva a la tierra, como
era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio». Del polvo al polvo. Adán
fue hecho de polvo, ahora él termina como polvo. Esta es la vida
de Salomón, él alienta a todos los jóvenes: «Acuérdate de tu Creador
en los días de tu juventud». Aquí esta la conclusión del asunto:
«Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del
hombre». Ahora tú sabes el significado de esta vida.
61
¡Cuando tú crees en el Señor Jesús, tú no estás más debajo
del sol! ¡Tú estás siendo libertado para vivir sentado con él en
los lugares celestiales, no más debajo del sol!
¡Este es todo el libro de Eclesiastés!
La casa de Dios y los libros de Salomón
El templo construido por Salomón estaba dividido en tres
partes, el atrio, el Lugar Santo y el Lugar Santísimo. Cuando alguien
pecaba contra Dios él presentaba como sacrificio un buey
o un cordero. El sacerdote recibía ese sacrificio, lo llevaba al altar,
mataba al animal y lo colocaba sobre el altar. De esa manera
los pecados del pueblo de Israel eran limpiados.
En verdad, la sangre de aquellos animales realmente cubría
los pecados y por causa de la sangre, Dios ya no los veía. En
el tiempo del Antiguo Testamento, el pecado de todo el pueblo
de Israel estaba cubierto por aquella sangre, ¡pero el pecado todavía
estaba ahí! Solamente cuando el Señor Jesús vino, cuando
murió por nosotros en la cruz y derramó su sangre, todo el pecado
del pueblo en el Antiguo Testamento fue quitado. «He aquí el
Cordero de Dios que quita el pecado del mundo». En el Antiguo
Testamento, vemos que ese era el propósito del pueblo de ir al
templo y presentar el buey, la oveja, el novillo, como ofrendas
por los pecados, como ofrendas quemadas.
El altar siempre está en el atrio exterior. ¿Cómo sabemos
que aquella parte del templo era el atrio exterior? ¡Porque allí
estaba el altar! Pero en el Lugar Santo vemos que ya no hay más
luz del sol. Aquí tú encuentras el candelabro, la luz viene del
aceite que se quema. Así, cuando el sacerdote entraba en el Lugar
Santo, él recibía la luz del candelero.
Un velo, una cortina muy pesada separaba el Lugar Santo
del Santísimo, y nadie se atrevía a entrar en el Lugar Santísimo
porque la presencia del Señor estaba allí. ¡La gloria de Dios estaba
allí!
Un día al año, el 10 de julio, el sumo sacerdote, que era el
principal de los sacerdotes, representaba a todo el pueblo de Israel,
él llevaba la sangre del sacrificio e intentaba hacer la redención
de todo el pueblo. Con aquella sangre, entraba en el Lugar
Santísimo; cuando Dios veía la sangre, él no hería de muerte al
sacerdote. Por eso, solamente una vez por año, y solamente una
persona, entraba más allá del velo, a la presencia de Dios.
Estas son las figuras que tenemos aquí. ¡Tú no podías en62
trar en el Lugar Santísimo, alguien debía representarte! ¡Alguien
con la sangre del sacrificio! Ahora, ¿cómo él va a entrar en la
presencia de Dios? Primero, él necesita pasar por el altar, después
por el Lugar Santo, y finalmente llegar al Lugar Santísimo,
cada vez más adentro.
En el atrio exterior, encontramos la luz natural. En el Lugar
Santo tenemos la luz que proviene del aceite, mas en el Santísimo,
si tú usas tus ojos naturales sólo verás tinieblas, ¡tú no
logras ver nada, mas la gloria de Dios está allí! Entonces, ¿por
qué tú no logras ver? ¡Porque la luz de Dios está más allá del
espectro de la visión del hombre!
La luz tiene un espectro amplio, solamente ciertas partes
pueden ser vistas a nuestros ojos, la luz verde, la roja, la amarilla,
la luz del arco iris. Nosotros no vemos el rayo X y no vemos
los rayos gamma porque están más allá de nuestro espectro de
visión. Si no vemos, es negro, pero eso no significa que no haya
luz. ¡Esa es una luz con mucha energía! ¡Ningún pecador logra
permanecer allí! ¡Él moriría!
¡El pueblo de Israel era muy nervioso! Por eso, todos los
sacerdotes tenían campanitas en los bordes de sus vestiduras,
porque ellos llegaban muy cerca de Dios. Así, mientras oían las
campanitas, ellos sabían que el sacerdote estaba vivo. ¿Qué sucedería
si el sacerdote entrase en el Lugar Santísimo y tuviese
un ataque cardíaco? ¡Nadie podía entrar para retirarlo! Entonces,
en la práctica, antes que el sumo sacerdote entrara, ellos
amarraban una cuerda, y si era necesario, podían arrastrarlo hacia
fuera. ¡Ese es el Antiguo Testamento!
El cuerpo humano es como el templo; nuestro cuerpo es
como el atrio exterior, nuestra alma como el Lugar Santo, y nuestro
espíritu como el Lugar Santísimo. El Espíritu Santo habita en
nuestro espíritu, por eso hoy podemos tener comunión con Dios.
¡En el Antiguo Testamento eso era imposible! Solamente el sumo
sacerdote podía representar al pueblo, ¡nadie podía entra en el
Lugar Santísimo!
La Biblia nos dice que, cuando Jesús murió, el velo que
separaba el Lugar Santo y el Lugar Santísimo ¡fue rasgado en
dos, de arriba abajo! ¡Hubo un terremoto! Dios hizo algo en los
cielos. Antes, por causa del pecado, no podíamos entrar en la
presencia de Dios. Aquel velo nos recordaba que no podíamos
entrar en el Lugar Santísimo. Mas gracias a Dios, el cuerpo de
Jesús es aquel velo, cuando su cuerpo fue partido por nosotros
63
en la cruz, aquella cortina fue rasgada. Por causa de la sangre
del Señor Jesús, tenemos libertad para entrar en el Lugar Santísimo.
¡No necesitamos ir a Jerusalén! Mas podemos ir cada vez
más adentro, en lo profundo de nuestro ser, en nuestro espíritu,
ese es nuestro Lugar Santísimo, donde el Espíritu Santo habita.
Nosotros somos el templo del Espíritu Santo. Nosotros
tenemos que glorificar a Dios a través de nuestro cuerpo, tenemos
que cuidar nuestro cuerpo, somos la casa en la cual habita
el Espíritu Santo. Es por eso que nadie debe cometer suicidio,
ese es un pecado terrible contra Dios. Por causa de aquel nuestro
ejemplo de sabiduría, Jesús se hizo pobre por nosotros, él murió
por ti y por mí, mas él salvó toda la ciudad. Ahora tú entiendes,
esa es la historia del templo de Dios.
¿Cuál es la característica de Salomón? Primero la sabiduría,
la palabra de sabiduría, y segundo la casa de Dios. A
veces pensamos que no existe relación entre esos dos. Donde
está el altar está el atrio exterior. Cuando Jesús murió en la cruz,
su sangre fue derramada sobre la cruz. ¿Dónde se derramaba
la sangre de los animales? ¡En el altar! En la Biblia, el altar siempre
representa la cruz. ¡Jesús murió por nosotros en la cruz,
sobre esta tierra, debajo del sol! Donde está la cruz es donde
está el altar. Así, todo el planeta es el atrio exterior, todo el universo
es el templo de Dios. ¡Pero cuando estamos debajo del sol
significa que estamos en esta tierra! Cuando Jesús murió en la
cruz, este planeta se convirtió en el atrio exterior. ¿Lo percibes?
El atrio exterior está siempre debajo del sol, allí tú recibes la
luz del sol.
Eso significa que tenemos tres libros de Salomón.
Eclesiastés habla de lo que ocurre debajo del sol, tenemos el ejemplo
de la sabiduría. Todo el planeta se convierte en el atrio exterior.
Si eso es así, ¿qué es el libro de Proverbios? ¡Él te va a conducir
al Lugar Santo! ¿Y el Cantar de los cantares? ¡Él te va a
conducir al Lugar Santísimo!
Al hablar de atrio exterior, estamos hablando del altar, del
ejemplo de sabiduría, ese es nuestro planeta. Después que nuestro
Señor murió por nosotros, él resucitó y ascendió a los cielos.
Cuando él alcanzó su trono, ese es el Lugar Santísimo. Los tres
libros nos hablan de las tres partes de la casa de Dios, pero comenzamos
del atrio exterior. Pero, por haber sido salvos, no permanecemos
allí. Gracias a Dios por el «hombre pobre», por nuestro
Salvador.
64
Nosotros comenzamos por Eclesiastés, recordamos a nuestro
Creador, de los días de nuestra juventud, ahora sabemos el
significado de la vida y llegamos a la conclusión de todo el asunto:
«Teme a Dios y guarda sus mandamientos, porque ese es el
todo del hombre». Entonces, cuando hablamos sobre temer a
Dios, ya estamos en el libro de Proverbios. Los últimos versículos
de Eclesiastés nos dan la transición del atrio exterior al Lugar
Santo.
Nosotros necesitamos responder al llamado del Señor, el
llamado es muy simple. Tú estás en el atrio exterior, Dios ya te
salvó, aquí tú encuentras la cruz, y, aunque estés debajo del sol,
no es más vanidad de vanidades, tú encuentras el significado de
la vida, mas Dios quiere que tú vayas más allá.
En Proverbios, tú estás en el Lugar Santo, no tienes más la
luz del sol. La luz del sol significa que Dios te dio sabiduría e
inteligencia natural, tú sabes pensar, sabes resolver ecuaciones,
sabes cómo estudiar historia, sabes cómo estudiar lógica, tú usas
tu mente. Esa es la luz natural que Dios te dio, mas aunque la
mente natural es de utilidad al estudiar Proverbios, tú necesitas
de la luz del candelero, la luz del aceite.
El aceite siempre representa al Espíritu Santo. Por eso tú
necesitas ir delante del Señor, necesitas orar. Si tú eres lo suficientemente
hábil, tú puedes resolver ecuaciones de álgebra,
puedes redactar, tú no necesitas orar, tú eres capaz, pero eso es
la luz natural. Si tú deseas estudiar Proverbios, necesitas orar
porque necesitas de la luz del aceite. Entonces, tú tienes que orar
y decir: «Señor, a menos que tú me des esa luz, no seré capaz de
entender este libro; así que, Señor, abre mis ojos». Este es el tipo
de actitud que debemos tener al estudiar este libro. ¡Y el Señor
nos dará la luz! Algo va a suceder y más tarde tú vas a entrar en
el Lugar Santísimo, vas a entrar en el Cantar de los Cantares.
Cuando tú entras en ese libro no será más vanidad de vanidades.
Cuando tú estás en Su presencia no hay más vanidad, tú
estás por encima de la luz del sol, tú estás sentado en los lugares
celestiales, tú tienes una maravillosa comunión con el Señor.
65
4
LA SABIDURÍA Y SUS HIJOS
Ya hemos hablado acerca de la palabra de sabiduría y de
la casa de la sabiduría, y eso se refiere a la sabiduría, pero en dos
caras: por un lado tenemos Eclesiastés, Proverbios y Cantar de
los Cantares; por otro lado, tenemos el atrio, el Lugar Santo y el
Lugar Santísimo.
Cuando uno está en el atrio está debajo del sol, vanidad
de las vanidades, cuando uno no cree en Jesucristo como su Salvador.
Es claro que si uno pone a Cristo como un elemento en la
ecuación de su vida, entonces ese es el comienzo, y es llamado
para entrar en el Lugar Santo. De esta forma estás mucho más
cerca de Dios de lo que estabas antes.
Entonces, en el Lugar Santo serás iluminado por el Espíritu
Santo, serás alimentado por él y serás llevado a la presencia
de Dios por medio de las oraciones por el Espíritu Santo y, finalmente,
entrarás en el Lugar Santísimo donde está la presencia
de Dios, donde uno está postrado a sus pies, donde hay una maravillosa
unión con él. Todo esto es debido a lo que Cristo ha
hecho en la cruz; el velo ha sido roto y Cristo ha creado un camino
vivo para que podamos entrar en su propia presencia.
Ahora, si nuestro planeta se refiere a lo que es el atrio,
entonces cuando nuestro Señor subió a los cielos entró en el Lugar
Santísimo. Los primeros tres capítulos del libro de Apocalip66
sis es como si el Señor hubiese subido al Lugar Santo. En el capítulo
5 de Apocalipsis estamos seguros que el Señor entró en el
Lugar Santísimo, y todo esto está relacionado con lo que el Señor
hizo por nosotros en la cruz, con su resurrección y ascensión,
o sea, creó un camino vivo.
Alcanzar el Lugar Santísimo significa que estamos sentados
con Cristo en los lugares celestiales, entonces ya no estamos
viviendo debajo del sol, sino que el sol está debajo de nuestros
pies. Cuando estamos debajo del sol es «vanidad de vanidades»;
cuando estamos arriba del sol es «Cantar de los cantares». Ahora
entendemos que los tres libros de Salomón en el Antiguo Testamento,
hablan de Cristo, aquel que es mayor que Salomón.
El significado de la Sabiduría
Ahora queremos avanzar un poco más, otra vez necesitamos
la palabra de Dios para interpretar la palabra de Dios. Por
ejemplo, cuando llegamos al libro de Proverbios, la palabra «sabiduría
» aparece vez tras vez. ¿Qué significa ‘sabiduría’? ¿Será
aquella sabiduría que conocemos a través de los escritos de los
filósofos, o será algún concepto?
Antes de definir sabiduría tenemos que volver al Nuevo
Testamento y pedir que el Señor nos enseñe. Otra vez la llave de
la interpretación se encuentra en el Nuevo Testamento, otra vez
en el evangelio de Mateo, porque de hecho el libro de Mateo está
lleno de las palabras de sabiduría de nuestro Señor y no es de
sorprender que encontremos en Mateo algunas claves para comprender
las palabras de sabiduría.
Vamos a leer en Mateo 11:16: «Pero, ¿a qué compararé esta
generación? Es semejante a los muchachos que se sientan en las plazas
y dan voces a sus compañeros, diciendo: ‘Os tocamos la flauta, y no
bailasteis; entonamos canciones de duelo y no lamentasteis.’ Porque
vino Juan, que no comía ni bebía, y dicen: ‘Tiene demonio.’ Y vino el
Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: ‘He aquí un hombre comilón
y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores.’ Pero la
sabiduría es justificada por sus hijos.»
Aquí encontramos dos palabras: la sabiduría y los hijos
de la sabiduría. Ahora, ¿qué es la sabiduría? ¿Quién es la sabiduría?
¿Quiénes son los hijos de la sabiduría? Tenemos que leer
el contexto. Al leer el contexto sabremos lo que el Señor Jesús
quiere decir cuando habla de la sabiduría y los hijos de la sabiduría.
Esto aparece en el versículo 16.
67
Ahora déjenme explicarles. Nuestro Señor dijo: «Mas ¿a
qué compararé esta generación?». El Señor intentó describir la generación.
¿Cuál era el verdadero carácter de esa generación?
¿Cuál es el verdadero color de esta generación? El Señor intenta
explicar esto a partir de una escena que veía en su infancia en las
calles. Cuando el Señor era joven vivió como otros niños que
jugaban en las calles y cuando los niños juegan en las calles ellos
también intentan copiar lo que ocurre allí. Por supuesto, cuando
uno estaba en las calles en la época antigua en una pequeña ciudad
normalmente veía dos escenas:
1. Las bodas. En aquella época cuando el novio y la novia
se encontraban había un desfile que acompañaba a los novios y
todos estaban muy contentos. Algunos de ellos tocaban flautas y
otros danzaban al son de las flautas. Entonces se puede ver una
escena llena de alegría; es una ocasión de mucho gozo. Esto es lo
que ocurría en el desfile de las bodas.
Pero en otros días se podía ver otro desfile y ese era para
aquellos que estaban llorando cuando ocurría una muerte.
2. Un funeral. Cuando ellos presenciaban este tipo de desfile
podían ver una atmósfera totalmente diferente. No hay más
alegría, sino que había tristeza en toda aquella escena. Entonces
algunos entonaban lamentaciones y otros simplemente lloraban.
O sea, tenemos una ocasión de mucha alegría y otra de
mucha tristeza. Y descubrimos que en una había personas tan
contentas que tocaban la flauta, pero no tocaban solos. Porque
en aquella atmósfera unos tocaban, y muchos bailaban. Compartían
juntos la alegría. Y también, cuando había aquel desfile
de la muerte, vemos que algunos tocaban una canción de tristeza
y otros lloraban; algunos golpeaban su pecho para mostrar
cuán tristes estaban.
Los niños siempre observan las escenas que ocurren en
las calles. Cuando nuestro Señor era joven también había visto
esas escenas. Ahora, cuando los niños quieren copiar lo que ocurre
en la vida real, aunque no vean el desfile, cuando se juntan
ellos dicen: ‘¡Vamos a jugar!’. Uno representa al novio, otro representa
a la novia, algunos tocan la flauta, otros representan a
los que bailan. Entonces intentan copiar aquello que han visto
en la calle. Así otras veces imitan lo que han visto en un desfile
de la muerte. Cuando los niños jugaban esos juegos, de hecho,
intentaban describir nuestra vida humana, o sea, la vida humana
a veces está llena de alegría, y otras, de tristeza.
68
Nuestro paso por la vida no es algo carente de emociones:
cuando estás contento estás bailando, cuando estás triste estás
llorando. Cuando los niños jugaban esos juegos, intentaban imitar
lo que pasa en la vida. Entonces el Señor emplea eso para
describir una generación. Él dijo: «Mas ¿a qué compararé esta generación?
». Este es el trasfondo: es semejante a los muchachos
que se sientan en las plazas y dan voces a sus compañeros. Entonces,
cuando algunos tocaban la flauta estaban llamando a quienes
estaban allí a bailar: ¡Bailemos juntos! Cuando alguien tocaba
una lamentación llamaba a los otros diciendo: ¡Lloremos juntos!
Esto es lo que nuestro Señor intenta decirnos aquí.
Mateo 11:18-19, «Porque vino Juan que ni comía ni bebía, y
dicen: Demonio tiene. Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen:
He aquí un hombre comilón, y bebedor de vino, amigo de publicanos
y de pecadores.». Entonces, el Señor compara a Juan con alguien
que entonaba una canción de lamentación y se compara a sí mismo
como alguien que tocaba la flauta. Juan el Bautista tenía vestidos
de piel de camello y vivía una vida ascética en el desierto.
¿Por qué? Él decía que esta vida no tiene sabor alguno, es como
vivir en el desierto.
Entonces Juan es como alguien que está entonando una
lamentación, y las personas deberían responder. Pero ¿cuál era
su reacción? Ellos decían: ‘¡Tiene demonio!’. ¿Qué significa eso?
Cuando alguien entonaba una lamentación, nadie respondía.
Pero no sólo Juan el Bautista. Ahora el Señor habla acerca de sí
mismo. Cuando el Señor vino, trajo buenas nuevas. Él no es como
Juan el Bautista, que decía: «¡Arrepentíos!». Arrepentirse significa
volverse del pecado; todo es muy negativo, todo es muy gris.
Cuando alguien se arrepiente, está lleno de tristeza, de lamentación.
Ese es el trasfondo aquí, y es así que nuestro Señor intenta
describir esta generación. Cuando vino nuestro Señor, vino como
alguien que tocaba la flauta y ellos dijeron de él que era hombre
comilón, bebedor de vino, amigo de publicanos y pecadores. «¿A
qué compararé esta generación?». Cuando los niños en las plazas
invitan a otros a bailar, ninguna reacción, y a la lamentación,
ninguna reacción. ¿Por qué? ¿Cómo explicar que ellos no tenían
ninguna respuesta? Entonces finalmente el Señor explicó por qué,
porque la sabiduría es justificada por sus hijos, los hijos de la
sabiduría.
¿Por qué los niños del mundo nunca responden ni a Juan
69
ni a nuestro Señor? No sólo porque son obstinados, sino porque
son insensatos, son hijos de la insensatez, son necios, tan necios
que nunca responden. ¿Quién es la sabiduría? Nuestro Señor se
compara a sí mismo con la sabiduría, ¿Y quiénes son los hijos de
la sabiduría? Aquellos seguidores de Cristo, aquellos discípulos
de Cristo, ellos son los hijos de la sabiduría.
Entonces, hermanos, ahora está muy claro, aquí el Señor
intenta decir quiénes y qué es la sabiduría. Sabiduría no es una
cosa, sino una persona ¿Quién es esa persona? ¿Quién es aquel
que personifica la sabiduría? ¿Quién es la realidad de la sabiduría?
Sin duda, Cristo. Cristo es la sabiduría. Cualquiera que sea
nacido de él, cualquiera que sea discípulo suyo, cualquiera que
sea un seguidor de él, se convierte en hijo de la sabiduría. Dondequiera
que nuestro Señor vaya, ¿quién le escucha, quién le
obedece, quién le sigue? Los discípulos de Cristo. Está muy claro,
aquí tenemos la sabiduría y también tenemos los hijos de la
sabiduría.
Volvamos a Proverbios, verso 1:20 «La sabiduría clama en
las calles, alza su voz en las plazas» ¿Recuerdan? Cuando el Señor
preguntó: «¿A quién compararé esta generación?», era como el niño
que estaba llamando a sus amigos y no hubo reacción. El Señor
dijo «la sabiduría es justificada por sus hijos». En el capítulo 12 de
Mateo nuestro Señor estaba en las calles y aquí también la sabiduría
está en las calles. El Señor se compara a sí mismo. Ahora,
cuando estuvo en las plazas levantó su voz y cuando tocó la flauta
esperaba que alguien bailase con él, cuando hizo lamentación
esperaba que alguien llorase con él. Éste es el llamado de la sabiduría.
En Mateo 12 vemos el llamado de la sabiduría en las calles,
aquí es lo mismo: «La sabiduría clama en las calles, alza su voz
en las plazas; clama en los principales lugares de reunión; en las entradas
de las puertas de la ciudad dice sus razones. ¿Hasta cuándo, oh
simples, amaréis la simpleza, y los burladores desearán el burlar, y los
insensatos aborrecerán la ciencia? Volveos a mi reprensión; he aquí yo
derramaré mi espíritu sobre vosotros, y os haré saber mis palabras»
(Proverbios 1:20-23).
En el hebreo aquí dice: «Yo derramaría mi espíritu sobre
vosotros». Ese espíritu es el espíritu de sabiduría. Pablo nos enseñó
que el Señor puede concedernos revelación y espíritu de sabiduría.
Él dijo: «Volveos a mi reprensión». Entonces no hay respuesta
aquí. Tal como cuando nuestro Señor entonaba una lamentación
70
no había llanto, y cuando tocó la flauta no bailaron. El Señor dijo:
«Porque si oyeran mi reprensión yo derramaría mi espíritu sobre vosotros
y los haría conocer mis palabras». Ahora, tenemos palabra de
sabiduría y espíritu de sabiduría. Si bailamos con él, si lamentamos
con él, el espíritu de sabiduría se derramará sobre nosotros y
nos serán dadas palabras de sabiduría. Al hablar de la sabiduría,
hablamos del Espíritu, hablamos acerca de la Palabra.
Cuando comparamos el libro de Proverbios con el pasaje
de Mateo 12, de inmediato sabemos que la sabiduría aquí se refiere
a Cristo. Y una cosa interesante: la sabiduría aquí está personificada.
Recuerden en Mateo 12, los niños en las plazas. Es
claro que cualquier niño aquí puede hablar, porque los niños
son personas. Y cuando llegamos al libro de Proverbios descubrimos
que la sabiduría es una persona. Por eso alzó su voz y
dijo: «Si oyereis mi reprensión he aquí yo derramaré mi espíritu sobre
vosotros y os haré saber mis palabras». Por eso la sabiduría estaba
triste, verso 22: «¿Hasta cuando oh simples amaréis la simpleza?».
En otras palabras: «¿Hasta cuándo vas a vivir como necio?».
Es por eso que los hijos de este mundo son personas insensatas
– hijos de la insensatez. ¿Por qué? Porque ellos quieren
permanecer en esa condición para siempre. «¿Hasta cuándo los
burladores desearán el burlar, y los insensatos aborrecerán la ciencia?
Por cuanto llamé, y no quisisteis oír, extendí mi mano, y no
hubo quien atendiese, sino que desechasteis todo consejo mío y mi
reprensión no quisisteis, también yo me reiré en vuestra calamidad,
y me burlaré cuando os viniere lo que teméis» (vv. 24-26).
Hermanos, esto habla de la sabiduría. Al comparar ambos
pasajes es muy claro, en el libro de Proverbios, al leer la palabra
sabiduría, es una sabiduría personificada. O sea, la sabiduría en
Proverbios se refiere al propio Cristo, así como él clama, así como
él reprende. Nos recuerda el capítulo 12 de Mateo.
Vamos a ver otro ejemplo. Si volvemos al capítulo 8: «¿No
clama la sabiduría, y da su voz la inteligencia?». Otra vez la sabiduría
clamando, o sea, si la sabiduría sólo fuese una cosa, si no
fuese una persona, ¿cómo podría clamar? Aquí el Espíritu Santo
trata la sabiduría como una persona, con personalidad. Eso significa
que no se refiere a la sabiduría que conocemos de este
mundo; sin duda, se refiere a Cristo mismo.
«En las alturas junto al camino, a las encrucijadas de las veredas
se para; en el lugar de las puertas, a la entrada de la ciudad, a la
entrada de las puertas da voces». Esto nos hace recordar Mateo ca71
pítulo 11. Vamos a oír lo que nos dice la sabiduría: «Oh hombres,
a vosotros clamo; dirijo mi voz a los hijos de los hombres. Entended, oh
simples, discreción; y vosotros, necios, entrad en cordura».
Nuestro Señor Jesucristo debe haber conocido este pasaje.
¡Claro que el Señor conocía Proverbios muy bien! Como un niño
judío, verdaderamente conocía muy bien el Antiguo Testamento.
Hoy muchos rabinos también estudian el Antiguo Testamento,
y al leer Proverbios capítulos 1 al 8, descubren que la sabiduría
es una persona. Aquí tenemos una escena en las calles, vemos
la sabiduría clamando en las calles. Ahora nuestro Señor
nos va a decir cómo definir la sabiduría en el libro de Proverbios.
No es de sorprender que más tarde, en la conclusión, el
Señor dijera: «La sabiduría es justificada por sus hijos». Ahora tenemos
la respuesta. Desde el capítulo 1 hasta el capítulo 8 está el
clamor de la sabiduría, el llamado de la sabiduría. La sabiduría
desea derramar su espíritu sobre nosotros y darnos las palabras
de sabiduría; sin embargo, nosotros la rechazamos.
Si seguimos leyendo, vemos que es exactamente eso lo
que ocurre. Si leemos cuidadosamente desde el capítulo 1 hasta
el capítulo 8, veremos que la Sabiduría es una persona. En el
primer capítulo vemos el llamamiento de la sabiduría y en el
capítulo 8 vemos otra vez el llamamiento de la sabiduría. O
sea, comienza con la sabiduría llamando y termina con la sabiduría
llamando. En todos los capítulos, entre el 1 y el 8, se ve a
la sabiduría llamando. Ahora, su audiencia ¿quiénes eran? «Entended,
oh simples, discreción; y vosotros, necios, entrad en cordura
».
Veamos desde el verso 6: «Oíd, porque hablaré cosas excelentes,
y abriré mis labios para cosas rectas. Porque mi boca hablará verdad,
y la impiedad abominan mis labios. Justas son todas las razones de
mi boca; no hay en ellas cosa perversa ni torcida. Todas ellas son rectas
al que entiende, y razonables a los que han hallado sabiduría».
¿Pueden ver a la sabiduría clamando? «Recibid mi enseñanza,
y no plata; y ciencia antes que el oro escogido. Porque mejor es la
sabiduría que las piedras preciosas; y todo cuanto se puede desear, no es
de compararse con ella».
Este es el primer párrafo, desde el verso 1 hasta el verso
11. La sabiduría llamando desde las plazas, desde las calles, desde
los lugares elevados, de todas partes, a los lados de las puertas
a la entrada de la ciudad, en las entradas, ella clama a los
72
hombres. Desde el capítulo 1 hasta el capítulo 8 se nos recuerda
lo que ocurrió en el evangelio de Mateo capítulo 11.
Cuando el Señor estaba en la tierra vivió una vida escondida
por treinta años, y luego salió a las calles, al desierto, a las
playas, a las montañas, a todas partes. Él es la sabiduría personificada,
él es el verdadero Salomón. Él es aquel que es mayor que
Salomón. En esos tres años nuestro Señor pasó de una calle a
otra. Cuando él tocaba la flauta nadie bailaba, cuando él hacía
lamentación nadie lloraba con él, cuando fue a la sinagoga, nadie
tenía oídos para oír. Por último, amenazaron su vida. Entonces
el Señor tuvo que salir al desierto y a la orilla del mar.
Sin embargo, de una calle hasta otra calle, a veces en Jerusalén,
a veces en Galilea, en las aldeas, en todas las plazas y esquinas,
él predicó el evangelio, diciendo: «El reino de Dios se ha
acercado». Él vio tantas personas yendo rumbo a la destrucción;
sin embargo, él deseaba salvar al pueblo, deseaba que ellos se
volvieran de sus caminos. ‘¿Por qué ustedes perecerán? ¿Por qué
van en esa dirección?’.
Si estudiamos la vida de nuestro Señor cuando estaba en
la tierra, si sacamos los 30 años de silencio, ¿qué estaba haciendo
nuestro Señor? Estaba clamando en las calles. Ahora, si leemos
desde el capítulo 1 hasta el 8 del libro de Proverbios, nos acordaremos
de nuestro Señor.
Pero ahora, la sabiduría intenta revelarse a sí misma. Veamos
Proverbios 8 versículo 12: «Yo, la sabiduría, habito con la prudencia
». Notemos el Yo. Este Yo significa un nombre con una personalidad.
Cuando Él dijo «Yo, la sabiduría», significa que él desea
revelarse a sí mismo a nosotros. Es una expresión poco común:
la sabiduría ya no es más en tercera persona, sino que desea
presentarse a sí misma.
Él dijo: «Yo, la sabiduría». Es por eso que en el evangelio
según Juan dijo: «Yo soy la puerta ... Yo soy la resurrección ... Yo soy
la vida ... Yo soy la vid verdadera». «Yo, la sabiduría». ¿Por qué? En el
principio era el Verbo y el Verbo estaba con Dios. Esto es la sabiduría
en tercera persona; la sabiduría se hizo carne.
Entonces, ¿qué significa eso? Significa: «Yo, la sabiduría».
Esto es solamente cuando nuestro Señor se reveló a sí mismo.
Deberíamos ser capaces de entenderlo. Esto es muy interesante.
73
Entendimiento más poder
Versículos 12-14: «Yo, la sabiduría, habito con la cordura, y
hallo la ciencia de los consejos. El temor de Jehová es aborrecer el mal;
la soberbia y la arrogancia, el mal camino, y la boca perversa, aborrezco.
Conmigo está el consejo y el buen juicio; yo soy la inteligencia; mío
es el poder».
Ahora, ¿qué es la sabiduría? Sabiduría no es sólo entendimiento.
A veces decimos: ‘Nosotros entendemos’, pero eso es sólo
parte de la sabiduría. Hoy oímos a muchas personas que se dicen
inteligentes porque tienen entendimiento. El problema es el
siguiente: ellos no tienen poder.
Hubo un escritor americano muy conocido llamado Mark
Twain. Él tenía una buena comprensión de lo que es la vida, él
sabía que no debía fumar y lo supo mucho antes de que las personas
supieran que fumar produce cáncer. Mark Twain conocía
eso, lo sabía aun en su época. Él sabía que cada cigarrillo era
como un clavo; cuando alguien fuma significa que está usando
un clavo que él mismo ha creado para clavar la tapa de su ataúd.
Si ponemos a alguien en el ataúd se necesitan clavos para cerrar
la tapa.
Mark Twain representaba la cultura norteamericana. Él
tenía entendimiento, sabía que no se debe fumar. ¿Llamarías a
esto sabiduría? Él tenía entendimiento, pero qué es lo que él dijo:
«Dejar de fumar es la cosa más simple de todas; yo he dejado de
fumar más de cien veces». ¿Es eso sabiduría? Él tenía el entendimiento,
pero no tenía poder. La verdadera sabiduría no es sólo
entendimiento, sino también poder.
Es por eso que no sólo necesitamos la Palabra de sabiduría
para entender, sino también el espíritu de sabiduría tiene que
ser derramado sobre nosotros. Entonces podremos levantarnos
y usar la sabiduría. Cuando alguien dice: ‘¡No a los cigarrillos;
este es el fin, no más!’, eso es sabiduría.
En Estados Unidos, todos saben que aquellos que están en
las universidades son personas muy inteligentes, que tienen buen
entendimiento. Entre los aspirantes a la Casa Blanca, algunos
tienen que ser presidentes de grandes empresas, tienen que asistir
a las grandes universidades. No sólo a una universidad normal,
sino a las mejores universidades, como Harvard o Columbia.
Los que estudian allí son los mejores de Estados Unidos.
Ahora, si hay algún futuro en Estados Unidos, hay que
mirar a los jóvenes que estudian en esas universidades, se su74
pone que van a aprender mucho y más tarde serán presidentes
de las empresas y sabrán cómo conducir la nación. ¿Por qué
uno va a la universidad? ¿Por qué uno paga tan caro? ¿Cuál es
el propósito? Queremos mejorarnos a nosotros mismos, queremos
ser lo suficientemente buenos, entonces decidimos mejorar.
Pero si hoy no puedes gobernarte a ti mismo, ¿cómo podrás
un día gobernar una compañía? Quieres mejorarte a ti mismo,
entonces tu papá te va a llevar a la universidad, de esta forma
recibirás la sabiduría. Ahora, después que termines la universidad
serás un abogado, un doctor o ingeniero, no importa
cuál posición, podrás servir a tu nación.
Ahora, hermano, si quieres saber cómo viven las personas
que, se supone, debieran ser los mejores de Estados Unidos, vamos
a ver algo muy interesante. Hay una filosofía muy común
entre los mejores estudiantes de Estados Unidos. Son inteligentes,
su mente es muy liberal; ellos no quieren ser limitados porque
quieren ser inteligentes. La filosofía es la siguiente: «La vida
es muy corta, tienes que experimentar todas las cosas por lo
menos una vez en tu vida; poco importa si es algo bueno o malo,
si no lo experimentas, tu vida casi ha sido en vano».
Esa es la filosofía: no tienes que hacer continuamente la
misma cosa. Claro que las drogas son algo terrible, pues te puedes
tornar drogadicto. La droga es mala, pero la vida es tan corta
que debes tener experiencia y saber lo que es. Ellos dicen: ‘No
tienes que ser un drogadicto. ¡No! Experimenta sólo una vez,
sólo un poquito. Fumar es malo, pero si vives la vida y nunca
has fumado entonces no eres lo suficientemente inteligente. Yo
no digo que tengas que fumar todo el tiempo, eso te traería cáncer;
pero una vez, sólo una vez, sólo un segundo. Toda experiencia
sólo una vez, sea bueno o malo, experimenta por lo menos
una vez’. Así dicen ellos.
Esa es su filosofía. ‘Con entendimiento, intenta disfrutar
tu vida, la vida está llena de variedades, llena de excitación’.
¿Ven eso? Al igual que cuando algunas personas caen en pecado,
ellas experimentan el placer del pecado. ‘La vida está llena
de variedades, eres joven todavía y piensas que tienes muchos
días delante de ti; entonces es sabio experimentar todas las cosas
por lo menos una vez’, dicen ellos.
Esta es la filosofía más popular en los Estados Unidos hoy.
Ahora ¿cuál es el resultado? El problema es éste: cuando has
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experimentado el fumar una vez, ¿puedes quedarte con sólo esa
única vez? Imposible. Hubo un comercial de televisión acerca
de las papas fritas. «No puedes comer sólo una». Esta es una
tentación.
Ahora, si intentas experimentar todas las cosas una sola
vez en tu vida, dices: ‘Yo no soy pecador, yo he pecado sólo una
vez. No soy un fumador pues he fumado sólo una vez. No soy
un adúltero, lo hice solamente una vez. Sólo estoy disfrutando
mi vida’. Cuando haces todas estas cosas tienes el entendimiento,
¿pero tendrás el poder para decir: Una vez y basta? Imposible,
esto es un truco de Satanás hoy, un complot que intenta estropear
a la juventud.
No es de sorprender que muchos jóvenes caen en esta
insensatez. Piensen eso. Cuando alguien hace una insensatez,
si analizamos su comportamiento, cuando mira hacia atrás se
dice a sí mismo: ‘He sido un necio, nunca pensé cuánto me habría
de costar eso, tan sólo por un momento de placer’. Aquí
sabemos lo que es sabiduría. Algunas personas se ríen, creen
que los cristianos son necios, especialmente los jóvenes, a quienes
preguntan: ‘¿Por qué ustedes no hacen como nosotros hacemos?’.
Hermanos y hermanas, ése es el momento de mostrar lo
que es sabiduría, no solamente entendimiento, sino entendimiento
con poder.
Si estudiamos la vida de los grandes filósofos, ellos cayeron
en terribles pecados. ¡Cuántos de ellos eran homosexuales!
Cuando ellos hablan aquellas palabras de sabiduría, pensamos
que ellos son muy inteligentes. Ellos dicen: «Simplemente estamos
aprendiendo con la mitología griega». Ahora, en la mitología
griega los dioses fueron creados a la imagen del hombre; el
hombre es caído, es por eso que ellos son todos caídos.
Según la mitología griega, si tú eres cristiano nunca serás
capaz de ver todo. ¿Por qué? Porque la condición terrible de los
griegos, todas las perversiones de los griegos, todos los adulterios,
todos los tipos de homosexualidad, y todo esto ocurre entre
los dioses, y estos dioses viven en el monte Olimpo. Es por eso
que cuando Pablo visitó la ciudad de Tesalónica que estaba ubicada
a la sombra del monte Olimpo, ¿qué clase de vida vivían
ellos? Una vida corrompida, pero ahora Pablo entró en el territorio
enemigo y muchas personas se convirtieron al Dios viviente.
Este es el poder del evangelio.
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Pero, ¿qué decían los grandes filósofos de aquella época?
Nosotros no creemos en la mitología griega, pero ellos vivían
exactamente como los dioses griegos. Si les preguntas: ‘¿Tienes
entendimiento? Después que has cometido ese pecado, ¿te consideras
insensato?’. Es un filósofo de nombre, pero en la realidad,
¿cómo explican que no tengan poder para vivir según su
entendimiento? Si saben que cuando hacen esas cosas se están
destruyendo a sí mismos ¿por qué no invitan a todos a rechazar
esto? Así el filósofo mismo está cayendo en un camino de destrucción.
¿Es eso sabiduría? ¡No! ¿Es eso entendimiento? Sí, pero
entendimiento sin poder.
Entonces, hermanos y hermanas, especialmente jóvenes,
cuando estás en la mañana de tu vida sabrás qué tipo de tentación
hay a tu alrededor. Sé que tu generación es mucho más difícil
que mi generación. Ahora, lo que tú necesitas es la verdadera
sabiduría. No es que no sepas, ya sabes que algunas cosas no
son correctas. Tu conciencia te molesta, pero ¿por qué continúas
en esa dirección? Porque somos hijos de la insensatez. Nosotros
vamos en esa dirección, por eso necesitamos la palabra de sabiduría,
el espíritu de sabiduría; necesitamos entendimiento, pero
también necesitamos poder. Eso es sabiduría.
El testimonio de Proverbios y el de Juan
Prosigamos: «Por mí reinan los reyes, y los príncipes determinan
justicia» (v. 15). ¿Por qué reinan los reyes? Es todo debido a
la sabiduría.
«Por mí dominan los príncipes, y todos los gobernadores juzgan
la tierra. Yo amo a los que me aman, y me hallan los que temprano me
buscan. Las riquezas y la honra están conmigo; riquezas duraderas, y
justicia» (v. 16-18). Recuerden, si tienen sabiduría, su riqueza será
una riqueza duradera. Algunas personas son ricas; si embargo,
no tienen las riquezas duraderas.
Desde el versículo 12 hasta el versículo 21 la sabiduría se
revela a sí misma. Él es la fuente de verdadera sabiduría. Esa
sabiduría no puede ser ningún otro que Cristo Jesús. Si leemos
el versículo 22, es mucho más claro: «Jehová me poseía en el principio,
ya de antiguo, antes de sus obras». Eso quiere decir que el Señor
ha generado la sabiduría antes de la fundación del mundo. Entonces,
vemos en el Evangelio según Juan: «En el principio era el
Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios».
Ahora entendemos la palabra en el evangelio de Juan. De
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hecho, es la sabiduría del capítulo 8 de Proverbios. Entonces, en
el principio estaba la sabiduría, por eso dijo: «En el principio Jehová
me poseía». Versículo 23: «Eternamente tuve el principado, desde el
principio, antes de la tierra».
Ahora sabemos que esa sabiduría personificada es Cristo
mismo. «Antes de los abismos fui engendrada; antes que fuesen las
fuentes de las muchas aguas. Antes que los montes fuesen formados,
antes de los collados, ya había sido yo engendrada» (vv. 24-25).
Entonces, cuando Dios formaba los cielos, la sabiduría ya
estaba allí, Cristo ya estaba allí. Este es el testimonio del apóstol
Juan. «Cuando afirmaba los cielos arriba, cuando afirmaba las fuentes
del abismo; cuando ponía al mar su estatuto, para que las aguas no
traspasasen su mandamiento; cuando establecía los fundamentos de la
tierra, con él estaba yo ordenándolo todo, y era su delicia de día en día,
teniendo solaz delante de él en todo tiempo» (vv. 28-30).
Al leer el Evangelio de Juan, en el capítulo 1, inmediatamente
entenderás que la Palabra (o el Verbo) se refiere a la sabiduría
personificada. «En el principio era el Verbo, y el Verbo era con
Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las
cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue
hecho» (vv. 1-3).
Ahora, sacamos este pasaje de Juan y lo ponemos al lado
del capítulo 8 de Proverbios, estos dos pasajes se explican el uno
al otro.
Proverbios 8:31: «Me regocijo en la parte habitable de su tierra;
y mis delicias son con los hijos de los hombres». Ahora, la frase:
«...mis delicias son con los hijos de los hombres», significa que él tuvo
placer en habitar entre los hombres. «El Verbo se hizo carne ... lleno
de gracia y de verdad». Es muy claro, la sabiduría se revela a sí
misma. Si leemos desde el capítulo 1 hasta el capítulo 8, y queremos
saber de qué tratan esos ocho primeros capítulos, la respuesta
será evidente: la sabiduría.
Los hijos de la sabiduría
Si quieres conocer la sabiduría, la sabiduría personificada,
la encontrarás desde el capítulo 1 hasta el capítulo 8. Entonces
en el capítulo 9 hasta el capítulo 31, si quieres saber de qué
tratan esos capítulos hay una frase que lo resume: «los hijos de
la sabiduría». «La sabiduría es justificada por sus hijos».
Este es el libro de Proverbios, los primeros ocho capítulos:
sabiduría, el resto de los capítulos: los hijos de la sabiduría. Si
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ponemos todo el libro junto, vemos a la sabiduría justificada por
sus hijos. Entonces, ¿qué significa eso de «los hijos de la sabiduría?
La Biblia continúa explicando de una manera muy cuidadosa,
desde el capítulo 9 hasta el capítulo 31.
Ahora empezamos a entender, estos son los hijos de la sabiduría,
pero antes de hacer eso tenemos que leer algunos
versículos. No sólo tenemos la sabiduría: la sabiduría dará nacimiento
a los hijos. En otras palabras, la sabiduría no sólo mantiene
la mirada en sí misma, porque la sabiduría es llena de vida
y esta vida pasa a otros. Entonces alguien ha nacido, es por esta
razón que alguien se convierte en hijo de la sabiduría.
Vamos a leer el capítulo 1:8: «Oye, hijo mío, la instrucción de
tu padre, y no desprecies la dirección de tu madre». Cuando Salomón
hablaba con sus hijos, él les decía: «Oye, hijo mío». Ahora, «Hijo
mío» puede significar que se dirigía a su propio hijo, pero también
se puede referir a los seguidores de Salomón. De cualquier
forma, sabemos que Salomón es un hombre sabio, él es la personificación
de la sabiduría, aunque de una manera muy limitada.
Sin embargo ahora, cuando la sabiduría habla, cuando Salomón
habla dice: «Hijo mío».
Pero, ¿quién es el padre aquí? ¿Quién es la madre aquí? Si
leemos cuidadosamente, veremos que eso se refiere a la sabiduría.
La sabiduría tiene un aspecto de padre, como también tiene
un aspecto de madre.
Cuando hablamos de sabiduría como padre representa los
principios, un principio muy rígido, que nunca cambia. Cuando
hablamos de sabiduría, algunas veces tenemos la impresión de
que es muy rígida, y tarde o temprano uno entra en una presión.
Pero no es así, porque la sabiduría posee otro aspecto que es
como una madre. Si hablamos de padre, es rígido; de madre, es
suave. Como padre, objetivo; como madre, subjetivo. Como padre,
intelectual; como madre, emocional.
Recuerden, algunas veces cuando hablamos de sabiduría
sólo hablamos de intelecto sin emociones, o emociones sin intelecto.
No, hermanos, la sabiduría tiene que abrazar a los dos:
tenemos un aspecto paterno como también un aspecto materno.
Entonces, por esa razón dice: «Oh hijo, oye la instrucción de
tu padre y no desprecies la instrucción de tu madre». En otras palabras;
tu padre es sabiduría, tu madre es sabiduría; entonces,
¿quién eres tú? El hijo de la sabiduría. De alguna forma, padre y
madre pasaron la sabiduría a la generación más joven, entonces
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ahora nacieron los hijos de la sabiduría. No es de sorprender
entonces que la Biblia emplee aquí la expresión «hijo mío»: «No
menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, ni te fatigues de su corrección
» (3:11). Cuando hablamos de la disciplina del Señor, «hijo
mío» se refiere a los hijos de la sabiduría. Entonces sabiduría no
es una sabiduría sin disciplina.
Cuando nosotros vemos un árbol, es natural que ese árbol
crezca en alguna dirección. Por ejemplo, si visitas Nueva Zelandia
vas a encontrar en algunos lugares que todos los árboles crecen
inclinados en una misma dirección por acción del viento. Gradualmente,
todos los árboles crecen en una misma dirección.
Ahora, si quieres que el árbol se quede recto, la sabiduría significa
disciplina.
La sabiduría no sigue tu naturaleza. Si sigues tu naturaleza,
vas en una misma dirección. Sabiduría significa «contra tu
naturaleza». En esto hay dolor, cuando sufres corrección. Es por
esto que dice: «No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, ni te
fatigues de su corrección».
Cuando él te castiga, la corrección no es agradable. De
hecho, hay una herida, y te dices a ti mismo: ‘Ya debería saber lo
que está errado’, pero ahora cuando alguien te corrige, simplemente
te avergüenzas. Tú sabes eso. Sabes lo que está bien y lo
que está mal, y no quieres que otras personas te digan lo que
está correcto y lo que está errado. ¿Por qué? Porque te sentirás
avergonzado, vas a perder tu dignidad.
La sabiduría significa que estás siendo avergonzado. Cuando
eres corregido, eres humillado. Entonces, cuando alguien experimenta
algún tipo de disciplina, está siendo corregido. Eso
simplemente significa que es un hijo de la sabiduría.
Proverbios 3: 21: «Hijo mío, no se aparten estas cosas de tus
ojos; guarda la ley y el consejo». Y también en el capítulo 6: «Guarda,
hijo mío, el mandamiento de tu padre, y no dejes la enseñanza de tu
madre». Y el versículo 23:26: «Dame, hijo mío, tu corazón, y miren
tus ojos por mis caminos». Hermanos, aquí otra vez la sabiduría
está llamando y tenemos otra vez a los hijos de la sabiduría. Entonces
al final, versículo 27:11: «Sé sabio, hijo mío, y alegra mi corazón,
y tendré qué responder al que me agravie».
Ahora, si leemos todo el libro de Proverbios, estos son los
versículos donde encontramos la expresión «hijo mío». ¿Será todo
eso? No. Tenemos la expresión «hijos míos», significa ‘hijos’, no
solamente ‘hijo’ sino ‘hijos’. No sólo en singular sino en plural.
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Es por eso que leemos «los hijos de la sabiduría». Ahora leamos
en el capítulo 4:1: «Oíd, hijos, la enseñanza de un padre, y estad atentos,
para que conozcáis cordura». Y en el 5:7: «Ahora pues, hijos, oídme,
y no os apartéis de las razones de mi boca».
Ahora no solamente ‘mi hijo’ sino también ‘mis hijos’. La
última vez en Proverbios que se usa la palabra ‘hijos’ en plural
es el capítulo 8. Es muy importante. Después que la sabiduría se
reveló a sí misma ahora tiene algunas palabras muy importantes
para todos los hijos de la sabiduría. Versículo 8:32-33: «Ahora,
pues, hijos, oídme, y bienaventurados los que guardan mis caminos.
Atended el consejo, y sed sabios, y no menospreciéis».
Antes de decir eso, antes de la salvación éramos los hijos
de la insensatez. Gracias a Dios, después que fuimos salvados,
somos nacidos como hijos de Dios, y porque él es sabiduría pasa
su vida para ti y para mí, y a partir de ese momento somos nacidos
como hijos de la sabiduría, y la vida de la sabiduría esta en ti
y en mí. Deberíamos ser sabios, ¿lo ven? Es muy importante para
cada cristiano, para cada seguidor de Cristo. Somos los hijos de
la sabiduría, porque hemos nacido de arriba, nacidos del Espíritu.
Ese es el espíritu de sabiduría, es por eso que nos concede esa
posición. Nosotros somos los «hijos de la sabiduría».
El proverbio siguiente quiere decirnos nuestra experiencia,
porque el pecado todavía está con nosotros, la carne está
todavía en nosotros. Nuestro pecado y nuestra carne sólo van a
apartarse de nosotros cuando el Señor regrese, cuando nuestros
cuerpos sean transfigurados. Después de la transfiguración podrán
apartarse de nosotros, pero hoy la presencia del pecado
está aquí, la presencia de la carne está aquí. ¿Qué significa eso?
¿Somos obligados a pecar? No, no somos obligados a pecar, porque
la vida en nosotros es una vida victoriosa si dices No a Satanás
y siempre dices Sí a la voluntad del Padre.
Nosotros no somos obligados a pecar, pero desafortunadamente
todavía estamos en la presencia del pecado, y la carne
también está presente. Algunas veces no somos cuidadosos, y es
posible que caigamos, es posible que pequemos. Pero ahí mismo
cuando pecamos, confesamos nuestros pecados y Dios es justo
para limpiar, perdonar nuestros pecados. Entonces seremos restaurados.
Nunca perderemos nuestra salvación, pero podemos
perder el gozo de la salvación. Cuando pecamos, hay ruptura de
la comunión con el Padre. Cuando confesamos nuestro pecado,
somos restaurados.
81
En nuestra condición normal debemos siempre ser vencedores.
Por ejemplo, si un hermano tiene un problema en la garganta,
y consulta a un doctor, éste va a ver en la boca del hermano
muchos gérmenes y muchas otras cosas, aunque normalmente
éste tenga mucha salud, es fuerte, come bien, vive bien, consume
vitamina C, jugo y otras cosas. Cuando tiene la salud buena,
aunque tiene los gérmenes en su boca, nada le ocurre. El doctor
dirá: ‘El que los gérmenes virulentos estén en nuestro cuerpo,
no significa que vamos a estar enfermos’.
Nuestra vida es una vida vencedora, si duermes bien, comes
bien, vives bien. Si no duermes bien, no comes bien y no
vives bien, gradualmente los gérmenes van a atacar, vas a tener
sangre en la boca o problemas en la garganta. La condición normal,
es que deberíamos tener salud aun en presencia de los gérmenes.
Tú puedes vivir una vida con salud. El pecado y la carne
está en mí, pero no significa que tenga que ser derrotado todo el
tiempo, pues la vida de Cristo está en mí.
Si como bien, si bebo bien, si estudio la Biblia, si siempre
estoy en la presencia de Dios, en la comunión con los santos,
entonces nuestra vida va a ser fortalecida. La tentación está allí,
el pecado está allí, la carne está presente, pero ahora puedo vivir
una vida de vencedor. Dios no ha quitado los gérmenes. El Señor
quiere probarnos que la vida que hay en Cristo es una vida
victoriosa; entonces hay salud. Lo mismo ocurre cuando vencemos
nuestro pecado. El pecado está presente, la carne está presente,
pero nosotros vivimos una vida vencedora. Entonces van
a decir: ¡Este es un cristiano con salud!
Pero hay otra palabra para describir a un cristiano, cuando
decimos que ese es un cristiano santo. Santo no significa que
la presencia del pecado no está más, sino significa que uno vive
una vida santificada. No sólo somos santificados, sino que tenemos
salud, nosotros vencemos nuestros pecados.
Hermanos, hablando de posición, nosotros somos hijos de
la sabiduría. Cuando vivimos la vida de lo alto permanecemos
como hijos de la sabiduría. Vencemos todo el tiempo, pero desafortunadamente,
si somos honestos con nosotros mismos, algunas
veces fracasamos, pecamos contra Dios. En nuestra carne,
siempre caemos en nuestro pecado. Pero, en realidad, en nuestra
experiencia no somos hijos de la insensatez, aunque a veces
perdemos nuestro temperamento.
Por ejemplo, en Chile hay muchos volcanes, pero no se
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sabe cuál de ellos va a hacer erupción. Esa era la primera impresión
cuando vine a Chile, y siempre hacía bromas de por
qué existían dinosaurios en Argentina y no en Chile. Es probable
que cuando los dinosaurios vinieron a Chile, los volcanes
eran como minas, y cuando ellos los pisaban, explotaban. Por
eso no hay dinosaurios en este lado de la cordillera. ¡Es sólo mi
teoría!
En este país hay muchos volcanes. Pero, ¿percibes que en
tu familia hay más de un volcán? Normalmente muy calladito,
nada ocurre, pero hay veces cuando la energía sale hacia afuera,
y normalmente es muy potente. Toda la energía estaba adentro,
es muy peligrosa, el volcán nunca explota, pero un día no aguantas
más, y cuando el volcán hace erupción, el techo vuela. Esta es
la carne, hermanos y hermanas.
Tú te conoces bien, conocemos muy bien nuestra historia.
En la familia está el padre, la madre, los hermanos y hermanas:
cinco volcanes. Y hacen rotaciones en las erupciones, no todos al
mismo tiempo. Y cuando eso explota... Eso es muy insensato. Y
especialmente tus padres, cuando están más ancianos, cuando
explotan, la presión sanguínea va muy alto.
Entonces, sé cuidadoso, no pongas nerviosos a tus padres.
Cuando tú explotas no ocurre nada con tu presión, pero cuando
tu padre y tu madre explotan, su presión quedará muy alta. No
quieras torturar a tus padres. Sabes que eso es insensatez, ¿por
qué agitarlos? ¿Porque estás muy herido? Ahora se entiende.
Hermano, acuérdate de la experiencia, nosotros debemos reconocer
que no somos los hijos de la insensatez.
Velar y aguardar
Ahora, por esa razón debemos oír lo que el Señor dice aquí:
Proverbios 8: 32-34: «Ahora, pues, hijos, oídme, y bienaventurados
los que guardan mis caminos. Atended el consejo, y sed sabios, y no
menospreciéis. Bienaventurado el hombre que me escucha, velando a
mis puertas cada día, aguardando a los postes de mis puertas».
Hermano, hay algo que debes hacer todos los días. Dice:
«Velando a mis puertas cada día». Los hijos de la sabiduría, deberíamos
permanecer como hijos de la sabiduría. ¿Cuál es el secreto?
Es todos los días, «velando a las puertas, aguardando a los postes
de mis puertas ... Bienaventurado el hombre que me escucha».
Todos los días cuando despiertas, lo primero que debes
hacer es «oír la sabiduría y aguardar a los postes de sus puertas
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velando a sus puertas». Porque si no eres cuidadoso, puedes perder
la palabra de sabiduría todo el día. ¿Sabes qué día es hoy? Si
no eres cuidadoso, puedes perder el mayor día en toda tu vida,
cuando viene la oportunidad, el día cuando la sabiduría diga:
«¡Todo para ti!». Y si no oyes la sabiduría, puedes perder uno de
los mayores días de toda tu vida. Aquella oportunidad de oro
nunca más volverá.
Si estás buscando éxito, ¿qué eres capaz de hacer para obtener
éxito? Hay un día en tu vida, una oportunidad de oro. Si la
tomas, tendrás éxito, eso es sabiduría. Cada día tienes que preguntar:
«¿Qué día es hoy?». Claro hoy es viernes o martes. No.
Hoy puede ser el mayor día en toda tu vida. Entonces, cuando
estudias, cuando empiezas tu jornada profesional, cuando empiezas
a tomar decisiones, dónde vas a trabajar, quieres casarte
con una buena persona, no con una mala; pero si haces una elección
equivocada tendrás que tomar la cruz por toda tu vida.
Nosotros somos siempre insensatos. Como somos ciegos,
somos tan emocionales, hacemos elecciones extrañas, luego sufrimos
por eso el resto de nuestras vidas. Entonces, debemos ser
sabios, hemos nacido de nuevo como hijos de la sabiduría, tenemos
que permanecer como hijos de la sabiduría. Cada día debes
orar, debes velar. Este es el días más importante, este día vas a
predicar el evangelio a alguien y será salvo. Si pierdes este día
no habrá más oportunidad.
Nosotros somos insensatos, no conocemos nada acerca del
futuro, por esa razón tenemos que entregarnos a la sabiduría
cada día, estar en la presencia del Señor cada día. Así, cuando
abramos nuestros ojos, la primera oración será: ‘Señor, estoy en
tu presencia y soy insensato; pero estoy velando a tus puertas,
estoy aguardando, estoy velando en tu presencia por tu gracia’.
Cuando tenga que pasar por ese día, yo descubriré la mejor
oportunidad de mi vida. La oportunidad es como un anciano
que por delante tiene el cabello muy largo, y cuando llega la
ocasión, el mayor día de tu vida, debes aprovechar la oportunidad,
porque cuando se vaya y quieras aprovecharla, descubrirás
que no tiene cabellos por detrás, y entonces no podrás tomarlo.
No podrás aprovechar la oportunidad, y te vas a arrepentir. Ese
día se habrá perdido para siempre.
Tus padres desean para ti un futuro brillante, una familia
maravillosa, un trabajo maravilloso, ser un siervo de Dios, predicar
el evangelio, ganar muchas personas para Cristo. Como
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cristianos deberíamos llevar una vida exitosa. ¿Qué es una vida
exitosa? «La vida gobernada por la sabiduría».
Pero si no eres cuidadoso, si no vas ante el Señor cada día
y nunca escuchas su voz, y nunca escuchas su sabiduría, si eres
tu propio rey, decides tu vida y gobiernas tu vida, eres insensato.
No sabes lo que ocurrirá hoy. Alguna vez dices: ‘Este día yo
sé lo que va a ocurrir, voy a hacer esto, voy a aprovechar la oportunidad’.
¿Y por qué no la aprovechas? Has sido insensato.
¿Quién te va a decir: ‘Aprovecha la oportunidad’? La Sabiduría,
nuestro Señor.
Entonces, jóvenes hermanos y hermanas, gracias a Dios
somos salvos y podemos convertirnos en los hijos de la sabiduría.
Por esa razón cada mañana, despierta temprano, usa 15 minutos,
abre tu Biblia, un capítulo del Nuevo Testamento, y habla
con el Señor, pregúntale y pídele que él te hable. Oye cuidadosamente
esa voz sensible y blanda en tu interior. Hoy es el mayor
día de tu vida y tienes que aprovecharlo. Eso es sabiduría.
Tú estás al comienzo de tu vida, estás a la entrada de la
vida. ¿Sabes cómo elegir el trabajo que determinará tu vida? ¿Sabes
cómo elegir una esposa o un marido, que determinará tu vida?
¿Cómo sabes que tal vez este día sea el mayor día de tu vida?
¿Cómo sabes que este va a ser tu marido o esa va a ser tu esposa?
Mas nosotros somos insensatos. Tú quieres encontrar lo
mejor; pones muchas buenas condiciones, y si alguien alcanza
10 puntos, como en un examen, ya satisface todas las condiciones.
Entonces, esa será la chica de mis sueños o mi príncipe azul,
o mi Blancanieves. Muchas personas esperan, esperan, esperan,
y siempre quieren el mejor o el perfecto.
Finalmente, cuando tienes cuarenta años de edad todas
las personas preguntan: ¿Te has casado? ¡No! ¿Por qué no, si al
fin encontraste el que era perfecto? Porque la otra parte no pensó
que era perfecto. Él era 100%, pero el otro lado no piensa que
es 100%. ¿Ahora entiendes cómo descubrir lo mejor? Hay una
manera, es necesario vivir una vida diaria con la sabiduría.
Proverbios 8:34-35: «Bienaventurados los hombres que me escuchan,
velando mis puertas cada día, aguardando a los postes de mis
puertas. Porque el me halle, hallará la vida». Hermanos y hermanas,
si encuentran sabiduría, encontrarán vida y alcanzarán el favor
de Jehová. Versículo 36: «Mas el que peca contra mí defrauda su
alma. Todos los que me aborrecen aman la muerte».
Hay una palabra en el Nuevo Testamento: «Si ponemos la
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mirada en la carne estás muerto, si ponemos la mirada en el Espíritu
Santo esto es paz y vida» (Rom. 8:6). Este es el significado aquí.
Entonces, hermanos, si descubrimos la sabiduría encontramos
la vida, pero si ponemos nuestra mente en la carne, entonces hay
muerte.
Esa es la tragedia, hermanos y hermanas. Por esa razón
descubrimos que en nuestra vida, nosotros nos arrepentimos todo
el tiempo. Cuando erramos en alguna cosa, el remedio es el arrepentimiento;
siempre nos preguntamos: ¿Por qué hice eso?
Gracias a Dios, ustedes están aquí y hay un gran futuro
esperando por todos ustedes. Ya son nacidos de nuevo, no van al
infierno, vuestro camino es un camino celestial, entonces, sus
padres esperan mucho de ustedes. Pero ¿cuál es el secreto? Ellos
les envían a la escuela, y piensan que porque van a la escuela
serán más sabios que ellos. ¿Verdad?
Si efectivamente vas a la universidad, al cabo de muchos
años, ¿piensas que eres más sabio que tus padres? Puedes tener
más entendimiento que ellos; sin embargo, puedes tener menos
fuerza o poder que tus padres.
Naturaleza y carácter
Entonces, ¿quiénes son los hijos de la sabiduría? Si leemos
desde el capítulo 9 hasta el 31, sabremos quiénes son los hijos de
la sabiduría. Hay una cosa interesante: cuando hablamos de los
hijos de la sabiduría, hablamos de nuestras vidas. ¿Ven eso? Por
ejemplo: las gallinas y los patos tienen dos tipos de vida, cada
vida tiene su propia naturaleza. Cuando los patos van al agua,
su naturaleza hace que ellos estén muy contentos; pero cuando
las gallinas se acercan al agua, ellas tienen miedo. ¿Por qué? Porque
la vida de la gallina tiene una naturaleza, esa naturaleza
tiene miedo del agua.
Nosotros tenemos dos naturalezas distintas, porque son
dos vidas distintas. Cuando tienes la vida de Cristo, cuando somos
hijos de la sabiduría, eso significa que tenemos la naturaleza
de Cristo. La naturaleza de Cristo es humildad, es paciencia.
Tienes la paciencia de Cristo, tienes la humildad de Cristo; después
que has sido salvo, tienes la naturaleza de Cristo. Después
de haber sido salvo, ahora que tienes la paciencia de Cristo, ahora
te quedas callado porque permites que la vida de Cristo viva
a través de tu vida. Esa es una vida de paciencia, entonces tienes
la naturaleza de Cristo.
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El problema es el siguiente: alguna vez tenemos humildad,
alguna vez tenemos paciencia, alguna vez tenemos la paz
de Cristo. Eso es muy verdadero. Después de que somos nacidos
de nuevo, tenemos esa naturaleza de Cristo en nosotros, pero
tenemos un problema aquí: tu humildad viene y va, algunas veces
eres humilde, otras muy orgulloso. Te gustaría que la humildad
de Cristo permaneciese. ¿Por qué?
Cuando permaneces en tu naturaleza, y sigues tu naturaleza,
tu problema es el siguiente: deseas que la humildad y la
paciencia de Cristo estén siempre allí, pero desafortunadamente
vienen y van. ‘Cómo me gustaría que la paciencia de Cristo permaneciese’,
pero no puedes controlar eso. ¿Qué vas a hacer entonces?
Una vida produce una naturaleza, sin embargo una naturaleza
no es estable, viene y va. ¿Qué significa eso? Que la naturaleza
necesita un tipo de desarrollo y necesita tiempo, cuando
la naturaleza tiene un desarrollo, ella se transformará en un
carácter. ¿Ven eso, hermanos?
¿Cuál es la diferencia entre naturaleza y carácter? Cuando
hablamos de carácter hablamos de algo que está siempre allí;
cuando tienes la humildad de Cristo como tu naturaleza, entonces
viene y va. Cuando tenemos la humildad de Cristo como
carácter, esta humildad es permanente, se torna tu característica,
se torna tu perfil. Si las personas piensan en ti, ven humildad,
pero no tu humildad, sino la humildad de Cristo.
Es eso lo que ocurrió con Hudson Taylor, el misionero que
fue a China. El Señor lo usó grandemente. Alguien preguntó a
un co-obrero de Hudson Taylor: ‘Dime, cuando hablas con
Hudson Taylor ¿cuál es el punto en que él se parece más con
nuestro Señor?’. Entonces aquel obrero dijo: ‘Hudson Taylor era
un hombre muy ocupado, el hombre más ocupado de la tierra,
él tenía más de mil colaboradores en China. ¡Imagínate cuán ocupado
estaba! Pero he aquí algo notable: cuando él hablaba contigo
te daba la impresión de que no tenía nada que hacer, él te
daba toda su atención todo el tiempo. Cuando él hablaba contigo
no miraba su reloj. Tú podías tener todo el tiempo con él’.
En este punto, Hudson Taylor nos hace recordar a nuestro
Señor. Cuando nuestro Señor se encontró con muchos pecadores,
da la impresión de que podía darles todo el tiempo necesario.
Entonces, en este punto de la vida de Hudson Taylor, decimos
que él tenía el carácter de Cristo siempre. Aquello se convirtió
en su carácter.
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Ahora, ¿cómo es posible transformar la naturaleza en carácter?
Es necesario tiempo. Por ejemplo, supongamos que alguien
intenta hacer una pintura en un plato, hace una pintura
maravillosa en el plato, una obra muy bella, pero no tiene estabilidad
y al poco tiempo la pintura se desvanece. Pero si un día
haces la pintura en el plato pero la quemas en el horno, será el
mismo plato, la misma pintura, sin embargo, ahora pasó por el
fuego, y ahora estará siempre allí. Antes de ser quemada era solamente
naturaleza; después de ser quemada es carácter.
Para que la naturaleza de Cristo se convierta en el carácter
de Cristo, el Espíritu Santo tiene que hacer una obra. En otras
palabras, nosotros somos los hijos de la sabiduría. Gracias a Dios
por eso. Significa que tenemos la vida de la sabiduría, tenemos
la naturaleza de la sabiduría, pero desafortunadamente ésta viene
y va. Ahora le pedimos al Señor: ‘Por favor, Señor, haz que
esa naturaleza sea algo estable en mi vida, y entonces las personas
dirán: Ese es el carácter de Cristo siempre presente allí’.
Cuando yo estaba en la universidad, tenía un alumno muy
diferente de los demás porque siempre que uno lo veía encontraba
una característica especial. Tenía una barba y cabellos largos,
y siempre tenía una peineta con él. Pero su peineta era muy
especial, porque no la usaba para peinar sus cabellos, sino para
peinar su barba. Ese era su carácter. Él siempre actuaba así.
De hijos a columnas de sabiduría
Leemos en el capítulo 9:1: «La sabiduría edificó su casa, labró
siete columnas». Ahora, si leemos desde el capítulo 9 hasta el 31,
veremos cómo los hijos de la sabiduría son transformados en las
siete columnas de sabiduría. Las siete columnas hablan del carácter
de Cristo y los hijos de la sabiduría nos hablan de la naturaleza
o la vida de Cristo.
Ahora queremos saber qué tipo de obra y quién está haciendo
esa obra. Es Salomón, el propio Salomón quien está haciendo
la obra. Su obra es toda sabiduría, por medio del Espíritu
Santo. Finalmente, aquel que es mayor que Salomón es capaz de
transformar a los hijos de la sabiduría, hasta que sean siete columnas
de sabiduría. Entonces, la casa de la sabiduría será edificada.
Hermanos y hermanas, ¿saben lo que es la casa de la sabiduría?
Es la iglesia de Cristo. Y, ¿cómo se puede edificar la iglesia
de Cristo? Se necesitan siete columnas. Damos gracias a Dios
88
que está haciendo una gran obra en esta tierra de Chile, y antes
que el Señor regrese, él va a presentarse a sí mismo una iglesia
gloriosa. Esa es la casa de la sabiduría. «La sabiduría edificó su
casa». Cristo va a edificar su iglesia por todas partes, y también
en Chile.
Pero para que la casa sea edificada, necesitamos siete columnas.
En otras palabras, de alguna forma el carácter de Cristo,
el carácter de la sabiduría, tiene que ser edificado en ti y en mí.
No importa dónde estás, te tornarás en los siete pilares. Entonces,
la iglesia será edificada. Ese es el mensaje del capítulo 9 hasta
el 31.
En la próxima sesión veremos desde el capítulo 9 hasta el
31. Veremos cómo la sabiduría hizo su obra. Su propósito es la
casa. Recuerden a Salomón. La característica de Salomón es edificar
la casa de la sabiduría y al mismo tiempo hablar las palabras
de sabiduría. Esta es una sola cosa.
Gracias a Dios, aquel que es mayor que Salomón hoy ha
hablado las palabras de sabiduría. Es por eso que leemos el libro
de Proverbios, que parte de la palabra sabiduría. Ahora nosotros
sabemos el secreto del corazón de Dios. ¿Por qué? Porque la
sabiduría va a edificar su casa.
Cristo dijo: «Edificaré mi iglesia». Pero, ¿cómo podrá la iglesia
ser edificada? Depende de las siete columnas. Empezamos
en los hijos de la sabiduría y al final tenemos las siete columnas
de sabiduría.
¿Qué son las siete columnas? No intentes adivinar. Con la
lectura del capítulo 9 hasta el 31 descubrirás las siete columnas.
Todo está en estos capítulos. Después que tiene el material , veremos
cómo la Sabiduría producirá el carácter a partir de los
hijos de la sabiduría. Entonces, combinando todo lo que se encuentra
en esos capítulos, cuando llegas al último capítulo, finalmente,
el deseo de la Sabiduría se cumple.
Sabemos muy bien que este libro es muy maravilloso. No
es solamente revelación natural – como para algunos, y no sólo
para obtener lo que más le conviene. Es mucho más que eso. Aquel
que ve la voluntad de Dios, aquel que ve cómo Dios trabaja en
nuestras vidas, debe dedicar toda su vida a ese propósito.
Por esto: «Hijo mío, dame tu corazón». Dale tu corazón, y él
trabajará en tu vida, desde ser «hijos de sabiduría» hasta «las
siete columnas de sabiduría». De la vida de Cristo, la naturaleza
de Cristo, hasta el carácter de Cristo. Cuando ponemos todo el
89
carácter de Cristo junto, tenemos la personalidad, la humildad
de Cristo, la paciencia de Cristo.
Si ponemos todo eso junto, eso es la personalidad de Cristo.
¿Qué es la personalidad de Cristo? La imagen de Cristo. Cuando
decimos «somos transformados a la imagen de Cristo», cuando
la iglesia está reunida – porque las siete columnas son formadas
– cuando ponemos todo junto, la casa ya está edificada, entonces
verás una personalidad corporativa, y sólo puedes ver
eso en la iglesia. Esa es la iglesia gloriosa que él va a presentarse
a sí mismo antes de su regreso. Hermanos y hermanas, cuando
eso ocurra, entonces el propósito del Dios eterno será cumplido.
Este libro es realmente muy importante, pues nos da un
programa, y nos muestra los detalles. Ahora ¿estás dispuesto a
dar tu corazón al Señor en la mañana de tu vida? ¿Estás dispuesto
a entregar tu cuerpo en sacrificio vivo?
Es muy fácil poner la leche en un vaso, pero es muy difícil
poner la leche en la boca de un bebé, si éste no abre su boca. No
es posible que la leche entre, a menos que abra la boca. Para que
el bebé lo haga, a veces se tapa la nariz al bebé. Pero Dios nunca
hace así. Si estás aquí, Dios no quiere apretar tu nariz. Yo quiero
oír que tú digas: ‘Sí, yo estoy dispuesto’. Gracias a Dios, por su
gracia ya somos hijos de la sabiduría y queremos permanecer
hijos de la sabiduría, es por eso que cada día estamos velando a
sus puertas y aguardando a los postes de sus puertas. Así crecemos,
y así seremos transformados de gloria en gloria, en su imagen.
¿Qué significa eso? Cuando la iglesia en Temuco se reúne,
las personas que vienen ven la personalidad de Cristo y eso es la
imagen de Cristo. Pero el Señor tenga misericordia de nosotros.
¿Cuántas veces somos todos necios? Necesitamos que la sabiduría
opere en nuestras vidas. ¡No tengas miedo! Su mano está llena
de sabiduría. Algunos médicos comenten errores: cuando van
a operar tu estómago a veces dejan un bisturí adentro. Esos son
los doctores humanos, pero la Sabiduría es verdadera sabiduría,
su nombre es Sabiduría, sus manos también son sabiduría.
Entonces, hermano, hermana, ¿ofreces tu vida como sacrificio
vivo? Él es el alfarero, nosotros somos los vasos. ¿Estamos
dispuestos a poner nuestras vidas en sus manos? Ahora recordemos,
con sus manos habilidosas él va a hacernos un vaso
adecuado para el uso del Maestro. Que el Señor hable a nuestros
corazones.
90
Creo que podemos hacer la figura como un todo ahora: 31
capítulos divididos en dos partes. Los primeros 8 capítulos hablan
de la sabiduría, los demás capítulos, de los hijos de la sabiduría.
Todo el libro nos muestra que la sabiduría es justificada
por los hijos de la sabiduría, no sólo por las palabras, sino por el
ejemplo, por el testimonio.
¿Por qué tenemos el testimonio? Recuerden que desde el
capítulo 9 al 31 es la Sabiduría que obra en nosotros transformándonos
desde hijos de la sabiduría hasta las siete columnas
de la sabiduría.
91
5
LA SABIDURÍA EDIFICA SU CASA
“La sabiduría edificó su casa, labró sus siete columnas, mató sus víctimas, mezcló
su vino, y puso su mesa. Envió sus criadas; sobre lo más alto de la ciudad clamó. Dice a
cualquier simple: ven acá. A los faltos de cordura dice: venid, comed mi pan, y bebed del
vino que yo he mezclado. Dejad las simplezas, y vivid, y andad por el camino de la
inteligencia” (Proverbios 9).
Hay 31 capítulos en el libro de Proverbios, y el capítulo 9
es un capítulo pivote. Supongamos que tenemos dos tubos. Si
intentamos conectar ambos tubos necesitamos una conexión que
se llama pivote. Esto es realmente importante. El capítulo 9 es el
capítulo pivote de todo el libro de Proverbios. Entonces, antes
del 9 tenemos 8 capítulos, y después el resto de los capítulos,
comenzando en el primer versículo del capítulo 10: «El hijo sabio
alegra al padre, pero el hijo necio es tristeza de su madre».
Los primeros ocho capítulos se refieren a la Sabiduría: Sabemos
que la sabiduría personificada en este libro es Cristo. Desde
el capítulo 10 hasta el 31 tenemos los hijos de la sabiduría.
Ahora, ¿cómo conectamos estas dos partes? Para ello necesitamos
una frase que nuestro Señor dijo en Mateo 12: «Mas la sabiduría
es justificada por sus hijos». Ahora vemos no sólo la sabiduría,
sino también los hijos de la sabiduría. Antes de ser salvos,
éramos los hijos de la insensatez, éramos necios; esa era nuestra
condición. Pero un día, gracias a Dios, fuimos nacidos desde arriba,
fuimos nacidos del Espíritu y ahora somos nacidos de la sabiduría.
Durante tu vida has hecho muchas cosas, pero la más sabia
fue haber creído en el Señor Jesucristo. Piensa en esto, cuan92
do miras hacia atrás, quizás has hecho cosas buenas o malas,
algunas cosas sabias y otras insensatas; sin embargo si tienes
visión espiritual, has hecho la cosa más sabia. Desde el momento
en que creíste en el Señor Jesucristo como tu Salvador fuiste
transformado de hijo de la insensatez a hijo de la sabiduría. La
sabiduría y los hijos de la sabiduría, pero ¿cómo conectar los
dos? El Señor Jesucristo dijo: «La sabiduría es justificada por sus
hijos». ¿Pero cómo esto es posible?
El Señor nos habló de una parábola maravillosa. Él quería
observar esta generación, entonces era sólo un muchacho en la
plaza. Tenemos aquí una escena que ocurre en la calle, cuando
uno de los niños llama a los otros. Él los invitaba a jugar. Cuando
uno de ellos tocaba la trompeta, los otros debían bailar, o cuando
otro cantaba una lamentación, todos los demás debían llorar
con él. Pero sabemos que no hubo respuesta.
Entonces, conociendo este contexto, este trasfondo, el Señor
dijo: «La sabiduría es justificada por los hijos de la sabiduría».
¿Por qué nunca hubo una respuesta? Porque ellos eran insensatos,
es por eso que no responden a la Sabiduría, porque el Señor
se compara a sí mismo con la sabiduría. Aquellos seguidores de
Cristo, aquellos discípulos de Cristo, ellos respondieron, es por
eso que abandonaron todo y siguieron al Señor. Por eso es que
hicieron la cosa más sabia: siguieron al Señor. Ellos realmente
respondieron al Señor.
Eso está muy claro. El Señor procura definir la sabiduría
pero él es la sabiduría, es la sabiduría personificada, así que el
tiene muchos nombres. Uno de sus nombres es sabiduría. Desde
esta declaración seremos capaces de conocer que la sabiduría
personificada en el libro de Proverbios es Cristo mismo.
Entonces preguntamos: ¿Cómo la sabiduría es justificada
por sus hijos? Si leemos el capítulo 1 de Proverbios versículo 20:
«La sabiduría clama en las calles, alza su voz en las plazas». Aquí
tenemos otra escena que ocurre en las calles, la sabiduría está
llamando, al igual que en Mateo capítulo 12. Nuestro Señor es
uno de esos niños que estaba llamando y él es la sabiduría.
Aquí la Biblia describe esto con más detalle: «En las entradas
de las puertas de la ciudad dice sus razones» (v. 21 b). Si comparamos
este mensaje con el de San Mateo 12, es posible traducir
todo lo que ocurría en aquel juego con la escena en la calle que
está escrita en el libro de Proverbios. «¿Hasta cuándo, oh simples,
amaréis la simpleza, y los burladores desearán burlar, y los insensatos
93
aborrecerán la ciencia?» (v. 22). «Ellos no me responden», dice el
Señor. ¿Por qué no responden mi pregunta? Luego, el versículo
23: «Volveos a mi reprensión» (v. 23a).
¿Quiénes son los hijos de sabiduría? Aquellos que han respondido
a la reprensión de la sabiduría, esos son los discípulos
de Cristo. Eso es lo que somos. Significa que cuando la sabiduría
tocó la flauta, nosotros bailamos; cuando la sabiduría entró en
una lamentación, nosotros lloramos. ¿Ven esto? Hemos respondido
de acuerdo al Señor.
Hermanos, cuando la sabiduría es justificada por sus hijos,
significa simplemente que los hijos de la sabiduría responden
al llamamiento de ella. ¿Cuál es el resultado? «He aquí yo
derramaré mi Espíritu sobre vosotros...». Aquí encontramos el espíritu
de sabiduría; «... y os haré saber mis palabras» (v. 23b), aquí
tenemos las palabras de sabiduría. Así que cuando la sabiduría
es justificada por sus hijos, algo pasa, pues la Sabiduría derrama
su espíritu y nos da a conocer sus palabras.
Esto es todo el libro de Proverbios. En los primeros ocho
capítulos están las palabras de sabiduría, y en los demás capítulos,
los hijos de la sabiduría, ¿Cómo hacemos una conexión? La
sabiduría es justificada por los hijos de la sabiduría. En este proceso,
la Sabiduría derramó su espíritu en los hijos de sabiduría y, al
mismo tiempo, la sabiduría hizo sus palabras conocidas a los
hijos de sabiduría. Ese es todo el libro de Proverbios.
Cuando habla de «sabiduría» es una cosa objetiva. Pero,
¿cuál es la relación cuando habla de la sabiduría y los hijos de la
sabiduría? Descubrirás dos elementos: el espíritu de sabiduría y
la palabra de sabiduría. Cuando la sabiduría derramó su espíritu
sobre los hijos de la sabiduría, algo pasa desde la sabiduría a
sus hijos, y más que eso, la sabiduría hace conocer a los hijos de
sabiduría sus palabras.
Nosotros somos los hijos de la sabiduría. Necesitamos el
espíritu de sabiduría y la palabra de sabiduría, para no ser ya los
mismos, y ser transformados. La historia de la transformación
es cubierta por el resto de los capítulos de Proverbios.
En los primeros ocho capítulos, está la sabiduría; en el resto
de los capítulos somos transformados en los hijos de la sabiduría.
Por supuesto que ya somos los hijos de la sabiduría, todavía
sólo en posición, pero eso también debe tornarse en nuestra
experiencia, en realidad. Finalmente, algo va a ocurrir en nosotros
por el espíritu de sabiduría y las palabras de sabiduría. Por
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un lado, necesitamos al Espíritu Santo, y por otro lado, necesitamos
de la Santa Biblia. Necesitamos el Espíritu y la Palabra, así
somos transformados y nos hará sabios. Y eso nos hará hijos de
la sabiduría no sólo en posición, sino que también en experiencia.
Eso es el libro de Proverbios.
La naturaleza y el carácter de Cristo
Ahora vamos a entrar un poco más en los detalles. Especialmente
cuando llegamos al capítulo 9, porque cuando vamos
a este capítulo-pivote encontramos algunas declaraciones que
llamarán nuestra atención. Versículo 9:1: «La sabiduría edificó su
casa, labró sus siete columnas». Aquí tenemos la casa de la sabiduría
y también las siete columnas de la sabiduría. Ya hemos dicho
que los demás capítulos que siguen describen los hijos de la sabiduría:
«El hijo sabio alegra al padre, pero el hijo necio es tristeza de
su madre» (10:1).
Cuando la sabiduría dice: «Mis hijos», eso siempre se refiere
a los hijos de la sabiduría, significa simplemente que estos
son nacidos de la sabiduría. Y cuando hablamos acerca de los
hijos, hablamos acerca de la vida. Cuando uno tiene vida, detrás
de esa vida existe una naturaleza; por tanto, no sólo tienes la
vida de Cristo, sino también la naturaleza de Cristo.
Ya mencionamos que es verdad que todos tenemos la vida
de Cristo y que también compartimos la naturaleza de Cristo,
por lo tanto, después que fuimos salvos algunas veces manifestamos
la humildad de Cristo, otras veces la paciencia de Cristo,
otras veces el amor de Cristo. Tus padres ven esto, ven que después
de que fuiste salvo eres diferente. De alguna manera ellos
ven algo en tu vida, sin embargo, no eres tú. Tú nunca harías
algo que es contrario a tu naturaleza, así que piensas que debe
haber alguna naturaleza distinta en ti ahora. Eso es la transformación.
Este cambio sorprende a tus padres, impresiona a tus
compañeros en la escuela, porque de tiempo en tiempo permites
que las personas vean en ti la vida de Cristo. Algunas veces es la
paciencia, otras la humildad, otras el amor, la generosidad.
Hermanos, no importa cómo, las personas saben que tú
eres un cristiano y que tienes una naturaleza distinta. Ya he mencionado
que la vida de un pato y la vida de una gallina son diferentes.
Por un lado las gallinas huyen del agua, sin embargo, a
los patos les gusta el agua ya que esa es su naturaleza. Ellos simplemente
siguen su naturaleza que viene de la vida.
95
El problema es éste: cuando somos los hijos de la sabiduría,
cuando compartimos la vida de Cristo y la manifestamos,
descubrimos que algunas veces demostramos a algunas personas
el amor de Cristo, sin embargo, algunas veces fallamos. Entonces
la paciencia, la humildad y el amor vienen y van. Cuanto
deseamos que esa vida permanezca siempre en nosotros, descubrimos
que necesitamos que el Espíritu trabaje más en nosotros.
El material de trabajo del Espíritu Santo es la vida de Cristo,
y ahora tú tienes una nueva naturaleza y podrás vivir de acuerdo
a esa nueva naturaleza.
Les daré un ejemplo, existe una historia verídica en China
de una mujer que fue salva, pero que era muy conocida por ser
una persona violenta. Era tan violenta, que siempre había palabras
amenazantes y maldiciones en sus labios. Todos sabían cuán
amarga era su naturaleza y tenían miedo de ella; sin embargo,
un día ella fue salva y nadie le creía. Decían que todos podrían
ser salvos, menos ella.
Cuando la noticia de que ella fue salva se esparció, nadie
lo creía, por lo que pensaron que el sol había salido, no del oriente
sino del occidente. Entonces un joven intentó hacer una prueba
para constatar si su fe era verdadera o no. Tomó una papa del
suelo y se la lanzó. Todos sabían que, por su carácter, ella reaccionaría
de forma violenta, y no sólo te maldeciría a ti sino a tu
familia. Tan pronto el joven lanzó la papa, intentó salir huyendo
de la ira de la mujer. Pero para su sorpresa, ella permaneció muy
tranquila, y no maldijo, sino que tomó la papa y se fue a su casa.
Ella plantó esa papa, y después de un año esa papa se había
convertido en muchas papas. Entonces aquella mujer llenó
dos sacos llenos de papas y fue donde aquel muchacho. Tocó su
puerta, y cuando éste abrió, le dijo con un sonrisa: ‘¿Te acuerdas
que el año pasado me pegaste con una papa? Esa papa se volvió
en muchas papas y ahora te las regalo’. ¿Qué fue esto? Esto nunca
había estado en su naturaleza antes de que ella naciera de
nuevo. Aunque ella no conocía el sermón del monte, no conocía
mucho de Mateo 5, 6 y 7, donde el Señor dice: «Cualquiera que te
hiera en la mejilla derecha, ofrécele también la otra», aquella hermana
era ahora paciente. Ella no hizo nada, porque ahora era victoriosa,
ya que estaba ofreciendo la otra mejilla, estaba yendo una
milla más, y hasta dio su túnica. ¿Qué significa esto? Significa
que ella ahora poseía una nueva naturaleza dentro. Hermanos,
después que somos salvos, a causa de que tenemos la vida de
96
Cristo, también tenemos su naturaleza, su humildad, su paciencia,
su amor y muchas otras virtudes de Cristo.
Nuestro problema es el siguiente: después que somos salvos
actuamos como cristianos, pero algunas veces perdemos la
paciencia, otras veces somos tan orgullosos. Entonces descubrimos
y oramos que desearíamos tener todas estas virtudes todo
el tiempo. Cuando estás inquieto, te dices a ti mismo que debes
ser paciente. Especialmente las hermanas que son tan pacientes
cuando experimentan problemas estomacales, así muchos cristianos
nerviosos son buenos cristianos. ¿Por qué? Porque ellos
desean la paciencia de Cristo, sin embargo, algunas veces esto es
muy difícil. Otras veces es casi imposible seguir siendo paciente.
Cuando yo estaba en la universidad, una vez fui muy herido.
Yo era muy conocido, y todos sabían que yo era muy paciente;
sin embargo, en esa ocasión perdí mi paciencia. Aquella
palabra había sido tan dura que me hizo incluso perder una noche
de sueño, no pude dormir, ya que esa palabra fue muy hiriente.
Me decía que debía ser un buen cristiano, que debía ser
paciente, y que si lograba no decir nada y no reaccionar, sería un
vencedor. Pero en esa ocasión fue muy difícil, entonces le dije al
Señor: «No puedo más.» Mañana pediré un día de permiso, en
otras palabras, por un día no seré un cristiano, porque se supone
que yo no debería reaccionar, no hacer nada.
Entonces me dije a mí mismo<. «No dejaré que esa persona
se salga con la suya, si ella me dijo una palabra que me costó
una noche de sueño, mañana yo le diré una palabra por la cual
no dormirá durante una semana». Como cristiano no podía hacer
eso, cuando la vida de Cristo está en ti no debes hacer eso.
Sin embargo, en ese momento mi paciencia se acabó y tenía que
reaccionar; si no, pensarían que era una persona débil, y para
mostrar que era fuerte y como había llegado al límite de mi paciencia,
debía reaccionar, y para hacer eso tenía que pedir un día
de permiso al Espíritu Santo. Pero el Señor dijo: «No».
De pronto, una palabra de Juan vino a mi mente: Cuando
el Señor fue crucificado, un soldado clavó una lanza en su costado
y nuestro Señor fue herido profundamente; sin embargo, ¿cuál
fue su reacción? No sólo salió sangre, sino también agua. La sangre
es para perdonar y el agua es para proveer vida. Aquel cuadro
me hizo avergonzar. Nosotros sabemos que siempre llegamos
al límite de nuestra paciencia, de nuestra humildad.
Déjenme contarles otra historia verídica. Una persona que
97
era muy capaz, muy orgullosa, leía mucho, y siempre en sus
mensajes hacía muchas citas de libros, pero el problema era que
él nunca decía dónde había leído las citas. Si tú no dices la fuente,
das a entender que todo procede de ti mismo. Entonces la
gente tenía un alto concepto de él. Pero un hermano pensaba
que eso no era correcto, y cada vez que el hermano iba a decir
algo sin decir de donde lo había sacado, ese hermano lo delataba.
Por ejemplo, cuando el hermano decía: ‘El orgullo es un pecado,
pero este es el último que morirá. Todos los otros pecado
morirán antes que el del orgullo’. Por supuesto que esto no venía
del hermano, él lo había leído de otra parte. Entonces aquel
hermano decía: ‘Eso fue leído del hermano John Nelson Darby’.
Después otra cita: «Cuando el trigo está maduro, siempre
se dobla hacia abajo». Eso significa que si realmente eres maduro
en Cristo, eres humilde porque estás maduro, y es por eso que
se dobla. Cuando el hermano mencionó esto, nuevamente no dijo
la fuente, por lo que el hermano se paró y dijo: ‘Esto lo dijo
Madame Guyon’. Y esto lo hizo no sólo una vez, sino muchas
veces.
Entonces el hermano que exponía ya no aguantaba más, y
le dijo a aquel hermano: ‘Cállate’. El hermano le dijo: ‘Esa sí es
tuya’. ¿Por qué? Porque tuvo que llegar al límite de su paciencia
y al fin de su orgullo. Cuando tu orgullo es herido habrá una
explosión. Conocemos la naturaleza de Cristo, algunas veces experimentamos
la paciencia de Cristo, la humildad de Cristo, el
amor de Cristo, gracias a Dios por todo eso; sin embargo, deseamos
que estas virtudes permanezcan en nosotros.
La sabiduría no es justificada solamente por el hecho de
que seamos hijos de la sabiduría. No es suficiente que tengamos
la naturaleza de Cristo, sino que él desea algo más profundo. Es
por eso que él derramó su Espíritu sobre nosotros, hizo sus palabras
conocidas a nosotros, y lo hizo con un propósito de que la
naturaleza de Cristo sea transformada en el carácter de Cristo.
Que sea una cosa estable y no algo que viene y va.
Ya les he dicho que si hacemos un dibujo en el contorno de
un vaso muy hermoso, y si después la borramos, notamos que la
figura se ha ido. Algo así ocurre con nosotros. Cuando alguien
nos molesta o nos perturba, si la naturaleza de Cristo no se manifiesta
en nosotros, ¿qué deberíamos hacer?
Recuerden, hermanos, se necesita tiempo para que la naturaleza
de Cristo se convierta en el carácter de Cristo, ya que
98
esta es una obra que ocurre en los hijos de la sabiduría. Las palabras
de sabiduría están trabajando, el espíritu de sabiduría también
está trabajando en nosotros, y finalmente tendremos el carácter
de Cristo.
¿Cómo podríamos explicar el carácter de Cristo? De acuerdo
al capítulo 9, las siete columnas de la sabiduría son una cosa
sólida y por esa razón se convierte en nuestro carácter. No como
algo que viene y va, sino que está siempre en nosotros. Esto no
quiere decir sólo que tengamos la sabiduría, sino que te conviertes
en un hijo de la sabiduría.
Déjenme decirlo de otra manera: no es que seas una persona
humilde, porque tener humildad es una cosa y convertirse
en un hombre de humildad es otra. Tener paciencia es una cosa
y convertirse en un hombre o una mujer de paciencia es otra.
Entonces cuando le dices a alguien que es una persona de sabiduría
no significa que de vez en cuando tenga sabiduría, sino
que la mayor parte del tiempo es una persona sabia.
Cuando tenemos la humildad de Cristo, esta humildad
puede ir y venir – esa es la naturaleza. Pero un día, por la gracia
del Señor, los demás descubren un carácter en nosotros, y dicen:
«Esta persona es humilde, la mayor parte del tiempo es humilde;
este es un hombre o una mujer sabia, de paciencia, de amor».
Había un hermano llamado Robert Chapman de Inglaterra.
Era claro que él tenía el amor de Cristo. En su funeral más de
3000 personas asistieron a rendirle su último homenaje. En su
tumba habían escrito sólo tres palabras: «Dios es amor». ¿Por
qué? Porque todos sabían que él era un hombre lleno de amor.
Todo el mundo tiene amor, sin embargo, sólo este hermano era
un hombre de amor. ¿Por qué? Porque la mayor parte del tiempo
encontrabas el amor de Cristo en él.
Algunos de los hermanos que estuvieron con John Nelson
Darby como co-obreros, entre ellos el hermano Chapman, tenían
una visión distinta acerca de algunas profecías. Por ejemplo, el
hermano Darby pensaba que toda la iglesia sería arrebatada antes
de la tribulación, pero Chapman creía que sólo los vencedores
serían arrebatados antes de la tribulación. Entre ellos había
una visión distinta acerca de esta profecía, por lo que muchos
amigos de Darby decían cosas negativas acerca del hermano
Chapman. Llegó el punto que Darby no lo pudo soportar más, y
les dijo: ‘Hermanos, no digan eso, no hagan eso. Nosotros estamos
hablando de estar sentados con Cristo en los lugares celes99
tiales; sin embargo, nuestro hermano ya está allá’. Aquí vemos a
alguien que no sólo ocasionalmente tiene el amor de Cristo, sino
que la mayoría del tiempo, cuando uno se encuentra con el hermano,
encontrará el amor de Cristo.
Recuerdo un comentario del hermano Nee. Él contaba que
conoció a un hermano cuya gran característica era el amor. Dijo
que nosotros no sabíamos cuán grande era su amor porque lo
tratábamos tan amablemente; deberíamos ser sus peores enemigos
para saber realmente cuán grande era el amor del hermano.
Este era el hermano Robert Chapman, un hombre de amor.
Hay una historia verdadera del hermano Chapman con el
hermano Darby. Cierta vez ocurrió un problema donde Darby
se reunía, así que salió de aquel lugar y no siguió compartiendo
la mesa del Señor con aquellos hermanos. Entonces, cuando el
hermano Darby se encontró con Chapman, se quejó diciendo que
él ya había esperado por siete meses, y no había aguantado más.
¿Saben lo que el hermano Chapman le dijo? ‘Tú has esperado
sólo siete meses, si yo fuera tú, hubiera esperado siete años’.
Chapman estaba en lo correcto, ya que después de dos años el
problema en aquella congregación se resolvió, así que el hermano
Darby hizo algo apresurado. Así, por detrás de aquel comentario,
encontramos un hombre de amor, ya que todo el tiempo el
amor era su característica.
Un día hubo una carta enviada desde Australia a Inglaterra;
sin embargo, el que envió la carta olvidó la dirección del
hermano Chapman. Así que escribió en el sobre simplemente:
Robert Chapman, Universidad del Amor, Inglaterra. ¿Ustedes
creen que esta carta podría llegar a su destino? Era casi imposible,
¿quién sabría donde estaba la Universidad del Amor? Sin
embargo, la carta llegó a sus manos. Eso nos da a entender que
este era un hombre de amor, ya que en él se podía ver el carácter
de Cristo.
El amor del hermano nos recuerda el amor de Cristo, así
que en este aspecto el hermano Chapman fue trasformado a la
imagen de Cristo. Cuando él ama es como si Cristo amara –la
misma imagen, el mismo patrón– a esto llamamos el carácter de
Cristo. Pero hermanos, es imposible tener todos los caracteres
de Cristo en tu vida; porque requiere tiempo y nuestra vida es
tan corta. Entonces, si de alguna forma el Señor logra formar en
ti dos o tres características, y en éstas las personas logran ver a
Cristo en ti, ya podemos dar gracias a Dios por eso.
100
Nadie puede tener todas las características de Cristo. Necesitamos
de los hermanos, ya que uno tendrá probablemente
amor, otro humildad, una hermana, paciencia. Y cuando estamos
reunidos como iglesia, las personas ven amor en ti, humildad
en él, paciencia en ella, y cuando ponemos todo esto junto,
se forma la personalidad, la imagen de Cristo. Así que cuando
somos transformados en la imagen de Cristo, no vemos esta imagen
individualmente, sino que la vemos en toda la iglesia.
¿Por qué siete columnas? Porque sobre las siete columnas
es construida toda la edificación, y cuando ponemos estas columnas
juntas, se forma la casa de la sabiduría. Por esta razón,
cuando leemos este libro de Proverbios, puedes aplicarlo a tu
vida individual, pero no olviden que si alguna vez por la gracia
del Señor alguna característica se forma en nosotros, necesitamos
de toda la iglesia para manifestar la imagen de Cristo, para
expresar la personalidad de Cristo. ¿Qué es esto? Esto es la casa
de la sabiduría y cuando uno la ve, se da cuenta que es necesaria
la casa de la sabiduría para manifestar la sabiduría.
Pienso que ahora está muy claro por qué en el versículo
9:1 dice: «La sabiduría edificó su casa». Sabemos que si visitamos
la casa de alguien, podemos conocer el carácter de la persona
que vive en esa casa. Les diré un secreto: Por ejemplo, si tú estás
orando al Señor, un día él te dará una maravillosa hermana como
esposa, y vivirás con ella toda la vida. Entonces tienes que observar
dos cosas: primero, visita a su mamá, y mira con cuidado
cómo trata ella a su marido, ya que es así cómo tu futura esposa
te va a tratar después que se casen. Si la mamá siempre le grita a
su esposo, un día aquella hermana te va a gritar a ti. ¿Por qué?
Porque ella ha aprendido de su mamá por más de veinte años.
La otra sugerencia es que visites su casa, pero no llames
antes, porque si lo haces, ya no será una buena idea. Así que,
hermanos, una casa refleja la personalidad de los que habitan en
ella. Por ejemplo, si visitas Milán, verás una catedral que es muy
conocida en todo el mundo. Cuando uno mira aquella edificación,
de hecho, ésta refleja la personalidad del que la construyó.
La sabiduría edifica su casa
Cristo edifica su iglesia ¿Qué es la iglesia? La iglesia es el
cuerpo de Cristo ¿Qué significa esto? Que el cuerpo es la parte
visible, la plenitud del cuerpo es invisible.
¿Cómo podemos saber si una hermana posee mucha habi101
lidad? Pónganla detrás de un piano, toda su capacidad está en
su mente, y al empezar a tocar ella primero tiene que leer más de
2.000 notas. En ese momento su mente va reflejar rápidamente
dando la instrucción a sus manos y a sus pies, e inmediatamente
ella realiza 2.000 movimientos de acuerdo a las 2.000 notas musicales.
La personalidad en ella es invisible; sin embargo, cuando
ella toca el piano su cuerpo nos revela su personalidad.
La sabiduría es algo muy abstracto, como si no supiéramos
lo que es la sabiduría. Pero cuando la sabiduría edifica su
casa, esa casa refleja la sabiduría del que la edificó. Entonces
aquella casa hace que la sabiduría sea real para todos, es por eso
que Jesús dijo, en Mateo 16: «Sobre esta roca edificaré mi iglesia».
¿De qué trata este evangelio de Mateo? De las palabras de sabiduría
de Aquel que es mayor que Salomón, y en aquellas palabras
de sabiduría el Señor dijo: «Edificaré mi iglesia»
La sabiduría edificó su casa y esta es la casa de la sabiduría,
este es su propósito. ¿Por qué? Porque la casa visible intenta
manifestar la sabiduría invisible. ¿Cómo puede ocurrir esto? La
Biblia dice: «Labró sus siete columnas». Cuando el Señor dijo: «Sobre
esta roca edificaré mi iglesia», él ya estaba allá. Cuando Pedro
escribió sus cartas él dijo que éramos piedras vivas y que nosotros
somos edificados como una casa espiritual. O sea, en la mente
de Pedro estaba el Antiguo Testamento, exactamente el templo
de Salomón, y este templo fue edificado por Salomón. Pero aquí
tenemos a alguien que es mayor que Salomón. Cuando el Señor
dijo: «Sobre esta roca edificaré mi iglesia», Pedro lo entendió muy
bien, porque detrás de eso, en la mente de Pedro, estaba la figura
del templo de Salomón.
¿Cómo fue construido el templo de Salomón? Primero
necesitas la roca y las columnas, pero ¿de dónde sacó la roca y
de dónde sacó sus piedras? ¿Cómo lo podemos saber? El monte
Moriah es una montaña rocosa, y si uno lo visita, es como una
gran roca ubicada no lejos del Calvario donde nuestro Señor fue
crucificado. Incluso hoy se puede visitar una caverna que está
en el monte, tan grande, como diez veces más que este salón, y
cinco veces más alta que este salón. ¡Muy impresionante! Uno
descubre que esa caverna es toda parte de aquella montaña.
Aquellos que cortaron las piedras formaron una caverna.
Cuando Salomón edificó el templo, las piedras eran tan
enormes que pesaban como 2.000 toneladas. Todas esas piedras
fueron luego cortadas en un lugar de oscuridad no muy lejos del
102
Calvario, y cuando fueron cortadas no se lograba oír ningún ruido
de las herramientas que utilizaron para hacerlo, porque sólo
en la caverna se oía el ruido. Cuando la casa estaba siendo construida,
no hubo ningún ruido.
Déjenme explicarles. Supongamos que éste sea el monte
del templo. Aquí está el pie del monte, la llamada colina del
monte. Si llegamos a esa parte, que es donde se supone que el
templo sea construido, aquí estaría el Calvario donde nuestro
Señor Jesucristo fue a la cruz. Frente de esto está la caverna, donde
aquellos trabajadores cortaban las enormes piedras. Cuando estaban
listas, las ponían en la parte más alta, entonces con la gravedad
y otras piedras, se deslizaban hacia abajo, y así ponían
piedra sobre piedra. Recuerden que ellos nunca utilizaron cemento
para ponerlas juntas, porque cada piedra era tan pesada
que bastaba con poner una piedra sobre otra piedra para ser edificadas
juntas.
Ahora podemos entender el porqué las piedras fueron tomadas
del lugar cerca del Calvario, porque Jesucristo dijo: «Sobre
esta roca edificaré mi iglesia». Entonces Pedro dijo: «Nosotros
somos las piedras vivas». ¿De dónde sacamos las piedras? Primero,
no nos olvidemos del Calvario, porque sin Calvario no
hay piedras, ya que aquellas piedras vienen de un lugar cerca
del Calvario.
Recordarán que, cuando Abraham ofreció a su hijo Isaac,
lo hizo en el monte Moriah. Cuando Jesucristo murió por nosotros
en la cruz también fue en el monte Moriah. Este es el monte
del templo, el monte de Sion; aquí tenemos el Calvario. Todo
está en el monte Moriah.
Entonces, es todo una misma historia: Abraham ofreció a
Isaac en el monte Moriah, Dios ofreció a su Hijo en el monte
Moriah, y es así como empezó su obra de edificación. Cuando
dijo: «Edificaré mi iglesia», empezó desde el Calvario cuando él
murió por nosotros en la cruz. Cerca del Calvario, la obra de la
cruz empezó a obrar en una caverna, en la oscuridad, en secreto.
Ahora Dios está trabajando en esas piedras, la cruz va a
cortar aquellas piedras una a una. Cristo es la roca, él representa
todo el monte, es por eso que Pedro dijo: «Él es la roca viva; y
nosotros somos las piedras vivas». ¿Qué significa esto? Él es la
roca, y nosotros somos piedras siendo cortadas por aquella roca.
Por eso la Biblia dice: «La sabiduría edificó su casa y labró siete columnas
».
103
¿Qué significa «labró»? Significa que tenemos una roca, y
que Cristo es esa roca, y que ésta es cortada en pedazos pequeños,
y aquellas piedras forman una columna. Ahora entendemos
que para edificar la iglesia de Cristo, el templo de Salomón
es una buena ilustración. La sabiduría edificó su casa, Salomón
edificó su templo, y para ello tuvo que mandar a cortar las piedras,
y cuando ellos lo hicieron, tenían el Calvario en frente, tenían
la cruz a la vista, y esto representa la obra de la cruz.
Finalmente, tenemos siete piedras vivas y éstas se convierten
en siete columnas. Detrás de esto hay una figura muy importante
de la historia, esto ocurrió con Salomón y la historia es verdadera,
pero también es verdadero con Aquel que es mayor que
Salomón. La sabiduría edificó su casa, labró sus siete columnas.
Cristo es la roca. Gracias a Dios, él es el fundamento, pero también
él quiere ser la superestructura. Las siete columnas fueron
labradas de la misma roca.
Como Pedro dijo, somos edificados como casa espiritual.
Aquellas piedras que fueron colocadas en lugares altos, para que
pudieran ser edificadas juntas, se debían hacer deslizar hasta
llegar a un punto más bajo, y finalmente habría una piedra sobre
otra. Así también, todas las veces que nos reunimos como iglesia,
tú eres la piedra viva que estás en un lugar alto, pero que si
realmente quieres edificar la iglesia, cada uno de nosotros tiene
que ser llevado a un punto de mayor humildad, y por la obra del
Espíritu Santo, él pondrá piedra sobre piedra. Y cada una tiene
su peso, cada columna tiene su peso.
¿Tienes peso espiritual? Si cada piedra tiene su peso espiritual,
cuando se reúnen seremos edificados. No es necesario
cemento, no son necesarios eventos sociales. Si tienes el peso y si
los otros hermanos también tienen ese peso, entonces la iglesia
será edificada junta.
La sabiduría edificó su casa, pero para ello es necesario
que labrara sus siete columnas. Éstas representan los siete caracteres.
No sólo hijos de la sabiduría, sino también columnas de
sabiduría, en otras palabras, desde la naturaleza de Cristo hasta
la obra de la cruz. Piensen esto, aquella obra de cortar es algo
que produce dolor, pero gracias a esta dolorosa obra de la cruz,
finalmente las columnas serán formadas, el carácter de Cristo
será formado.
Entonces, empezando desde el capítulo 9, si sigues leyendo,
primero descubrirás qué son las siete columnas y cómo Dios
104
prepara aquellas siete columnas, y finalmente cómo Dios corta
aquellas columnas, cómo él ha tratado con ellas. Cuando llegamos
al capítulo 31 descubrimos que la casa ya ha sido edificada.
Este es un libro maravilloso, Dios desea obtener una casa espiritual
por todas partes, sin embargo, lo importante es dónde están
las siete columnas. Gracias a Dios, nosotros nacemos como hijos
de la sabiduría, pero ahora somos llamados columnas de la sabiduría.
Por lo tanto, hermanos, ¿están dispuestos a responder a
ese llamamiento?
Sigamos leyendo el versículo 2: «Mató sus víctimas, mezcló
su vino, y puso su mesa. Envió sus criadas; sobre lo más alto de la
ciudad clamó». Piensen esto, hermanos, cuando la sabiduría quiso
edificar su casa, ella puso su mesa, envió a sus criadas y sobre
lo más alto de la ciudad clamó. Recordarán que desde el capítulo
1 al 8 vimos el llamamiento de la sabiduría y en el capítulo 12
de Mateo oímos el llamamiento de Cristo.
Sin embargo ¿cómo la sabiduría labrará sus siete columnas?
Primero tenemos que oír el llamamiento, y es por eso que la
sabiduría está en los lugares más alto de la ciudad. Primero puso
su mesa, después envió a sus criadas. Aquí vemos otra escena
que ocurre en la calle. Ahora, cuando la Sabiduría llama, no sólo
nos dice que desea derramar su Espíritu sobre nosotros, no sólo
nos hará conocer sus palabras, sino que ahora nos dirá para qué
o por qué nos ha dado las palabras de sabiduría, y eso es para
que podamos ser edificados, porque las columnas son para edificar
la casa. Es el mismo llamamiento.
Inicialmente el llamamiento de venir a él es: «Yo derramaré
mi espíritu y les daré mis palabras». Y preguntarás para qué.
En el capítulo 9, la sabiduría revela lo que hay en su corazón,
porque el propósito de la sabiduría es edificar la casa de la sabiduría,
y para llegar a esa meta, ella necesita esas siete columnas
¿Dónde están esas siete columnas? Nosotros nacimos como hijos
de la sabiduría; sin embargo, necesitamos ser llamados como
columnas de la sabiduría. Entonces la sabiduría llama otra vez,
va a los lugares más altos de la ciudad, llama a sus criadas, pero
esta vez ella puso su mesa. ¿Qué significa eso?
Si las columnas son formadas, deberán ser cortadas y ser
cortado es doloroso. ¿De dónde sacamos fuerza para pasar por
ese proceso tan doloroso? Recuerden que el Señor quiere que
tomemos nuestra cruz y le sigamos a él. Nosotros deseamos responder
a ese llamamiento negándonos a nosotros mismos. To105
mar nuestra cruz, pasar por el proceso de ser cortado, es doloroso,
nadie está capacitado para hacerlo. Pero el Señor sabe esto
muy bien, es por eso que antes del proceso, él ya ha puesto su
mesa. Porque no es que nosotros vayamos a hacer algo, sino que
él ya ha hecho algo. La Biblia dice: «Mató a sus víctimas, mezcló su
vino y puso su mesa». Esa mesa es la sabiduría.
Versículo 4: «Dice a cualquier simple: Ven acá. A los faltos de
cordura dice: Venid, comed mi pan, y bebed del vino que yo he mezclado
». Ahora entendemos por qué cada domingo somos invitados
a la mesa del Señor. Antes de que tomes tu cruz y sigas al Señor,
antes de que pases por el proceso tan doloroso, hay una fiesta
que está preparada. Aquella fiesta representa la gracia. Si disfrutas
la fiesta que el Señor te ofrece, que está en la mesa del
Señor (porque el Señor dijo: «Venid, comed de mi pan y del vino que
yo he mezclado»); cuando eres suplido con la comida y el vino que
el Señor te ha dado, ahí tienes la fuerza para tomar tu cruz y
seguir al Señor.
Por esta razón es que el Señor ha establecido su mesa: es
una fiesta para sus discípulos. Primero está la vida y después
podemos pasar por la muerte, siempre la fiesta primero y después
la cruz, porque nadie es capaz de tomar su cruz por su
propia fuerza. Así que, gracias al Señor. Ahora debemos responder
a su llamamiento, disfrutar de su fiesta, y luego él proseguirá
haciendo su obra. A partir de aquí, por el capítulo 10, hasta el
capítulo 31 de Proverbios.
Tenemos que recordar que cuando la Biblia habla de la
muerte, siempre está conectada con la vida, siempre conectada
con la resurrección. Para nuestro Señor, primero la cruz y luego
la resurrección, pero para nosotros, primero la resurrección y
luego tomar la cruz. Las personas que toman su cruz es porque
obtienen la fuerza de la vida de resurrección. Esto es muy importante.
Muchas personas no conocen el camino de la sabiduría.
Ellos saben que Dios quiere el carácter de Cristo en nosotros,
entonces toman su cruz y crujen los dientes porque desean ser
pacientes, quieren ser humildes. Sin embargo, fracasan todo el
tiempo porque se olvidan que antes que el Señor hiciera el llamamiento
él puso su mesa. No tienes que hacer nada, sólo: «Venid,
y cenad conmigo, y bebed el vino que he mezclado» dice el Señor.
Entonces, cada día del Señor es una oportunidad para venir
a la fiesta del Señor, y cuando estás recordando al Señor, el
amor de Cristo te toca y no sólo eso, recibimos toda esa fuerza
106
de la vida de resurrección. Piensen esto, hermanos, de cuánto el
Señor nos ha provisto. No hagas nada, sólo disfruta de la fiesta
que el Señor ha preparado. Vamos hasta los pies del Señor, y
cuando estés en el Lugar Santísimo, cuando estés en su presencia,
obtendrás toda la energía necesaria, y finalmente las siete
columnas serán formadas, y por último la casa será edificada y
el deseo de Dios se cumplirá.
Esta es la obra de la sabiduría. Cuando uno piensa en ella,
se da cuenta que es una obra maravillosa, una obra maestra. ¿Conocen
a Miguel Ángel? Era un gran artista, y cuando uno ve una
obra de él, puede ver el arte y también la sabiduría. Recuerde, la
iglesia de Cristo es la obra maestra de Dios. Cuando estás en la
iglesia de Cristo, estás en una edificación maravillosa llena de
sabiduría. Entonces, del capítulo 9 al 31, el Señor nos va revelar
el proceso y todos los detalles.
Quiero advertir a los hermanos acerca de algo: Es imposible
para mí compartir todos los detalles de este libro, y tampoco
es el propósito en esta ocasión. Ahora sólo les daré un resumen,
porque primero hay que conocer la estructura general del libro.
El final de esta conferencia será el comienzo para que ustedes
entren en las riquezas de este libro – estos pocos días son solamente
una obra de preparación. Tienes que destinar todo el próximo
año para ese propósito, porque ahora sabes cómo estudiar el
libro de Proverbios. Por supuesto que necesitarán de la ayuda
que yo les daré.
Esto es como en la Universidad, no como en la Enseñanza
Media. En la Enseñanza Media el profesor te da todo. Sin embargo,
en la Universidad él sólo te dará la dirección, y si eres un
buen estudiante y dedicas tiempo, entonces obtendrás algo. Sean
pacientes, hermanos. En estos días tendremos una impresión
general, y después en sus casas podrán ir a los detalles.
Por favor, no me preguntes cuál es el significado de tal o
cual versículo, porque solamente después que hayas estudiado
el libro entenderás. Les daré algunos libros de referencia para
que les ayuden. Pero por el momento, en estos días sólo les daré
un resumen. Espero que cada uno de ustedes tenga el concepto
general, y luego seremos capaces de apreciar este libro, y podrán
entrar a profundizar el estudio de Proverbios.
107
6
LAS SIETE COLUMNAS DE LA SABIDURÍA
Vamos a leer en Proverbios 9:1. «La sabiduría edificó su casa,
labró sus siete columnas». Ahora vamos a ver en el capítulo 24:3:
«Con la sabiduría se edificará la casa y con entendimiento (prudencia)
se afirmará». El mismo capítulo, versículo 27: «Prepara tus labores
fuera, y disponlas en tus campos, y después edificarás tu casa».
En el capítulo 9 se nos dice que la sabiduría edificó su casa.
Ella labró las siete columnas. Sin embargo, cuando llegamos al
capítulo 24, el versículo 3 es la repetición de algo similar. Capítulo
24:27: «Prepara tus labores fuera, y disponlas en tus campos, y
después edificarás tu casa». Aquí nos habla de cómo la sabiduría
formó las siete columnas. Ella preparó sus labores fuera. Primero
preparación y después disponerlas en los campos y finalmente
la edificación de la casa.
Entonces, desde el capítulo 9 hasta el capítulo 24 forma
una unidad; después del capítulo 25 es otra unidad. Y si leemos
la Biblia cuidadosamente descubriremos que esa división es muy
clara. Entonces, desde el capítulo 9 al capítulo 24, en esta unidad,
está hablando de la edificación en el comienzo, y también
habla de la edificación al final. En el comienzo habla de siete
columnas y en el capítulo 24 cómo preparar esas siete columnas.
108
Primero prepara tus labores, luego disponlas (todo eso es obra
de la sabiduría), y finalmente edifica tu casa.
Desde el capítulo 9 hasta el capítulo 24 se nos da más información
acerca de las siete columnas. Primero, qué son las siete
columnas. Segundo, cómo el Señor preparó las siete columnas,
y después cómo las dispone. Desde el capítulo 9 hasta el
capítulo 24, se nos da mucha información acerca de estas siete
columnas. Las siete columnas representan los siete caracteres de
Cristo, porque columna significa algo que es estable, algo que es
capaz de soportar, que está siempre allí. Es un tipo del carácter.
Buscar esas siete columnas significa buscar siete caracteres,
y esos deben ser los caracteres de Cristo. Ahora, ¿dónde podemos
hallar esas siete columnas? Claro, uno puede adivinar;
yo creo que hay muchos eruditos de la Biblia que intentan hacer
todos esos tipos de adivinación; algunas personas intentan leer
otras partes de la Biblia. Pero ¿qué son esas siete columnas?
Al leer el contexto cuidadosamente, descubrirás que las
siete columnas ya están allí. Es así que uno estudia la Biblia: Debemos
pedir que la palabra de Dios explique la palabra de Dios.
No llegues a la conclusión tan rápidamente, tienes que leer el
texto con mucho más cuidado. Una, dos, tres veces, y entonces, a
partir de la estructura de la palabra de Dios, aquellas siete columnas
serán manifestadas.
Permítanme ayudarles a hacer ese trabajo. Vamos a empezar
con el capítulo 10. Vamos a buscar esas siete columnas, debe
existir alguna regla para encontrarlas. Muy interesante: si deseamos
definir esas siete columnas, la definición es dada desde
el capítulo 10 hasta el capítulo 21. Luego, los capítulos 22, 23 y
24 hablan de la preparación, hablan de cómo las columnas pueden
ser dispuestas. Esa es otra historia. Pero si quieres definir
las siete columnas, tienes que ser paciente, cuidadoso, y entonces
tienes que leer desde el capítulo 10 hasta el 21.
El paralelismo poético en Proverbios
Al leer esos capítulos descubriremos algo muy interesante.
Ya hemos hablado de la poesía de los hebreos; pues bien, desde
el capítulo 10 hasta el 21 es poesía hebrea típica. Ya hemos
mencionado que el énfasis en la poesía hebrea es la rima de los
pensamientos, no la rima de las palabras. Entonces, aunque no
sepamos bien el idioma hebreo, podemos apreciar esa poesía. Es
la única poesía que puede ser entendida en todos los idiomas.
109
Cuando traducimos en diferentes idiomas, las palabras son
distintas. Si uno conoce una rima en inglés, al traducirla, va a
perder la rima. Sin embargo, en la Biblia la hermosura de las
poesías, la simetría, está en los pensamientos. Aquí tenemos dos
frases que son paralelas. Ahora, en esas dos oraciones encontraremos
una simetría de pensamientos.
Vamos a abrir en el salmo 19 otra vez. Salmo 19:1 «Los
cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus
manos». Aquí hay dos oraciones paralelas. Y descubriremos algunas
correspondencias entre ellas; eso que llamamos simetría,
y esa simetría significa rima, por ejemplo: ‘cielos’ corresponden
a ‘firmamento’, ‘cuentan’ corresponde a ‘anuncian’, y ‘gloria de
Dios’ corresponde a ‘la obra de sus manos’. Ese tipo de poesía se
llama paralelo, son paralelos el uno al otro. El significado es el
mismo: cielo significa firmamento, cuentan significa anuncian,
gloria de Dios significa obra de sus manos.
Entonces, ¿por qué a veces Dios nos da tal poesía? Porque
a través de esta poesía descubriremos algunas definiciones. Por
ejemplo, si no sabes lo que significa ‘cielos’, aquí ‘cielos’ corresponden
al ‘firmamento’, entonces ahora sabes, cielos significan
simplemente firmamento. Si no sabes qué significa la palabra
‘cuentan’, de esta estructura sabrás que ‘cuentan’ significa ‘anuncian’.
Ese es un tipo de poesía.
Déjenme darles otra ilustración: Mateo capítulo 6. En la
oración de nuestro Señor, versículo 6:9: «Padre nuestro que estás
en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad,
como en el cielo, así también en la tierra.» Ahora, esta es una
poesía en hebreo. Es verdad que ha sido escrita en griego, pero
cuando él habló esa oración, él habló en hebreo, entonces los
eruditos bíblicos descubrieron que eso era un poema.
Entonces, a partir de esa estructura de paralelismo somos
capaces de definir qué es el reino de los cielos. Entonces, ¿qué es
el reino de los cielos? Vamos a leer cuidadosamente: «Padre nuestro
que estas en los cielos, santificado sea tu nombre». Aquí dice «Padre
nuestro que estás en los cielos». La Biblia no dice «Padre celestial
», dice: «Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu
nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad». Ahora, es interesante
porque, luego de «Padre nuestro que estás en los cielos», dice
«Venga tu reino». Entonces ese «reino es el reino de los cielos»,
porque dice «tu» reino, significa el reino del Padre.
Ahora, ¿dónde está nuestro Padre? En los cielos, o sea ese
110
es el reino de los cielos, según la palabra de Dios. ¿Ven eso? Este
reino es el reino del Padre. O sea, «Venga tu reino». Ahora, ¿cómo
definimos el reino? Entonces dice: «Hágase tu voluntad, como en el
cielo, así también en la tierra». Ahora entendemos, en los cielos la
voluntad de Dios ha sido hecha sin impedimento. O sea, en los
cielos sin duda la voluntad de Dios es hecha.
Pero, ¿qué es el reino de los cielos? O sea, «así en la tierra
como en el cielo». Ahora, por causa de Satanás la voluntad de Dios
no puede ser hecha en esta tierra; el enemigo de Dios se opone.
Así que, ¿qué es el reino de Dios? El reino de Dios es lo siguiente:
cuando la voluntad de Dios puede ser hecha en la tierra así
como en los cielos, eso significa «Venga tu reino».
Entonces, hermanos, ahora entienden cuando hablamos
«venga tu reino», significa la venida del reino de los cielos, y si
sigues leyendo, significa que si viene el reino, entonces Su voluntad
será hecha en la tierra así como es hecha en los cielos.
Ahora, cuando la Biblia habla del reino de los cielos habla
acerca de los cielos y la tierra. «Cielo» está en los cielos, la voluntad
de Dios es hecha allí, no es de sorprenderse, no es necesario
orar, ya está allá. Sin embargo, hay que orar para que «venga Su
reino» a causa del enemigo. Ahora descubrimos que la voluntad
de Dios no puede ser hecha en esta tierra; entonces cuando viene
el reino, la voluntad de Dios será hecha en la tierra como es hecha
en los cielos. Cuando eso pase, ahora sabes, tenemos cielo en
la tierra. Sí, tú estás en la tierra, sin embargo, al mismo tiempo
estás en el cielo.
En la persecución en China hubo una revuelta, y muchos
misioneros fueron perseguidos. En una oportunidad, la nuera
de Hudson Taylor mencionó que durante cuatro días ellos estuvieron
en gran sufrimiento. ¿Por qué? Porque casi fueron capturados,
estuvieron en peligro de perder sus vidas. Más tarde, cuando
la nuera de Hudson Taylor se acordaba de esa experiencia,
dijo: «Durante esos cuatro días en que sufrimos tanto, no podíamos
decir si estábamos en el cielo o en la tierra». Eso se llama
«reino de los cielos». Ellos estaban sufriendo en esta tierra, sin
embargo estaban como en los cielos.
Esta es la definición que nos es dada por la poesía. Entonces,
si quieres conocer las siete columnas, de la misma forma. Sin
embargo, hay una variedad en las poesías. Vamos a ver otro ejemplo.
Proverbios 10: «El hijo sabio alegra al padre, pero el hijo necio es
tristeza de su madre». Aquí también tenemos dos frases paralelas,
111
pero las llamamos un antiparalelismo. ¿Por qué? Porque aquí tenemos
que ‘sabio’ contrasta con ‘necio’, ‘alegría’ con ‘tristeza’ y
‘padre’ con ‘madre’. Entonces lo llamamos antiparalelismo, porque
en estas dos oraciones uno encuentra un contraste.
Otra vez, en este contraste conocemos alguna definición.
Por ejemplo, si no sabes lo que es tristeza, pero sabes qué es el
contraste de alegría, entonces descubres algo. A eso se llama
antiparalelismo.
Si leemos desde el capítulo 10 hasta el 21 encontramos una
pareja de oraciones como esas, o gemelas. Si leemos desde el
capítulo 10 hasta el 21, encontramos que está lleno de esas parejas
de pensamientos, y en cada una hay un contraste.
Vamos a leer algunas, por ejemplo: «Los tesoros de maldad
no serán de provecho; mas la justicia libra de muerte.» «Jehová no dejará
padecer hambre al justo; mas la iniquidad lanzará a los impíos». «La
mano negligente empobrece; mas la mano de los diligentes enriquece.»
La mano de los diligentes, contra la de los negligentes; pobre
contra rico. «El que recoge en el verano es hombre entendido; el que
duerme en el tiempo de la siega es hijo que avergüenza».
¿Ven eso? Yo no conozco la lengua hebrea; sin embargo,
aquí vemos poesía, porque conocemos los pensamientos. Podemos
tener distintas traducciones, aun en inglés, pero el pensamiento
es el mismo, y encontramos este antiparalelismo. Y vamos
a proseguir leyendo, por ejemplo, el versículo 7: «La memoria
del justo será bendita; mas el nombre de los impíos se pudrirá».
Entonces, si sigues leyendo hasta el capítulo 21, cuando
llegamos al capítulo 22, cambia la estructura. ¿Por qué es así? De
alguna forma, el Espíritu Santo nos está dando una pista, si deseas
encontrar los tesoros de las siete columnas, deben estar aquí.
Por medio de esa estructura de paralelismo o antiparalelismo
descubrirás algunas definiciones, y ellas se iluminarán unas a
otras, y se explicarán unas a otras. Y eso es lo que estamos haciendo
ahora. Entonces, si empiezas a hacer eso, puedes estar
seguro de que esas siete columnas significan siete caracteres, que
están escondidos en esos capítulos.
La formación del carácter
Antes de proseguir, descubrimos que como en el versículo
7: «La memoria del justo será bendita; mas el nombre de los impíos
se pudrirá». Aquí habla acerca de justo, aquí también se habla de
los impíos. ¿Quién es el justo? Un hombre de justicia. ¿Quién es
112
el impío? El hombre de impiedad. Ahora, alguien puede ser ocasionalmente
justo o impío; sin embargo, el pasaje leído nos habla
de alguien que actúa siempre según el principio de la justicia.
¿Cómo llamamos a eso? ‘Ése es un hombre de justicia’, o
‘Ése es un hombre impío’. Ahora recordemos 1ª de Corintios capítulo
5, cuando Pablo dijo: «Hay que echar fuera de la iglesia a
tales personas». Hay que ser muy cuidadoso. Uno tiene que echar
fuera a alguien que es adúltero. ¿Qué significa eso? Significa que
no es alguien que ha cometido el pecado por un accidente, sino
alguien que ha hecho del adulterio una costumbre. Él debe ser
echado fuera de la iglesia. ¿Ven eso, hermanos?
Cuando uno lee esta parte de la Biblia, no significa que
cuando alguien fracasa tiene que ser echado fuera inmediatamente.
La Biblia es muy cuidadosa para decir que para algunas
personas el adulterio se convirtió en un hábito. Vamos a leer esa
parte cuidadosamente. 1ª Corintios 5:10: «Los fornicarios, idólatras,
o avaros, o ladrones». En el griego esto significa que estas personas
cometieron todos estos pecados y aquello ya se convirtió
en su costumbre. Ellos deberían ser echados fuera. Eso es lo que
dice la Biblia.
Ahora, si echamos fuera a alguien que cometió el pecado
sin querer, entonces nadie podría estar ante la mesa del Señor,
especialmente en Estados Unidos. Si conocemos la situación en
Estados Unidos, si seguimos esta palabra, si la tomamos de manera
muy rígida, entonces estamos en problemas. Cuando Pablo
dice eso, significa alguien que es fornicario. Siempre que uno
piensa en él o ella, esa es su costumbre, él vive en adulterio, entonces
hay que poner a ese hombre fuera de la iglesia. Cuando
llegamos al libro de Proverbios, es lo mismo, descubrimos al
impío, descubrimos al justo, descubrimos al diligente, que significa
alguien que es diligente todo el tiempo, no una vez u otra.
La hermana Barber ayudó mucho al hermano Nee. Cada
día ella estaba despierta a las 4 de mañana; era una persona diligente.
Era tan diligente, que cada mañana se despertaba muy
temprano para estudiar la Biblia.
Hubo un ingeniero que amaba tanto al Señor, que quería
ser un hombre diligente, pero no era capaz de levantarse temprano.
Entonces inventó una máquina que cuando tenía la frazada
sobre su cuerpo, había un cable con las cuatro puntas de su
frazada y puso un mecanismo en el techo, con una rueda, y tenía
este cable conectado con la rueda y la otra punta del cable estaba
113
conectado con el despertador, y cada mañana a las 5 de la mañana,
cuando el despertador sonaba, entonces la frazada se levantaba,
y él tenía que levantarse. Entonces, nosotros llamamos a
ese hombre un hombre diligente.
No llames diligente a alguna persona que se despertó temprano
porque cambió su horario después de un viaje, y entonces
se despertó temprano, porque eso ocurrió una vez y eso no es
diligencia. Es lo mismo con los perezosos. Algunas personas tienen
la costumbre de ser perezosos, no sólo ocasionalmente.
Algunas veces, especialmente después que has estudiado
mucho, que no has dormido por muchos días, después de los
exámenes vas a dormir toda una noche. Esa no es una persona
perezosa; ocasionalmente sí. Sin embargo, hay muchas personas
que duermen todo el tiempo, esos son perezosos.
Hablando del justo, cuando la justicia es una costumbre,
un hábito, esa justicia ya es un carácter. Es por eso que la Biblia
dice ‘el justo’. El hombre de justicia significa que la justicia está
siempre allí. De esta forma eres capaz de identificar esos caracteres.
Pienso que es muy sencillo, déjenme explicarlo.
Utilizando el computador
Ya que muchos de ustedes conocen muy bien el computador,
ahora podemos hacer un ejercicio muy importante. No ahora,
sino después de la conferencia, si el Señor te da la carga, tú
puedes utilizar el computador para estudiar esta parte de la Biblia.
Por ejemplo, si encuentras la palabra «justicia», eso es de
hecho uno de los caracteres; entonces usas el computador para
reunir todos los versículos relacionados con justicia. Vas a tener
toda la justicia en una columna.
Ahora, a causa del contraste, pones también al impío en
otra columna. Entonces vas a otro carácter y otra vez pones todos
los versículos juntos. Por ejemplo, «diligencia» es uno de los
caracteres, y la «pereza» es otro carácter; entonces puedes poner
uno al lado del otro. Supongamos que encuentras siete caracteres,
entonces tendrás catorce columnas.
Ahora vas a estudiar todos los caracteres en la misma columna
y permite que el Espíritu Santo te explique. No intentes
definir justicia; sin embargo, cuando leas todos los versículos de
cada columna, tus ojos se van a abrir. Pero me refiero sólo a los
capítulos del 10 al 21. En el comienzo eso es suficiente. Entonces
descubrirás siete caracteres cuando termines esa tarea, luego in114
tenta ampliar tu estudio. Pon todos los versículos de Proverbios
acerca de la justicia en la misma columna, no te limites al capítulo
10 al 21, sino desde el capítulo 1 hasta 31. Entonces ahora tienes
una tabla mayor.
Del mismo modo, ahora puedes leer todos los versículos
donde es mencionada la justicia, todos sobre ‘impíos’, todos sobre
‘perezoso’, todos sobre ‘diligente’. Tendrás todo el libro de
Proverbios en tus manos. Y cuando termines esa tarea, puedes
ampliarla; puedes tomar toda la Biblia, sacar todo lo que se refiere
a justicia y ponerlo en la misma columna, y entonces sabrás
como la palabra de Dios explica la palabra de Dios.
Yo pienso que este es un programa muy interesante. Si
uno conoce los computadores, usa la técnica de «copiar y pegar
». Es muy sencillo. Ahora, si tú no sabes de computadores,
todavía puedes hacer eso. Trata de obtener 10 Biblias, o haz una
copia del libro de Proverbios 10 veces, entonces tú usas tu tijera
para cortar y pegar, entonces vas a organizar todo junto. Ahora,
si uno conoce los computadores puede emplear colores distintos
para caracteres distintos, y así es mucho más fácil para estudiar.
Los siete caracteres
Entonces, intentemos comenzar por el capítulo 10. Vamos
a pasar muy rápidamente, y buscar los siete caracteres. Luego
en tu casa podrás hacer el ejercicio de manera más completa.
Vamos a empezar en Proverbios 10:2: «Los tesoros de maldad no
serán de provecho; mas la justicia libra de muerte».
En el versículo 2 encontramos un carácter llamado ‘justicia’.
En el versículo 4: «La mano negligente empobrece; mas la mano
de los diligentes enriquece». Ahora, «diligente» es otro carácter.
Versículo 9: «El que camina en integridad anda confiado; mas el que
pervierte sus caminos será quebrantado». Integridad o rectitud aquí
es otro carácter. Versículo 12: «El odio despierta rencillas; pero el
amor cubrirá todas las faltas». Aquí descubrimos «amor», otro carácter.
Versículo 18: «El que encubre el odio es de labios mentirosos; y
el que propaga calumnia es necio».
Los labios mentirosos se encuentran con honestidad, aquí
descubrimos otro carácter que es la honestidad o la verdad.
Si leemos el vs. 19: «En las muchas palabras no falta pecado:
Mas el que refrena sus labios es prudente». Ahora hermanos, otro
carácter: Aquel que refrena sus labios –dominio propio– eso está
en todo el capítulo 10, entonces tenemos 6 caracteres. Y ahora
115
llegamos al versículo 11:2: «Cuando viene la soberbia, viene también
la deshonra: Mas con los humildes es la sabiduría».
Entonces descubrimos el último, la humildad. Ahora, si
sigues leyendo descubrirás que los siete caracteres o virtudes se
repiten una vez y otra vez, ya sabemos ahora que esas son las
siete columnas. Si quieres estar muy seguro de si eso está correcto
o no, esas siete columnas no están escondidas lejos del capítulo
9. Si leemos cuidadosamente del capítulo 10 hasta el capítulo
21 tendremos más conocimiento acerca de las siete columnas.
Son distintos puntos de vista a través de los cuales puedes mirar
las siete columnas. Es por eso que el Espíritu Santo va a usar
todo el camino desde el capítulo 10 hasta el capítulo 21 solamente
con ese propósito: que descubras las siete columnas.
Ahora, ¿qué representan esos siete caracteres de Cristo?
Justicia, diligencia, rectitud, amor, humildad, verdad, honestidad
y dominio propio. Esas son las 7 columnas que la sabiduría
intenta labrar de aquella roca, porque todos pertenecen a la misma
roca. Cristo es la roca, y esa roca representa la Sabiduría. Sin
embargo, de esta roca él labrará siete columnas, así que primero
debemos saber qué son las siete columnas.
Vamos a intentar estar seguros que este hecho es correcto.
Tenemos que encontrar otro lugar en la Biblia en que también
hable de las siete columnas; entonces, estaremos seguros de que
estamos en el camino correcto.
Veamos a Santiago 3: 16: «Porque donde hay celos y contención,
allí hay perturbación y toda obra perversa». Si uno cuenta aquí,
va a encontrar siete aspectos de la sabiduría muy claros y eso
nos hace acordarnos de las siete columnas. Vamos a leerlas una
a una, primeramente pura, pacífica, amable, llena de misericordia
y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Ahora,
hermanos, encontramos que justicia corresponde a sabiduría, diligencia
corresponde a buenos frutos, humildad corresponde a
amable, dominio propio corresponde a pacífica, amor corresponde
a lleno misericordia, y honesto corresponde a sin hipocresía.
Ahora, hermanos, del capítulo 10 hasta el 21 de Proverbios,
finalmente descubrimos los siete caracteres o las siete columnas.
Todos pertenecen a la naturaleza de Cristo: humildad,
amor, diligencia. Todo eso es obtenido de la vida de Cristo. Aquel
que es justo es un hombre sabio, aquel que es diligente es un
hombre sabio, alguien que es perezoso es una persona necia.
Ahora, si nosotros respondemos al llamado de la Sabidu116
ría, Cristo va a edificar su carácter en nosotros. En el libro de
Proverbios, cuando leemos cuidadosamente desde el capítulo 10
al capítulo 21, se repiten una y otra vez estas siete columnas, y
nosotros deberíamos conocerlas. Con estas siete columnas, la casa
de la Sabiduría es edificada.
Entonces vamos delante del Señor; vamos a tener un corazón
delante del Señor. Es necesaria toda una vida, porque antes
que tal carácter se haya formado debemos permitir que el Señor
tenga su tiempo para que la naturaleza se convierta en carácter.
Tenemos un tiempo largo, porque hoy ustedes están en la mañana
de su vida. Si dices al Señor: «Estoy dispuesto a entregar mi
vida», permitirás que el Señor tome el tiempo más largo de tu
vida, así tempranamente uno de esos caracteres va a ser formado
en tu vida. No es una cosa que viene y va. En lo que se refiere
a naturaleza lo tenemos todo, pero no es sólido; por tanto, no es
algo estable, no va a causar ninguna impresión. Por ejemplo: si
somos hombres de justicia o damos la impresión de que somos
humildes, esa humildad debería pertenecer a Cristo.
Hermanos, es necesario el tiempo para que el Espíritu Santo
desarrolle esa naturaleza en nosotros. Solamente con el carácter
así formado, las personas verán la hermosura y gloria de Cristo
manifestarse en ti y en mí, y eso se llama testimonio. ¿Cuándo
hablamos de testimonio? ¿Cuándo tenemos un testimonio en la
universidad? Cuando vives aquella vida de paz, amor, humildad,
inteligencia, y las personas saben que eres diferente. Pero
eso no es suficiente; es necesaria toda tu vida, como niños, como
padres, después como obreros, como trabajadores en alguna empresa,
y en cada oportunidad. Ahora estás en las manos de la
Sabiduría. Así como una piedra en las manos de Miguel Ángel,
da a Miguel Ángel el tiempo para que trabaje profundamente,
al final de tu vida descubrirás una obra maestra de la Sabiduría.
Eso es tu testimonio.
La justicia
Hermanos y hermanas, por eso es que este libro es tan
importante para nosotros. Antes de dar la conclusión, me gustaría
hablar un poco acerca de las siete columnas. Espero que me
sigan porque lo haremos rápidamente.
Algunos versículos acerca de las siete columnas, por ejemplo
Proverbios capítulo 8, versículo 8. «Justas son todas las razones
de mi boca; no hay en ellas cosa perversa ni torcida.»
117
Aquí encontramos justicia. Versículo 16: «Por mí dominan
los príncipes, y todos los gobernadores juzgan la tierra». Versículo 20.
Caminos de justicia. «Por vereda de justicia guiaré, por en medio de
sendas de juicio». Proverbios 4:18: «Mas la senda de los justos es como
la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto».
Vemos que la justicia es uno de los caracteres y si andamos
en el camino de la justicia entonces veremos que algo se va
a encender. Es como la luz de la mañana que va en aumento; o
sea, esa luz de la aurora va aumentando su brillo cada vez más.
Aquí vemos desde la naturaleza hasta que ésta se forma en carácter
«hasta que el día es perfecto». ¿Qué quiere decir esto? En
la vida de un hombre justo no se pone el sol. Normalmente vemos
el nacimiento del sol y la puesta del sol, pero con los cristianos,
y más, con los justos, descubrirás que en el mediodía, en el
punto más brillante, tienen la plena medida del sol. La plena
medida del sol uno la experimenta solamente al mediodía. En el
comienzo, nosotros somos justos como Cristo es justo; sin embargo,
con una capacidad pequeña. Pero cuando la sabiduría está
trabajando en nuestras vidas, nuestra justicia va crecer, y finalmente
descubrirás que alcanzaste la plena medida de Cristo.
Entonces, es muy claro. La justicia es uno de los siete caracteres.
Capítulo 16, versículo 8. «Mejor es lo poco con justicia que
la muchedumbre de frutos sin derecho.» Versículo 31. «Corona de honra
es la vejez que se halla en el camino de justicia».
Amor o benignidad
Versículo 21. «El sabio de corazón es llamado prudente, y la
dulzura de labios aumenta el saber». Ahora, el segundo carácter es
amor o benignidad. Capítulo 3 versículo 3. Ese es amor. «Nunca
se aparten de ti la misericordia y la verdad; átalas a tu cuello, escríbelas
en la tabla de tu corazón».
Capítulo 25 versículo 21. «Si el que te aborrece tuviere hambre,
dale de comer pan, y si tuviere sed, dale de beber agua...». Ustedes recuerdan
que Pablo citó ese versículo en Romanos, y esto nos recuerda
el Sermón del Monte, porque el amor aquí es un amor perfecto.
Si alguien ama solamente a los amigos, este no es un amor
perfecto. Es muy fácil amar a los amigos, pero el amor del Padre
es muy diferente; él hace que su sol brille sobre los malos y sobre
los buenos; él manda su lluvia a los justos y a los injustos.
Si tú amas a tus amigos es amor; pero no es el perfecto
amor, no es el amor al que se refiere aquí. Cuando el amor es una
118
de las columnas siempre es un amor perfecto. ¿Amas a tus amigos,
a tus hermanos? También ama a tus enemigos. Cuando oras
por tus enemigos, cuando ofreces la otra mejilla, cuando caminas
la otra milla, cuando das tu túnica, amas con amor perfecto.
Por eso Jesús dijo: «Sed perfectos como vuestro padre celestial
es perfecto». ¿Qué significa esto? Él no dijo: ‘Sed santos como vuestro
Padre es santo’. Hay que leer el contexto. Aquí no se habla de
perfección, se habla del amor perfecto. El Padre Celestial ama a
sus amigos y también a sus enemigos, ese es amor perfecto y
deberías ser perfecto como tu Padre celestial. No en santidad,
pero sí en amor puedes llegar a eso. Ora por tus enemigos, ama
a tus enemigos. Este es el amor perfecto.
Cuando lees Proverbios, ves el carácter que la Sabiduría
quiere formar en ti y en mí. Cuando esto ocurre, es una obra
maestra. Piensen esto: somos llenos de odio, llenos de amargura.
Cuando alguien hizo 10 cosas buenas para ti y te ofende sólo
una vez, siempre lo vas a recordar. ¿Por qué? Porque estamos
llenos de amargura. Pero gracias a Dios, algún día será diferente,
cuando seamos hijos de la sabiduría. Él desea transformarnos
en columnas de la sabiduría.
La humildad
Proverbios 3:34: «...ciertamente él escarnecerá a los escarnecedores
y a los humildes dará gracia». Hermanos, si uno desea
recibir la gracia hay un secreto: la humildad. Este es un carácter
que Dios va a trabajar en nuestros corazones.
Proverbios 18:12. «Antes del quebrantamiento se eleva el corazón
del hombre, y antes de la honra es el abatimiento». La elevación
siempre está conectada con la caída y la humildad siempre está
conectada con la honra. Cuanto más bajo llegues, más elevado te
encontrarás. Esta es una paradoja. Si estudias la Biblia, especialmente
los 4 evangelios, conocerás qué es la humildad.
Proverbios capítulo 22 versículo 4: «Riquezas, honra y vida
son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová.» Aquí vemos
la humildad conectada con riquezas honra y vida – riqueza
aquí incluye riquezas materiales. Como cristianos no debemos ser
pobres; sin embargo, tienes que ser humilde. Según la palabra de
Dios, la humildad está conectada con las riquezas, las riquezas
materiales y también las riquezas espirituales. Honra significa
éxito. Muchas personas son tan soberbias, por eso ellas caen antes
de alcanzar su éxito. Y también está conectado con vida.
119
Ahora, ¿qué es la humildad? Humildad no significa que
te mires a ti mismo como inferior: humildad significa que no te
mires a ti mismo. Había un gusano que tenía 100 pies y un día él
pensó: ‘Yo tengo 100 pies, ¿cuál pie debo mover primero para
empezar a caminar?’. Y cuando empezó a pensar eso, dejó de
moverse. Solamente cuando el sol se levantó, cuando él vio la
gloria del sol, dejó de mirarse a sí mismo, y entonces empezó a
moverse. La humildad no es mirarte a ti mismo como inferior.
No, cuánto más te mires a ti mismo, más orgulloso te vuelves, y
vas a decir no hay nadie tan humilde como tú. Esa es otra forma
de soberbia, pero cuando miras a Cristo que es nuestra sabiduría,
cuando no estamos centrados en nosotros mismos, cuando
nos centramos en Cristo, entonces nos volvemos humildes. Este
es otro carácter.
Rectitud, integridad
Ahora, rectitud, integridad o perfección. «Aun el muchacho
es conocido por sus hechos, si su conducta fuere limpia y recta»
(20:11). Pienso que no es una buena traducción. Voy a decirles lo
que esto significa. Si quieres ver algo real, mira a un niño. Cuando
es viejo, se vuelve muy complicado; se pone una máscara, ya
no es real. A veces está lleno de amargura; sin embargo, sonríe.
Cuando alguien envejece, nadie puede ver su verdadero color;
pero cuando miras a un niño, ves algo muy real, sin fingimiento.
Si observas lo que un niño hace, descubrirás pureza, rectitud.
Ese es el significado de rectitud: algo que proviene de dentro
y no algo que vino de fuera. Si tú no estás contento dirás:
«No estoy contento», no finges. Si sonríes, entonces pones una
máscara. Cuando se habla de rectitud, es algo que proviene de la
vida de Cristo, sin fingimiento. Es muy puro, no es torcido, es
recto. Es la persona real, sin fingimiento, es quien es realmente.
Aquí descubrimos el significado de rectitud. Ser recto significa
ser santo, íntegro, puro. Porque eso es exactamente lo que
es la vida de Cristo. Entonces, en el capítulo 20, versículo 11,
aparece que uno de los caracteres de Cristo es la rectitud. ¿Qué
significa eso? Significa que es puro, santificado, santo.
Ahora entendemos: cuando hay un carácter que es recto,
habla del verdadero color. Cuando alguien tiene salud, uno mira
su rostro y ve que es realmente saludable. Si alguien está enfermo,
podemos ver en su rostro que está enfermo. Ese es otro carácter.
120
Capítulo 21 versículo 8: «El camino del hombre perverso es
torcido y extraño; mas los hechos del limpio son rectos». He aquí el
recto. Capítulo 4 versículo 11: «Por el camino de la sabiduría te he
encaminado, y por veredas derechas te he hecho andar». El camino de
la sabiduría es el camino del recto. Capítulo 11, versículo 3: «La
integridad de los rectos los encaminará; pero destruirá a los pecadores
la perversidad de ellos.»
Verdad u honestidad
Ahora vamos a otro carácter llamado verdad u honestidad.
Capítulo 3:3: «Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad;
átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón». Dos cosas
en tu cuello, misericordia, que significa amor. Pero cuando amamos
nunca sacrificamos la verdad, nunca fingimos.
Veamos ahora el capítulo 11, versículo 13: «El que anda en
chismes descubre el secreto; mas el de espíritu fiel lo guarda todo».
Capítulo 12, versículo 22: «Los labios mentirosos son abominación a
Jehová; pero los que hacen verdad son su contentamiento».
¿Cómo alguien conoce que un hombre hace la verdad?
Algunas personas dicen que la honestidad es la mejor política.
Para algunos, la honestidad es sólo una política. Pero para los
cristianos, la honestidad es su naturaleza. No sólo una política,
sino la mejor naturaleza. Entonces, ¿cómo saber si alguien es
honesto o no? Sus labios lo declararán.
Si prestas atención a tu modo de hablar, sabrás si eres una
persona honesta o no. A veces exageramos, o hablamos palabras
de más; pero hermano, si quieres estar delante del Señor, debes
invertir a lo menos cinco años en tu vida sólo para que el Espíritu
Santo trate tu vida. Si no puedes controlar tu lengua, no puedes
controlarte a ti mismo, y entonces el Espíritu Santo no puede
controlarte a ti. Este es uno de los caracteres más importantes.
A algunas personas les gusta hablar y hablar y hablar. ‘Estoy
hablando verdad; de hecho, he hablado sobre la debilidad
del hermano, pues tengo que ser veraz’. ¡No, hermanos! Ese no
es el carácter del que estamos hablando. El amor cubre. Cuando
ese carácter se ha desarrollado, serás hombre de pocas palabras,
hablarás palabras exactas. ¡Cuidado! Aquí la Biblia nos dice que
toda palabra ociosa será repetida delante del trono de Cristo.
Los cristianos no deben hablar palabras ociosas, frívolas.
Las palabras ociosas tienen algo de verdad, pero eso no significa
que debes hablarlas. Si hablas de una persona o de otra persona,
121
aunque sea todo verdad, tal vez no debemos decirlo. Cuando lo
dices, son palabras ociosas. Las palabras ociosas incluyen palabras
que están relacionadas con la verdad, pero si es una persona
honesta, si es una persona veraz, respetará la dignidad de
otras personas, respetará los secretos de las personas. Si hablamos
lo secreto de las personas, estaremos diciendo la verdad,
pero serán palabras ociosas.
Ahora, uno nunca hablará una palabra una sola vez, pues
tendremos que repetirla delante del trono de Cristo. Ese es el
carácter que el Señor tiene que formar en ti y en mí.
Diligencia
Luego, encontramos la diligencia como otro carácter. A leer
todo el libro de Proverbios descubrirás que es una característica
muy importante.
Dominio propio
Finalmente, el dominio propio. Veamos sólo un versículo,
Proverbios 16:32: «Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el
que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad.»
Hermanos, ¿ven eso aquí? «Mejor es el que tarda en airarse
que el fuerte». Eso es dominio propio. «...y el que se enseñorea de su
espíritu, que el que toma una ciudad». Entonces, este hombre es un
vencedor.
122
123
7
LA CASA DE LA SABIDURÍA
“También estos son proverbios de Salomón, los cuales copiaron los varones de
Ezequías, rey de Judá” (Prov. 25:1).
Vemos aquí algo interesante: cuando leemos desde el capítulo
25 hasta el capítulo 29 de Proverbios, descubrimos que
éstos también son proverbios de Salomón; sin embargo, ellos
pertenecen a una categoría muy específica.
Ahora podemos ver que desde el capítulo 10 hasta el capítulo
24 forman una unidad. Ellos son proverbios de Salomón.
Pero desde el capítulo 25 hasta el capítulo 29 forman otra unidad.
También son proverbios de Salomón, pero son muy especiales,
son muy diferentes.
Es por eso que cuando queremos dividir el libro, si deseamos
un bosquejo, vemos que los ocho primeros capítulos forman
una unidad. Desde el capítulo 10 hasta el capítulo 24 otra
unidad, y dentro de estos quince capítulos, los primeros once
capítulos también son una unidad menor, los cuales son desde
el capítulo 10 hasta el capítulo 21, donde encontramos la definición
de las siete columnas. Pero en los otros tres capítulos vemos
cómo la Sabiduría preparó esas siete columnas.
Entonces llegamos al capítulo 25. De allí hasta el capítulo
29 también son proverbios de Salomón, pero con una característica
muy definida. La Biblia nos dice que estos proverbios fueron
copiados por los varones de Ezequías, rey de Judá.
124
Ustedes saben que Ezequías fue uno de los reyes de Judá,
que se sentó en el trono de David. Aquí leemos los proverbios de
Salomón, que fueron copiados por los varones de Ezequías. Estos
hombres vivían en el palacio, y de alguna forma ellos copiaron
los proverbios para suplir la necesidad del palacio. Ahora,
cuando los príncipes nacieron, ellos necesitaban proverbios porque
tarde o temprano estarían en el trono de David.
Estos príncipes y princesas pertenecían al palacio, ellos
debían saber cómo actuar, cómo comportarse, y aquí hay sabiduría
para los príncipes, para las princesas. Si uno vive en un
palacio, tienes una manera real de vivir, una manera en que la
realeza debe vivir, hay nobleza en todo. Es distinto a las personas
comunes. Si uno vive de esa manera, entonces las personas
dirán: ‘Esta persona vive como un rey, o como una reina’, todo
es noble, está sobre la media, nada común.
Es por eso que uno descubre que estos proverbios nos van
a elevar a la posición de reyes. No sólo vida, sino vida con nobleza;
no es solamente justicia, sino que detrás de esa justicia uno
ve la nobleza. No solamente diligencia, sino también nobleza.
Por detrás del dominio propio uno también ve nobleza.
En esta ocasión no me atrevo a preguntarles: ‘¿Durmieron
bien anoche?’. Sé muy bien que la última noche de la conferencia
los jóvenes no duermen bien. Es la última noche antes de
despedirse y les gusta disfrutar de la conversación, aunque sabían
que a las diez de la mañana todos debían estar aquí. Entonces,
quien quiere levantarse temprano debe acostarse temprano.
Es imposible quemar una vela por ambos lados. Si te acuestas
tarde y te levantas temprano entonces estás quemando tu
vela por ambos lados. Pero no puedes evitar eso, ya que, probablemente,
ésta sea la última ocasión en que podamos conversar,
y todavía hay tantas palabras que decir. Entonces uno no puede
controlarse a sí mismo, algunos pueden dormirse muy tarde, a
las dos de la mañana o incluso a las cuatro de la mañana. ¿Cuál
es el problema involucrado en esto? El dominio propio.
El dominio propio es uno de los siete caracteres. Ahora,
yo no me atrevo a decir que ustedes no tienen dominio propio,
porque probablemente esto es ocasional, es una excepción. Creo
que ustedes en muchas otras ocasiones tienen dominio propio:
cuando estudias, cuando te acuestas temprano y te levantas temprano.
Ahora, cuando un hermano está mirando un juego debiera
tener el control. Puede apagar la televisión o puede encender125
la. Uno descubre que su tiempo es muy limitado, si gastamos
mucho tiempo hablando con las personas palabras ociosas, entonces
inmediatamente te sentirás incómodo. Esto nos habla de
dominio propio.
Cuando alguien ejercita su dominio propio, entonces veremos
nobleza. Veremos que tiene dominio propio como el de
un rey. Hermanos y hermanas, la vida que nosotros tenemos es
una vida de reyes. Si ustedes son príncipes o princesas en el reino
de Cristo deberíamos actuar como reyes y reinas. Entonces
¿cómo uno debe vivir este tipo de vida? Necesita sabiduría. Para
eso tenemos, entonces, los proverbios de Salomón desde el capítulo
25 hasta el capítulo 29.
Ahora, ¿de qué tratan esos cinco capítulos?
Ya hemos mencionado que en los primeros ocho capítulos
encontramos la sabiduría; y en los demás, a los hijos de la sabiduría.
Desde el capítulo 10 hasta el 21, la definición de las siete
columnas. Desde el capítulo 10 hasta el 24 es la preparación para
las siete columnas, y ahora en el capítulo 25 hasta el 29, si uno
lee cuidadosamente, el Espíritu Santo nos habla cómo esas siete
columnas son formadas, de qué manera la naturaleza de Cristo
es desarrollada a través de la obra de la Cruz, y finalmente ella
se convierte en los caracteres de Cristo.
Entonces, el secreto de la formación de las siete columnas
nos es dado en estos cinco capítulos. ¡Cómo me gustaría que los
hermanos cuando estuviesen en sus hogares intentaran estudiar
esos cinco capítulos! Entonces seremos capaces de ver cómo el
Espíritu Santo está trabajando. Nuestro tiempo es muy limitado,
y no hay tiempo para entrar en detalles. Sin embargo, trataré de
mencionarlo rápidamente, y al pasar veremos cuánto podemos
recibir del Espíritu en estos capítulos.
Todos los secretos nos son dados en estas cinco líneas. Sólo
voy a mencionarlo. Ustedes necesitarán más tiempo para meditar
después. Primero, si deseamos estar en las manos del Espíritu
Santo, sabemos que nuestro Maestro es el alfarero y nosotros
somos el barro. Por la obra del Señor, el vaso será formado.
Visión
Ahora, para empezar la obra necesitamos cumplir ciertos
requisitos y esto nos es dado en el capítulo 29 verso 18: «Sin profecía
el pueblo se desenfrena; mas el que guarda la ley es bienaventurado.
» En inglés, ‘profecía’ equivale a ‘visión’. En otra traducción
126
dice «el pueblo se destruye» o ‘se desintegra’. Entonces, el primer
requisito para ser formado por las manos del Señor es que
necesitamos visión, necesitamos ver la voluntad Dios.
«La sabiduría edificó su casa». Entonces, necesitamos aquella
visión, y porque Cristo edifica su iglesia es que necesitamos
esas siete columnas. Ahora, para la formación de esas siete columnas
necesitamos ponernos en las manos de la sabiduría, y si
esto no ocurre, la obra del Espíritu Santo no va a empezar. Esto
es muy importante, permitir que él haga esto en nuestras vidas.
Necesitamos visión. Sin visión el pueblo se desintegra.
Ahora, la casa nos habla de unidad, si no tenemos visión el pueblo
simplemente se desintegra, porque es ella la que nos mantiene
juntos. ¡Cuán importante es la visión! Por medio de este maravilloso
libro hemos visto que la voluntad eterna de Dios es
que la sabiduría tiene un deseo, y nuestro Señor es aquel que es
mayor que Salomón. Hermanos y hermanas, ahora nos está llamando
no sólo como hijos de la sabiduría; él desea transformarnos
en columnas de la sabiduría. Así, acabamos de recordar el
primer punto.
El tiempo necesario
Segundo punto. Hay que permitir que el Espíritu Santo
tenga el tiempo necesario. Sin embargo, el Espíritu Santo te respeta
tanto que para él tu tiempo es tuyo y no va a tocar tu tiempo
sino sólo hasta que un día tú digas: «Señor, yo te entrego mi
tiempo, yo someto toda mi vida en tus manos, puedes usar cada
minuto, puedes usar cada hora».
Para que la naturaleza se convierta en carácter se necesita
tiempo, no sólo un año o dos años, sino muchas veces es necesario
muchos y muchos años. Por ejemplo, con el apóstol Pablo, el
Espíritu Santo usó 22 años para que él pudiese ser usado. Sólo
después de 22 años, Pablo se convirtió en un instrumento muy
útil en las manos del Señor. Si los hermanos estudian su Biblia,
deberán ver que los primeros once años en la vida de Pablo son
de silencio; él estaba en el desierto, escondido.
Pero durante aquellos once años el Espíritu Santo estuvo
trabajando en Pablo. Hablando estrictamente, si finalmente Pablo
salió y predicó el evangelio, ¿por qué tuvo que esperar once
años? Él tenía muchos dones, no debería haber desperdiciado su
tiempo. Sin embargo, Pablo estaba dispuesto a entregar aquéllos
once años al Señor, como si no estuviera haciendo nada, como si
127
estuviera esperando algo. Porque Pablo sabía muy bien que, antes
que él pudiese trabajar para el Señor, él mismo debía ser tratado
por el Señor.
Si el tiempo estuviera siempre en las manos de Pablo, entonces
él sería el maestro de su propio tiempo. Sin embargo, él
perdió eso, dio ese tiempo al Señor y esos son sus primeros once
años. Pero fueron necesarios otros once años para que Pablo pudiese
escribir el libro de Romanos, 1ª y 2ª a los Corintios, y
Gálatas. Luego él llegó a la cumbre de su ministerio, a la cumbre
de su madurez. Su vida ya estaba madura, su obra era exitosa;
ahora Dios podía usar a Pablo.
Ahora, ¿cuál es el secreto? Nosotros admiramos un árbol
cuando es muy grande, pero no vemos cuán profundas son sus
raíces. Entonces, ¿están dispuestos ustedes a permitir que el Señor
obre en sus vidas? Para Pablo fueron necesarios veinte años
a fin de poder ser usado por su Maestro. ¿Por qué? Porque para
ir de la naturaleza hasta el carácter es necesario tiempo. Nosotros
tenemos desayuno instantáneo, comida instantánea, pero nadie
puede convertirse en un vencedor en una noche. ¿Están dispuestos
a entregar su tiempo al Señor?
Vamos a leer el versículo 21 en el capítulo 29: «El siervo
mimado desde la niñez por su amo, a la postre será su heredero». En
inglés ‘heredero’ equivale a ‘hijo’. Yo sé que hay muchas traducciones
diferentes para este texto. Lamentablemente, muchas de
esas traducciones pierden el punto principal aquí. Me ha sorprendido
muchísimo que en el Antiguo Testamento no hay otro
versículo como éste.
Ahora, ¿cuál es la historia detrás de este versículo? ¿Cómo
podemos entenderlo? Al leer Gálatas capítulo 4, entendemos que
Pablo habla acerca de la filiación. Él dice que cuando estábamos
bajo la Ley éramos esclavos, aunque pudiésemos heredar todo.
Entonces, teniendo este trasfondo, Pablo habló acerca de
la filiación. Ahora, ¿cuál es el significado de filiación? Esto es
muy interesante. Si no entendemos el trasfondo, entonces tampoco
entenderemos Romanos y Gálatas, porque este concepto es
muy importante en estos libros. ¿Qué significa? Lo explicaremos
en seguida.
En la época de los romanos había muchas personas ricas;
eran ciudadanos romanos y tenían muchos esclavos. Entonces,
uno o dos de los hijos finalmente heredaría toda la riqueza de su
padre.
128
Sin embargo, cuando eran jóvenes, el padre ponía a sus
hijos entre los esclavos. Lo hacía para que sus hijos estuviesen
entrenados. Cuando su hijo creciera, tarde o temprano heredaría
todo, se encargaría de los negocios de su padre. Sin embargo,
para que fuese entrenado, cuando él era joven, el padre le ponía
entre los esclavos como si fuera un esclavo. Él crecería con un
esclavo, como un siervo, tal como hemos leído aquí: «El siervo
que desde la niñez es mimado por su amo».
Cuando él era un niño, era puesto entre los esclavos para
que pudiera ser perfeccionado. Ahora algo interesante: entre los
esclavos había grandes filósofos, eran esclavos pero conocían
mucho. Entonces, ellos se convertían en maestros. Los hijos aprendían
todo de los esclavos, de esta manera su conocimiento crecía,
y con el conocimiento eran equipados y perfeccionados.
Pero un día, cuando el hijo crecía y tenía dieciocho o veintiún
años de edad, entonces el padre invitaba a todos sus amigos
y les anunciaba: ‘Mi hijo ha crecido. Él estaba anteriormente con
los esclavos. Ahora, en esta ceremonia, y delante de todos ustedes,
yo lo pongo en la posición de hijo. Ahora él podrá heredar
mis negocios y actuar en mi posición’.
Ese hecho de poner a alguien en posición de hijo es el significado
de la palabra griega filiación. El deseo de Dios es la filiación.
¿Qué significa esto? Hijos es niños, ellos tienen la vida de
su padre, pero para que crezcan, para que puedan trabajar en
los negocios de su padre, tienen que crecer. Entonces, filiación
significa madurez.
Pero, desde que uno nace hasta llegar a ser un adulto son
necesarios por lo menos quince años, algunas veces dieciocho
años. Nunca es algo instantáneo. Hermanas y hermanos, durante
aquellos dieciocho años, la naturaleza gradualmente se va desarrollando.
Ha sido influenciado por un gran filósofo, ha sido
influenciado por su maestro, ha sido influenciado por su padre,
gradualmente ha adquirido la naturaleza de desarrollo. Un día,
cuando alcanza la madurez, su padre le pone en la posición de
hijo. Lo mismo ocurre con nosotros.
Recuerden: Hoy estamos pasando por este proceso de crecimiento.
Es por eso que en este proverbio «el siervo mimado desde
su juventud a la postre será el heredero». ¿Pueden creer eso, hermanos?
Eso es filiación en la forma de un proverbio.
Entonces, en estos cinco capítulos, si nosotros deseamos
ser perfeccionados por Cristo, si queremos ser columnas de la
129
sabiduría, tenemos que permitir que el Espíritu Santo tenga el
tiempo suficiente. No puedes esperar ser usado por Dios en forma
instantánea, eso es imposible. Si lees tu Biblia podemos ver
que algunas personas pueden tener muchos dones, pero tener
dones no significa que se es útil. Es por esta razón que si queremos
ser útiles, definitivamente el carácter de Cristo debe ser formado
en nuestra vida. Sólo entonces podrás ayudar a tus hermanos
y hermanas, y eso siempre toma tiempo.
¿Te estás preparando bien? Este es el segundo punto. Primero,
visión; y segundo, permitir el tiempo a la sabiduría. Es
por eso que la sabiduría dijo: «Hijo mío, dame tu corazón». Cuando
damos nuestro corazón al Señor, damos nuestro tiempo al
Señor. Hermanas y hermanas, son necesarios cinco años para
que te conviertas en una persona honesta. Si prestas atención a ti
mismo, descubrirás con cuánta frecuencia mientes, con cuánta
frecuencia exageras. Si damos cinco años al Señor, y como hoy
tienes veinte años de edad, cuando alcances veinticinco años de
edad, en aquel tiempo, probablemente comenzarás a ser una persona
honesta.
Hermanos y hermanas, nosotros somos pecadores, pecadores
salvados por gracia. Si no llegamos a ser personas que hablen
con precisión, ¿cómo podrás estudiar la Palabra? La palabra
de Dios es tan precisa, no es exagerada. Si tu carácter no ha
sido formado por el Señor ¿cómo podrás estudiar la Palabra?
Recuerden, la honestidad es la naturaleza básica, es un carácter
básico, pero no te olvides que para que el carácter de Cristo sea
formado en nosotros, el carácter de Cristo es honesto, fiel. Esto
lleva tiempo. Por lo menos cinco años.
A partir del ejemplo de Pablo, fueron necesarios veinte años
de su vida. Nosotros admiramos a Pablo, pues es un siervo de
Dios maravilloso. Pero no sabes cuántas lecciones Pablo aprendió,
no sabes cuántas lágrimas derramó, ni cuánto trabajo pasó.
Él nunca dijo: «Todo está escondido». Necesitamos dar nuestro
tiempo al Espíritu Santo. Entonces veremos el obrar del Espíritu
Santo.
La vara
¿Cómo va a obrar el Espíritu Santo en nuestras vidas? Es
necesario leer los cinco capítulos. Sin embargo voy a dar sólo un
versículo ahora que nos puede ayudar. Vamos a leer en el capítulo
29, verso 15: «La vara y la corrección dan sabiduría».
130
Pienso que esta frase es muy simple y me gustaría que la
memorizasen. Hay dos cosas aquí: la vara y la corrección. Sólo
estas dos cosas dan sabiduría. Muy simple, ¿cierto? Hermanos,
ustedes podrían olvidarse de todo, pero nunca de este versículo.
¿Cómo el Espíritu Santo va a trabajar en nosotros? Muy
simple, por medio de dos cosas; primero, la vara; y segundo, la
corrección, dan sabiduría. Pero ¿qué es la vara? Las personas
dicen que cuando uno ayuda a sus hijos a crecer no debiera usar
la vara, especialmente en Estados Unidos, pues los padres allí
tienen problemas. Los maestros de las escuelas también tienen
problemas, pero no olvidemos que la vara es parte de la obra
disciplinaria de Dios. Ahora, si leyéramos estos cinco capítulos
cuidadosamente veríamos el por qué: porque somos necios. De
alguna forma la insensatez o necedad se pegó a nosotros. Cuando
vivimos según la carne es necedad.
Según la Biblia, sólo la vara va a sacar de nosotros toda
esa insensatez, y eso representa el obrar de la cruz. La vara representa
la disciplina en las manos de Dios, y eso nos habla del
obrar de la cruz. Entonces conocemos el significado de la vara.
Es por eso que una hermana siempre decía: ‘Cómo deseo
besar la vara de Dios, porque con aquella vara, mi carne será
tratada’. Nuestra carne necesita ser tratada por la cruz, y la cruz
es el instrumento de Dios. De esa forma, a lo largo del tiempo,
gradualmente el carácter de Cristo será formado.
Ahora, la carne es siempre un impedimento para nuestro
crecimiento. Para que la naturaleza se desarrolle y forme su carácter
todo es positivo; sin embargo, en el camino de la naturaleza
al carácter, la carne siempre está tratando de paralizar las piernas.
Por eso nuestro poder es tan lento. La cruz debe remover
todo impedimento en el camino. Hay un enemigo dentro de nosotros
siempre paralizando nuestras piernas, por eso nunca crecemos.
En la antigua China, creían que la belleza de una mujer
era tener los pies pequeños. Para ellos, eso era hermosura. Entonces,
la mamá intentaba que los pies de la hija quedasen pequeños.
Para esto, ella le ponía una venda, y cuando tenía dos o
tres años de edad, seguía colocando vendas, y después de veinte
años los pies eran tan pequeños como cuando era una niña.
Ahora, hermanos, después de 20 años, nuestra vida debería
haberse desarrollado en carácter, pero, ¿por qué veinte años
atrás era así y ahora sigue siendo del mismo tamaño? De alguna
131
forma, has usado la venda para detener ese crecimiento. Entonces,
nuestra carne puede impedir nuestro crecimiento, y ¿quién
va a remediar eso? La vara, la cruz, va a tratar con nuestra carne.
La corrección
Este es el primer aspecto, pero el otro aspecto es la reprensión.
De alguna forma, hay un dedo que apunta hacia ti y que
dice: ‘Estás lejos del deseo del Señor, estás lejos de la nobleza de
un rey, estás lejos de una vida llena de Cristo’. De alguna forma
una voz está siempre allí. Ahora, en la primera y segunda epístola
de Juan, está la unción; pero, ¿qué es la unción? La unción
allí es la voz del Espíritu Santo, muy débil, muy blanda. Porque
el Espíritu Santo habita en nuestro espíritu, es el que nos reprende,
por medio de esa voz pequeña.
Ahora, ¿como el Espíritu Santo hace esta obra? Veamos
capítulo 20, verso 27: «Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre».
Según la Biblia, nosotros fuimos creados con cuerpo, alma y espíritu.
Tenemos el cuerpo para ser conscientes de este mundo.
Nuestra alma nos permite ser conscientes de nosotros mismos, y
el espíritu para ser conscientes de Dios. Pero, ¿qué es el espíritu?
Según el libro de Proverbios el espíritu del hombre es lámpara
de Jehová. Por causa de la lámpara tenemos la luz, o sea, en lo
profundo de nuestro espíritu hay luz.
Ahora, hermanos, ¿están andando en esa luz? Recuerden
cuando el Señor dijo: «Yo soy la luz del mundo y cualquiera que
me sigue no andará más en tinieblas, sino que tendrá la luz de la
vida». Si nosotros seguimos al Señor somos salvados porque el
Señor habita en nuestro espíritu. Ahora, antes de que fuésemos
salvos, había tinieblas, éramos ciegos, pero porque recibimos el
Espíritu Santo en nuestras vidas, el Espíritu Santo es como un
aceite. Ahora la lámpara está encendida y tiene aceite. Esta luz,
esta vida, en la Biblia se llama la luz de la vida. La vida de Cristo
está en ti, el Espíritu Santo está en nuestro espíritu, ahora nuestro
espíritu es la lámpara del Señor. Aquí tenemos la luz y ahora
seguimos la luz, porque esa luz es la luz de la vida, aquella luz
se convierte en guía, sin esta luz no sabes si tienes algo sucio en
tu rostro. Esa es la reprensión.
¿Ven cómo el Espíritu Santo nos reprende para darnos sabiduría?
¿Cómo puede ser eso? Lo importante es esto: Necesitamos
recibir la reprensión. ¿Dónde recibo la reprensión? En el
espíritu. Entonces, andar en el espíritu significa andar en la luz
132
de la vida y sólo entonces crecemos. ¿Ven eso? Es muy interesante,
porque es la luz de la vida. Nuestra vida va a crecer con la
luz, o mejor, la luz va a crecer con nuestra vida.
Si tú eres recién salvado, la vida está en tu interior y tú
tienes diez velas, de manera que con esa luz ves dos puntos negros
en tu rostro y andas en la luz. La Biblia dice que cuando has
visto eso, entonces confiesas tu pecado, confiesas tus puntos sucios,
y Dios es justo para perdonar nuestros pecados por la sangre
de nuestro Señor Jesucristo. Estos puntos se van y estás limpio.
¿Ves eso? Solamente has confesado tu pecado porque andas
en la luz, cuando oyes su voz puedes confesar sus pecados.
Ahora, cuanto más confiesas tus pecados, más crecerá tu
vida; y si tu vida crece, aquella luz ya no serán sólo diez velas
sino serán veinte velas. Con diez velas sólo ves dos puntos sucios;
con veinte velas verás cinco puntos sucios, y si confiesas
tus pecados, otra vez serás limpiado y así crecerá tu vida, entonces
con cien velas. Como Pablo, cuando él maduró tuvo mil velas.
Ahora, hermanos, cuando estás bajo tanta luz, ¿qué dijo él?
«Yo soy el primero de los pecadores ... sin embargo, he recibido
gracia». Así crecemos.
Recuerden, eso se llama reprensión. El Espíritu Santo usa
dos métodos: 1) la vara, 2) la voz suave hablando a nuestro espíritu.
Ahora, nuestro espíritu tiene tres funciones: conciencia,
intuición y comunión. Si oyes la reprensión, si oyes esa voz suave
... sí, por lo menos debieras oír a tu conciencia. Yo veo a muchos
jóvenes que nunca oyen a sus conciencias. Pero no te olvides,
la conciencia es parte de aquella voz apacible y delicada del
Espíritu Santo.
Pablo dijo que debemos andar en el Espíritu. ¿Qué significa
eso? Debemos escuchar la voz de la conciencia, pero hoy siempre
desechamos la conciencia. En San Francisco conocí un joven
hermano, que nos condujo hasta el lugar de reunión. Yo iba muy
nervioso, porque él manejaba muy rápido. Yo no sabía qué hacer.
Más tarde disminuyó la velocidad. ¿Por qué? Porque había
un dispositivo en su auto que empezó a hacer ruido. Le pregunté:
‘¿Qué alarma es esa?’. Y él me respondió: ‘Me avisa que es la
policía que está adelante’. Por eso redujo la velocidad, ¿lo ven?
Si la alarma no sonaba, él continuaría manejando muy rápido.
Pero, hermanos, antes de que la alarma sonara, había una
voz muy blanda hablando con él. ¿Cómo sé yo eso? Porque em133
pezó a justificarse a sí mismo, y la manera en que él se justificaba
a sí mismo significa que la conciencia le estaba molestando. Yo
no había dicho nada; nunca le pregunté por qué iba tan rápido.
Sin embargo, él me dijo: «Hermano, como cristianos debemos
llegar puntualmente a las reuniones». Él intentaba justificarse a
sí mismo por qué estaba conduciendo tan rápido. Porque quería
llegar a tiempo. Quería mostrar que era un buen cristiano, pero
él era un cristiano que rehusó la reprensión del Espíritu Santo.
Entonces, recuerden: si quieren crecer en el Señor, ése es
el secreto. Antes que la policía te dé una multa, el Espíritu ya te
ha dicho: ‘Baja la velocidad’. No sólo cuando vas manejando en
la carretera, sino de muchas maneras. El Espíritu Santo no sólo
te habla a través de la conciencia; también a través de la intuición,
un sentimiento en tu interior que no sabes cómo explicar.
Este sentimiento viene realmente de la vida. Esa es la intuición,
que está diciendo que deberías parar. Entonces, hermanos,
ésa es la voz suave del Espíritu Santo, como un silbo apacible
y delicado. Toda esa luz es mostrada en nuestro espíritu, porque
el espíritu del hombre es la lámpara del Señor. Si oyes la
reprensión del Espíritu Santo, estarás andando en el Espíritu y
sólo cuando andas en el Espíritu comienzas a oír la reprensión.
Entonces, hermanos, ahora está muy claro, descubrimos
que el Espíritu Santo usa dos métodos: 1) negativamente, el obrar
de la Cruz, la vara; 2) positivamente, la reprensión, con una voz
suave que será el espíritu para conducirnos.
El ejemplo de Job
Hablando acerca de la obra de la Cruz, hay dos formas en
que Dios usa su vara. Podemos aprender la lección de Jacob. Dios
trató con Jacob, porque éste tenía sus caminos torcidos, estaba
errado. Jacob sólo quería tener, y utilizaría cualquier método para
lograrlo, por esa razón Dios usó la vara para tratar con Jacob. El
sufrimiento de Jacob fue merecido. Cuando Dios lo disciplinó
con la vara, Jacob sufrió, pero es un sufrimiento merecido. Sin
embargo, Dios usa la vara de otra manera, no solamente para
corrección, sino para un fin positivo. Y eso podemos verlo en el
ejemplo de Job.
Job tuvo un sufrimiento inmerecido, es decir, no porque
haya tenido pecado y haya recibido disciplina del Señor. Después
que fue disciplinado, él pecó; no te olvides de eso. Job, dijo
Dios, era perfecto y Dios se atrevió a hacer una prueba con Job.
134
Se atrevió a desafiar a Job. Tenía la confianza en Job; sabía que
Job nunca fallaría con Dios, entonces él desafió a Job. Entonces,
fue tan doloroso para Job, que finalmente se maldijo a sí mismo.
Pero él nunca maldijo a Dios. Esa es la tentación del enemigo.
Dios tenía confianza en él, y desde el comienzo Dios dijo:
«Job es perfecto». Sin embargo, la perfección no es algo estático;
la perfección es dinámica, porque la obra de Dios es de la perfección
a la perfección; de la perfección del nivel de Job a la perfección
del deseo de Dios. De perfección hacia perfección. ¿Cómo
aprendió Job su lección? Por la vara de Dios.
Sin embargo, aquella vara no era para corrección, no era
porque hubiera pecado y recibió disciplina, pues no tenía pecado.
No es porque haya cometido una falla y Dios lo castigó. Pero
si estudias el libro de Job descubrirás que él sufrió mucho; estuvo
bajo la disciplina de una manera tan profunda que no pudo
soportar. Entonces él pecó. Hermanos, veamos lo que dijo Job en
el capítulo 23 verso 10: «Mas él conoce mi camino; me probará, y
saldré como oro».
Pese a tanto sufrimiento, él dijo: «Él conoce mi camino y me
probará, y saldré como oro». Cuando Job dijo «y saldré como oro»
vemos aquí el carácter de Cristo, no sólo la naturaleza. Entonces
vemos que la vara tiene dos funciones: 1) para corrección y 2)
para un trabajo más profundo del Espíritu Santo. Finalmente, el
oro se formará. Esta es la obra de la Cruz.
Proverbios 25:4: «Quita las escorias de la plata, y saldrá alhaja
al fundidor». Es necesario explicar este versículo. La plata en la
Biblia siempre nos habla de redención, siempre habla de la obra
de la redención. Entonces vemos en el versículo 11: «Manzana de
oro con figuras de plata es la palabra dicha como conviene.»
La palabra de Dios es comparada con una manzana de
oro. Sin embargo, cuando nosotros ministramos la palabra, vemos
que Dios puso la palabra en una figura de plata. La plata
nos habla de la obra de la cruz. Entonces, cualquiera que desee
hablar por el Señor, no importa cuántos dones tenga, sino cuanto
Dios te puso en las figuras de plata. Recuerden, esa palabra es
la palabra del rey, y los proverbios son palabras para príncipes y
princesas del rey, para la familia real.
Hermano, cuando estás en pie y hablas del Señor, ¿piensas
que el mundo ve el hablar de un rey en tu vida? Hablas como
un rey, porque la palabra de Dios es como aquella manzana de
oro con figuras de plata. Entonces tus palabras se tornarán como
135
palabras reales. Jóvenes, el Señor les usará, les usará para que
hablen Su Palabra, y ¿cómo vas a hablar? Puedes hablar cualquier
palabra, una o dos frases, y las personas recibirán ayuda.
Sin embargo, debes tener algo más profundo que eso. Esto nos
dice cuánto necesitamos la obra de la Cruz.
Versículo 12: «Como zarcillo de oro y joyel de oro fino es el que
reprende al sabio que tiene oído dócil». Aquí encontramos un oído
que sabe escuchar. Un oído que es dócil es un oído obediente.
¿Cuántas lecciones de la vara hemos aprendido? Cuando vemos
el oro y la plata, vemos mucha obra de la cruz, y finalmente el
oro saldrá. Sin embargo, por un propósito, ¿ves eso? Aquí descubrimos
un oído dócil, o sea, un oído obediente. Un oído obediente
significa un corazón obediente más un oído obediente.
Entonces aprendemos cómo ser hijos obedientes. Entonces, estamos
en el proceso de permitir que el Espíritu Santo trabaje en
nuestras vidas.
Tratando con la carne
Cuando llegamos al fin del capítulo 25, especialmente
cuando comenzamos el capítulo 26, gradualmente el Espíritu
Santo trata de llamar nuestra atención hacia un determinado hecho.
Versículo 24: «Mejor es estar en un rincón del terrado, que con
mujer rencillosa en casa espaciosa».
O sea, conocemos algunas cosas acerca de la revelación
natural. La tendencia es que a los esposos les guste ese versículo.
Ella habla todo el tiempo, y pelea todo el tiempo, por lo que
es mejor estar en un rincón del terrado.
Eso es una revelación natural, hasta los no creyentes conocen
ese verso. Pero ¿por qué está en el libro de Proverbios?
Tenemos que recordar que todo el libro de Proverbios no pertenece
más al nivel natural, y la mujer rencillosa aquí se refiere a
nuestra carne. Recuerda que en todo este tiempo la carne está
peleando contigo, el espíritu dentro de nosotros siempre está
luchando contra la carne, eso está de acuerdo a la Biblia. Entonces
el Espíritu Santo dice: «Ve en esta dirección», pero nuestra
carne dice: «Ve en esta otra dirección».
Cuando pones tu mente en el Espíritu Santo, eso es vida y
paz. Cuando pones tu mente en la carne, eso es muerte. Cuán
difícil es vivir con una mujer rencillosa. El mensaje es muy claro:
cuanto más avanzamos en dirección al capítulo 26, más el Espíritu
Santo nos da una figura más clara de nuestra carne. Nunca
136
apliques este versículo a tu esposa, no estarás más viviendo bajo
la dirección del Espíritu Santo. Ya sufriste una derrota a manos
de la verdadera mujer rencillosa, que es tu carne.
Entonces ¿qué deberíamos hacer? Deberíamos irnos a un
rincón muy lejano de nuestra casa, a un rincón del terrado. Esa
es la lección que debemos aprender. Ahora, cuando llegamos al
capítulo 26 lo vemos todo mucho más claro. Por ejemplo, en el
verso 3: «El látigo para el caballo, el cabestro para el asno, y la vara
para la espalda del necio.»
El necio aquí representa a nuestra carne. Cuando estamos
en nuestra carne somos necios, el látigo para el caballo, el cabestro
para el asno, y la vara para la espalda del necio. Ahora llegamos
a dos frases muy interesantes, y voy a dejar ambas como
tarea para la casa. Verso 4: «Nunca respondas al necio de acuerdo
con su necedad, para que no seas tú también como él. Responde al necio
como merece su necedad, para que no se estime sabio en su propia opinión.
»
Ahora, hermanos, podemos responder o no responder. En
el verso 4 vemos «nunca respondas», y en el verso 5 «responde».
El verso 4 nos dice que nunca respondas al necio en su necedad,
y el verso 5 nos dice que respondamos al necio como merece su
necedad. Ambos versículos parecen ser una paradoja. ¿Piensan
que hay paradojas en la Biblia? Entonces intenten encontrar la
respuesta. Tendrán un año para resolver el problema.
Finalmente, en el capítulo 28 verso 7, estamos hablando
acerca de guardar la Ley: «El que guarda la ley es hijo prudente». La
ley aquí está en un sentido más amplio, se refiere a la palabra de
Dios. Entonces hermanos, si el Espíritu Santo intenta disciplinarnos
siempre será por medio de la Palabra. Cuando tomas la
cruz necesitas la palabra de Dios. Por ejemplo, cuando estudias
la vida de Madame Guyon, ella estuvo llena de sufrimientos. Su
suegro la trataba muy mal, y hasta su criada la trataba mal. Entonces,
¿qué lección aprendió Madame Guyon?
Su secreto era éste: el sufrimiento depende de cuánto
aprendió. El sufrimiento puede quedarse sólo en sufrimiento.
Puedes ser maltratado por alguien, pero eso puede no ser la cruz.
Entonces, ¿cuánto de tu sufrimiento se convierte en la cruz? Cuando
eres maltratado por alguien, y vas a la presencia del Señor.
Todo nuestro ambiente nos empuja a ir a la presencia del Señor.
Cuando estás sentado a sus pies, cuando escuchas su palabra así
como María, entonces oirás la interpretación de tu ambiente.
137
Cuando el Espíritu Santo comienza a explicarte por qué
alguien está tratándote mal, entonces verás que eso es algo que
no está ocurriendo directamente con esa persona, sino que detrás
de ella está la mano de Dios. Si después de la interpretación
de la Palabra acerca de tu entorno, la recibes como del Señor,
entonces se transforma en tu cruz, y entonces tomas tu cruz.
Es muy importante cuando aprendes cada lección de la
cruz. Por detrás de eso, no sólo verás al Espíritu de sabiduría
sino también las palabras de sabiduría. Las palabras de sabiduría
te dan la interpretación. Ahora sabes del Señor, y ahora estarás
dispuesto a tomar tu cruz. Si sólo ves a una persona, nunca
permitirás que tu yo sea atrapado. Solamente cuando ves que es
la mano del Señor, entonces besarás la vara de Dios. Sólo entonces
le dirás: ‘Estoy dispuesto a obedecer’.
De esta manera, por medio de la vara, por medio de la
reprensión, nos es dada la sabiduría. ¿Qué significa eso? No sólo
hijos de la sabiduría, significa las columnas de la sabiduría. Finalmente
descubrirás que las siete columnas estarán allí.
La casa de la sabiduría
Ahora llegamos al último capítulo, 31, empezando desde
el versículo 10. «Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima
sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.»
Yo sé que a muchos hermanos les gusta ese versículo. Entonces
si sigues leyendo te va a mostrar qué es la mujer virtuosa.
Muchos oran y buscan pensando que este proverbio les ayudará
a encontrar ‘su otra mitad’. El problema es el siguiente: ¿Será
que este proverbio es tan sólo una revelación natural? No, es
una revelación específica, está en el Lugar Santo. O sea, no es
una luz que venga de una fuente natural, sino una luz que viene
del candelero obtenida del Espíritu Santo. De tal manera que el
entendimiento aquí es mucho más elevado que eso, mucho mayor
que eso.
El capítulo 31 es la conclusión de todo el libro. En el capítulo
9, la puerta de la sabiduría es la casa de la sabiduría. Ahora
hay una pregunta. Desde el capítulo 25 hasta el capítulo 29, son
formados siete pilares. Pero, ¿dónde está la casa de la sabiduría?
Sólo cuando vea la casa de la sabiduría edificada, llegará la conclusión
final.
De alguna forma esa mujer virtuosa tiene algo que ver con
la casa de la sabiduría. De otra forma, aunque leamos todo el
138
libro, no llegamos a ninguna conclusión. Por esta razón necesitamos
que la palabra de Dios interprete la palabra de Dios. La
clave se encuentra en el Nuevo Testamento; pero al mismo tiempo
tenemos que seguir el pensamiento en el libro de Proverbios.
Entonces está muy claro, los primeros ocho capítulos hablan
de la sabiduría. Desde el capítulo 10 hasta el capítulo 21, la
definición de las siete columnas. En el capítulo 24, la preparación.
Y desde el 25 al 29, cómo son formadas las siete columnas.
Cuando tenemos todas las siete columnas vemos que son para la
casa, porque las siete columnas son para la casa. «La sabiduría
edificó su casa, labró sus siete columnas». Entonces, cuando las
siete columnas están allí, finalmente la casa está edificada
Las siete columnas nos hablan del carácter de Cristo. Cuando
ponemos todos los caracteres de Cristo juntos, la personalidad
de Cristo es formada. Ya hemos mencionado lo que es la
personalidad de Cristo, la imagen de Cristo. Ahora estamos siendo
formados a la imagen de Cristo; entonces las personas verán
la personalidad de Cristo en nosotros.
Hermanos, después de veinte años, si el Señor no viene
antes, por su gracia, de alguna forma en tu vida las personas
verán la humildad, la paciencia de Cristo; en otro hermano, el
amor de Cristo. Después de veinte años, un carácter o dos o hasta
tres, pero es necesaria la eternidad para que nosotros tengamos
las siete columnas. No seas tan ambicioso. Si por la gracia
del Señor en uno, dos o tres puntos se manifiesta Cristo, las personas
verán a Cristo en tu vida.
Ahora hermano: contigo uno o dos caracteres, conmigo
uno o dos caracteres, y cuando pones todo junto, eso es personalidad.
Entonces, sólo cuando estamos reunidos juntos formamos
la personalidad de Cristo. Es por eso que Pablo dijo: «No dejen
de congregarse». Hermanos y hermanas, ¿por qué debemos estar
juntos? Porque sólo cuando estamos juntos, la humildad en
uno, el amor en otro, más la paciencia en otro hermano, con los
diferentes trasfondos, diferente educación, ese es el momento en
que las personas ven la personalidad de Cristo.
Tú eres muy pequeño, por eso necesitas a otros hermanas
y hermanas; por eso necesitas a la iglesia. ¿Por qué? Porque la
casa de la sabiduría simplemente significa que Cristo, la sabiduría,
edificó su casa. Ahora, el Señor dijo: «Sobre esta Roca edificaré
mi iglesia».
En el Antiguo Testamento, Salomón representa la sabidu139
ría edificando el templo de Dios. En el Nuevo Testamento hay
uno que es mayor que Salomón que edifica su iglesia. Así, la
iglesia es la obra maestra de Dios, y cuando la casa está siendo
edificada significa que la personalidad de Cristo es vista. Siete
columnas, todos los caracteres puestos juntos, entonces el mundo
verá a Cristo y ése es el testimonio de Cristo. Ese no eres tú, ni
tampoco yo. Finalmente, Dios realizará su obra.
Entonces, hermanos y hermanas, cuando llegamos al último
capítulo deberíamos ver la casa de la sabiduría, pero ¿por
qué no la ves? Hay que leer Efesios. En el primer capítulo la
iglesia es el cuerpo de Cristo. Pero, hermano, esto es muy interesante,
si deseas conocer cualquier cosa acerca de la iglesia, cuando
llegas al segundo capítulo de Efesios, ¿qué es la Iglesia? Es la
casa de Dios.
Leamos en Efesios 2:21: «...en quien todo el edificio, bien coordinado,
va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien
vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el
Espíritu».
Esta es la casa de la sabiduría. Cuando Pablo habla acerca
de la iglesia, él habla acerca de la casa de la sabiduría. En el Antiguo
Testamento tenemos el templo de Salomón. El templo de
Salomón significa simplemente la casa de la sabiduría. Cuando
hablamos acerca de la iglesia y el Espíritu Santo nos habla acerca
de edificación, la casa de sabiduría es descrita.
Hay algo muy interesante al llegar al capítulo 5. El marido
ama a su mujer así como Cristo ama a su iglesia. Aquí en el
capítulo 5 la iglesia es una esposa, es una mujer. Capítulo 2, edificación.
Capítulo 5, la esposa. Ahora entendemos, capítulo 9:
«La sabiduría edificó su casa»; capítulo 24 también su casa. Pero
finalmente, en el capítulo 31, vemos a «la mujer virtuosa». No sólo
una mujer, sino una esposa virtuosa.
Ahora vemos que en el capítulo 9 la casa de la sabiduría se
refiere a la iglesia, y la mujer virtuosa del capítulo 31 también se
refiere a la iglesia. Ahora entendemos que finalmente, cuando
llegamos a la mujer virtuosa, así como aquel buscador de perlas
encuentra una perla, la conclusión es que cuando vemos la edificación,
vemos la iglesia, y finalmente vemos la esposa.
Desde el comienzo, Abraham estaba esperando por una ciudad
que fuera edificada por Dios mismo de generación en generación.
Cuando estudiamos Apocalipsis, finalmente vemos la ciudad
de Dios. Es una edificación, pero cuando es presentada aque140
lla ciudad es la esposa del Cordero. Esta es una revelación del
cielo. Lo mismo cuando hablamos acerca de la iglesia: por un lado
la ciudad, por otro lado, la esposa. Por un lado la casa, por otro
lado la esposa. Esta es una revelación que viene del cielo.
Para nosotros hoy es muy difícil comparar a la esposa con
una edificación. Ustedes saben que en Nueva York hay edificios
muy elevados, como el Empire State que es uno de los más grandes
del mundo. Cuando yo presento mi esposa digo: ‘Esta es mi
esposa’; nunca voy a decir: ‘Este es mi Empire State’. Nunca verás
una cosa como esa, pues sería un problema. Compararás a tu
esposa con una flor, pero nunca la compararás con un edificio.
Hermanos, esta no es una revelación natural, es una revelación
específica. Esto es realmente sabiduría. Entonces, ahora
que leemos todo el libro de Proverbios a la luz del Nuevo Testamento,
comenzamos a entender. Si traducimos «la mujer virtuosa
» en el lenguaje del Nuevo Testamento, veamos en Efesios 5:27:
«A fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa». ¿Ven esa
frase maravillosa? No sólo una iglesia, sino una iglesia gloriosa.
Ahora entendemos que si traducimos la palabra «mujer virtuosa
» al lenguaje del Nuevo Testamento vemos que es la «iglesia
gloriosa» de Efesios 5.
Un día el hermano Austin Sparks tuvo una conversación
con el hermano Watchman Nee, y el hermano Nee preguntó: ‘Sabemos
que hay muchas profecías. Según su entendimiento ¿cuál
es la más difícil de cumplir?’. A lo que el hermano respondió:
‘Según creo, la profecía más difícil es la de Efesios capítulo 5’.
Llevado al libro de Proverbios vemos que, «la sabiduría
edificó su casa, labró sus siete columnas» desde el capítulo 10
hasta el capítulo 31, y cuando llegamos al capítulo 31, vemos
una mujer virtuosa, y eso significa una iglesia gloriosa.
Ahora, al leer la Biblia cuidadosamente, hay algo muy interesante.
En el versículo 10 vemos perlas (o piedras preciosas).
El Espíritu Santo usa perlas para describir a la mujer virtuosa.
Entonces si lees el capítulo 3, versículos 14 y 15, el Espíritu Santo
menciona las perlas para describir. 1 Una perla es la manera en
que uno describe a la esposa, y es la misma manera en que uno
describe la sabiduría, ¿lo ven? La esposa está siendo transformada
a la imagen de su marido. La manera en que se describe a la
esposa es la manera en que se describe al marido.
1 Tanto en Proverbios 31:10 como en 3:15, la RV1989 y la BJ dicen: «perlas». (N. del E.).
141
Cuando la iglesia es madura es transformada a la imagen
de Cristo, porque ella tiene la personalidad de Cristo y esa personalidad
de Cristo está conformada por siete columnas. O sea,
está formada por los caracteres de Cristo. Ahora, ¿cómo conocemos
la imagen de Cristo? La manera como describe la iglesia es
la misma manera en que el Espíritu Santo describe a Cristo.
En el versículo 1:26 vemos la risa de la sabiduría que es la
misma risa de la mujer virtuosa en el versículo 31:25. La manera
en que la esposa actúa es la misma manera en que el esposo actúa.
Por ejemplo, en el versículo 18 vemos que la lámpara nunca
se apaga, y si vemos en el capítulo 13 versículo 9, lo mismo se
aplica a la sabiduría.
Al leer esos párrafos vemos que la esposa está tan ocupada
todo el tiempo, muy diligente, ha hecho tantos trabajos (versículo
9), lo mismo que el esposo. Acá la Sabiduría puso la mesa,
la sabiduría ha mezclado su vino, la sabiduría fue a las calles,
está haciendo tantas cosas.
Cuando vemos la Sabiduría y cuando vemos a la esposa
es exactamente lo mismo. ¿Qué significa eso? Que finalmente la
iglesia ha sido transformada a la imagen de Cristo. Pero más que
eso, si lees esos 22 versículos acerca de la mujer virtuosa, descubrirás
una personalidad. Por detrás de ella verás los siete caracteres,
las siete columnas, porque aquellas siete columnas finalmente
se convierten en la casa. Esta reunión de caracteres nos
dará la personalidad. Entonces, al mirar la personalidad de esta
mujer veremos los siete caracteres.
Versículo 10: «Mujer virtuosa, ¿quién la hallará?». La palabra
‘virtuosa’, simplemente significa ‘justa’, aquí descubrimos
la primera columna: la justicia. Versículo 11: «El corazón de su
marido está en ella confiado, y no carecerá de ganancias.» Aquí tenemos
la fidelidad, tenemos la verdad que es otra de las siete columnas.
Versículo 15: «Se levanta aun de noche y da comida a su
familia y ración a sus criadas.» El carácter que vemos aquí es la
diligencia.
Versículo 17: «Ciñe de fuerza sus lomos, y esfuerza sus brazos
». Las mujeres normalmente usan delantal, entonces es una
persona recta. Esto habla de rectitud o integridad, el cual es otro
carácter. Versículo 20: «Alarga su mano al pobre, y extiende sus manos
al menesteroso.» Aquí encontramos benignidad o amor, este
es otro carácter.
Versículo 22: «Ella se hace tapices; de lino fino y púrpura es su
142
vestido». ¿Qué significa eso? Si ella tiene lino fino y púrpura significa
que es una reina. Pero recuerden, cuando uno lee esos 22
versículos es como si ella fuese la criada de la casa. De acuerdo a
su posición ella es una reina, pero trabaja como si fuera una criada,
y eso se llama humildad, que es otra columna.
Versículo 26: «Abre su boca con sabiduría, y la ley de clemencia
está en su lengua». Ella habla con sabiduría. Cuando hablas
acerca de la lengua es algo que habla y habla todo el tiempo;
pero no, su lengua es ley de bondad y de clemencia. Eso nos
habla de dominio propio.
Entonces, al pasar por esos 22 versículos ¿qué encontramos?
La personalidad, las siete columnas, una casa con siete caracteres.
Finalmente la sabiduría alcanzó su propósito, su corazón
está satisfecho. Hermanos, ¿ven? No sólo la sabiduría, sino
los hijos de la sabiduría; no sólo los hijos de la sabiduría, sino
columnas de sabiduría; no sólo columnas de sabiduría, sino la
casa de la sabiduría. Cuando uno ve la casa, ve la esposa. Entonces
finalmente, la mujer virtuosa significa una iglesia gloriosa.
Un resumen de estos tres años
Ahora vamos a resumir lo que hemos compartido en estos
tres años de mensajes.
Tres años atrás tuvimos nuestra primera conferencia para
jóvenes. Y si no lo olvidaron, todavía se acordarán de lo que compartimos
el año pasado y ahora. La conclusión de este año es
muy interesante.
Al leer los últimos 22 versículos descubriremos el resumen
de los mensajes de los últimos tres años, incluyendo éste.
¿Cuál es la estructura detrás de estos 22 versículos? Al leer desde
el versículo 10 hasta el 31, hay 22 versículos. ¿Cuántas letras
en hebreo? 22.
El primer año, al estudiar el Salmo 119, descubrimos que
había en total 176 versículos que pueden ser divididos en 22 secciones
y cada sección es descrita con una letra del alfabeto, con
un total de 22 secciones. La primera sección corresponde a la
primera letra, la segunda sección a la segunda letra, y así hasta
completar las 22 letras del alfabeto. Entonces sabemos que el
Salmo 119 es un salmo alfabético, o sea, 22 veces 8 = 176.
Si no lo olvidaron, en toda la Biblia no tenemos sólo 22
veces 8, sino 8 veces 22. ¿Por qué? Si uno va al libro de Lamentaciones
de Jeremías, vemos que éste tiene sólo cinco capítulos. El
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primer capítulo tiene 22 versículos, el primer versículo comienza
con la primera letra, el segundo versículo con la 2ª letra del
alfabeto, y entonces tenemos una vez 22, capítulo dos otra vez
22. En el capítulo 3 tenemos 66 versículos. Ya hemos mencionado
tres veces 22. Si uno pasa por todo el libro de Lamentaciones,
encontramos siete veces 22. Pienso que está muy claro.
Ahora, hay otro grupo de 22, y ese está en el libro de Proverbios.
El verso 10 del capítulo 31 de Proverbios comienza con
la primera letra del alfabeto hebreo, el versículo 11 con la segunda
letra, el versículo 31 con la última letra. En el salmo 119 encontramos
22 veces 8, ahora tenemos 8 veces 22, o sea, todas las
letras. ¿Ven eso? Sin embargo, tenemos Lamentaciones y también
tenemos Proverbios. ¿Qué significa eso?
En Lamentaciones y Proverbios, los últimos 22 versículos
forman una unidad de 8 veces 22, significa que tenemos 176
versículos. Ahora, cuando tenemos el Salmo 119 también tenemos
176 versículos. Eso no puede ser un accidente. No olvidemos.
Una vez es 22 veces 8, otra es 8 veces 22, y si queremos usar
la geometría para representar eso: aquí tenemos 22 veces 8, entonces
tenemos una forma rectangular y ahora tenemos 8 veces
22, otra forma rectangular. Entonces en toda la Biblia, tenemos
dos rectángulos: el Salmo 119 y Lamentaciones más Proverbios,
con un total de 176. Eso significa que esas dos unidades deberían
explicarse la una a la otra.
Sin el libro de Proverbios y sin Lamentaciones, preguntarás:
¿Por qué necesitamos la palabra de Dios? Si uno no tiene el
Salmo 119, y solamente tienes Lamentaciones, entonces uno no
entiende nada acerca de eso. Pero descubrirás que, de hecho, estas
dos palabras se explican la una a la otra. Ya hemos mencionado
que el Salmo 119 es acerca de la palabra de Dios. Ahora sabemos
que la palabra de Dios son las palabras de la sabiduría.
Cuando vemos ese rectángulo, vemos las palabras de la
sabiduría; sin embargo, cuando llegamos a Lamentaciones y también
a Proverbios, vemos la casa de la sabiduría. En Proverbios
vemos algo positivo, algo que está en la mente de Dios, que finalmente
una obra maestra de Dios aparecerá en este universo.
Entonces es necesario todo el libro de Proverbios para comprender
cuál es la voluntad de Dios. Pero cuando estudiamos la historia
de la iglesia vemos que la casa de Dios está en ruinas, y eso
es Lamentaciones.
Tres años atrás, hablamos acerca de la Palabra; el año pa144
sado hablamos acerca de la palabra de vida. Cuando hablamos
acerca de la palabra de vida, hablamos acerca de la justificación
por la fe, la santificación por la fe y la glorificación por la fe.
Sin embargo, cuando la iglesia estaba en ruinas, cuando la
iglesia estaba en la Edad Oscura, las personas no conocían la
justificación por la fe. Por eso intentaban comprar indulgencias,
intentaban comprar el cielo con dinero, pues no conocían la justificación.
Pero, gracias a Dios, por medio de la obra de restauración
y después que la iglesia estuvo cautiva en Babilonia, Juan
Calvino y Martín Lutero trajeron al pueblo de vuelta a Jerusalén.
Hermanos y hermanas, cuando la iglesia está en la época de
las tinieblas, cuando Jerusalén está quemada hasta el suelo,
¿quién puede oír la voz de Jeremías? ¿Quién puede oír el lloro
del verdadero Jeremías? Ese es nuestro Señor.
Cuatrocientos años atrás, Martín Lutero y otros hermanos
oyeron el lloro de nuestro Señor. Entonces se levantaron y nos
trajeron de vuelta a Jerusalén y reedificaron el templo, reedificaron
la ciudad y eso se refiere a la obra de la restauración. Sin
la palabra de Dios, ¿por qué regresar a Jerusalén? ¿Por qué
Nehemías regresó? ¿Porque Martín Lutero regresó? Porque cuando
Esdras regresó, él recuperó la palabra de Dios.
Entonces, desde hace 400 años atrás, desde el siglo XVI al
siglo XVII, fue restaurada la justificación por la fe. En el siglo
XVIII y la primera mitad del siglo XIX, fue restaurada la santificación
por la fe. Es así como el llamado «movimiento pentecostal
», de hecho, fue la consecuencia de un deseo de santidad,
de santificación por la fe. Sin embargo, en la segunda mitad
del siglo XIX, y en el siglo XX, fue restaurada la verdad de la
glorificación por la fe.
Hermanos, nosotros tenemos un gran privilegio: hoy tenemos
la palabra de vida siendo restaurada. Los jóvenes hoy
tienen un camino para andar. ¿Por qué? Porque tenemos Lamentaciones.
Aquellos que simpatizan con nuestro verdadero Jeremías,
desean regresar, reedificar la iglesia, reedificar el templo.
Pero, ¿cómo vamos a hacer eso? Cuando Esdras regresó,
el adornó el templo. Si lo traducimos al lenguaje del Nuevo Testamento,
significa la iglesia gloriosa, mucho más madura.
Este es el mensaje del año pasado, eso tiene algo que ver
con Lamentaciones, y este año, Proverbios. Nunca entenderemos
los últimos 22 versículos sin antes pasar por todo el libro de
Proverbios. Ahora ustedes saben lo que el Señor está haciendo
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hoy. Entonces, hermanos, ahora no sólo concluimos el mensaje
de Proverbios, sino la palabra de vida que compartimos el año
pasado y también el Salmo 119.
Al poner todo esto junto, vemos algo muy simple: en esta
unidad, 22 veces 8 es el Salmo 119; las palabras de sabiduría.
Ahora, cuando vemos 8 veces 22, es Lamentaciones más Proverbios.
¿Qué significa eso? La casa de sabiduría.
En una condición normal ella seguiría el libro de Proverbios,
en una condición anormal de la historia de la iglesia, la
casa de la sabiduría está en ruinas. Entonces hermanos, ustedes
son privilegiados. Con la palabra de vida restaurada, con las palabras
de sabiduría, ahora ven el plan de la casa de la sabiduría.
Hermanos, su privilegio es tan grande, porque pueden ser ustedes
quienes introduzcan el reino de nuestro Señor.
¿Por qué necesitamos los caracteres? ¿Para ser buenos ciudadanos?
En estos días ustedes celebran el día de su Independencia;
están tan orgullosos de ser chilenos que quieren ser buenos
ciudadanos y, ¿cómo pueden ser buenos ciudadanos? Necesitan
carácter, un carácter noble para edificar esta nación. Pero
más que eso, las siete columnas son principalmente para la casa
de sabiduría, para que la iglesia de Cristo pueda ser edificada.
El futuro de la iglesia está en sus hombros: Si ustedes fallan,
la iglesia del futuro fallará, y entonces oirán las lamentaciones,
entonces descubrirán que no hay piedra sobre piedra. Pero
hermanos, ¿están dispuestos a oír el llamamiento de la Sabiduría?
Hoy está llamando aún, desea derramar su Espíritu sobre
ustedes, desea hacer conocidas sus palabras sobre ustedes, desea
contar sus secretos, desea edificar la casa de la sabiduría.
Tú eres el material en Sus manos. Te enseña a labrar las
siete columnas de los hijos de la sabiduría. Después de tantos
años de duro trabajo, finalmente, las siete columnas están listas,
y antes del regreso del Señor, él se presentará a sí mismo una
iglesia gloriosa. Hermanos, eso no es solamente un eslogan. Ustedes
conocen la realidad en este maravilloso libro de Proverbios.
Ahora nos estamos despidiendo, pero esto no es el final,
sino un nuevo capítulo en tu vida. Comprométete con el Señor,
conságrate al Señor, presenta tu cuerpo al Señor hoy, diciéndole:
‘Señor, haz una obra en mi corazón, haz una obra en mi vida’.
* * *
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